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El Agente

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Annotation

Venus Williams una chica sin nada en especial, una civil más de la sociedad, aquella invisible para muchos. Su vida da un giro de ochenta grados cuando en una de sus visitas habituales a su abuela, se ve involucrada accidentalmente en medio de una misión secreta de la agencia central de inteligencia más conocida como CIA. Cuando conoce por accidente a "Thomas Smitt", un agente especial, ambos se ven involucrados en la misión más grande y peligrosa de sus vidas. ❝La misión del amor❞

Chapter 1

Capítulo I

El sol se asomó en el horizonte, el vuelo 009 había llegado a su destino, los pasajeros estaban en fila en proceso de revisión del equipaje, todo transcurría con normalidad en aquel lugar. Cuando una mujer de cabellera canela, ojos avellana y una piel blanca como la porcelana, caminaba a pasos elegante hacía el baño, ella siendo la primera en salir del transcurso habitual del aeropuerto internacional.

Entro al interior del baño, arrastrando  una maleta en una de sus manos mientras que en la otra llevaba un maletín negro. Al ya estar ubicada al frente del espejo del lavamanos sacó un labial rojo de su bolsillo lateral en la chaqueta marrón de cuero que tenía puesta, para aplicárselo sobre sus labios, con tres movimiento este quedó uniforme en sus carnosos labios. No obstante, una suave vibración en su bolsillo en el pantalón, provocó que guardará el labial, para sacar el teléfono, y sin perder tiempo presionar el botón verde.

—Estoy a la espera con el objetivo, señor—mencionó, a la otra persona. 

 —El agente llegará en breve, señorita Delux—una voz profunda le informó a través del artefacto. 

Sólo con esa pequeña conversación telefónica se cortó la llamada, la agente en cubierto se dedicó a sujetar su equipaje para salir del baño, todo afuera se observaba en normalidad. Sin embargo, antes de poner un pie fuera del baño. Unos hombres vestidos completamente de negro detuvieron su andar, uno era rubio, de ojos verdes, mientras el otro era moreno, de ojos oscuros, ambos con una contextura corpulentas. 

—¿Algún problema, caballeros?—le preguntó la mujer en un tono de voz calmado. 

 —Lo habrá si usted no coopera con nosotros—habló el rubio con un acento ruso marcado. 

 —No sé, de que me hablan—disimulo la dama, a la vez que se encogió de hombros. 

 —Entéjanos el dispositivo y nadie saldrá herido—dijo el moreno, sacando una arma de su cinto.

Esa fue la señal indicadora que necesitaba la agente en cubierto, para soltar la maleta de ruedas y aferrar su mano derecha al maletín negro. Dio un pequeño giró levantando el maletín para así darle en el rostro al hombre moreno. Se percato que el ruso sacó el arma lista para disparar pero ella fue más agilidad y se agachó  proporcionándole una patada en la pantorrilla de este haciéndolo caer al suelo sentado, para la mujer aprovechar ese tiempo y salir del baño corriendo con el maletín entre sus manos. 

 (...)  

En las afueras del aeropuerto 

Un hombre sumamente atractivo de cabello castaño perfectamente acomodado en un copete, de unos penetrantes ojos azules, una barba perfectamente cortada, tenía puesto un impecable traje oscuro elegante.  Él salió de un auto deportivo negro, llevaba entre su mano derecha un pequeño dispositivo de rastreo,  por lo que tenía en claro que  debía rastrear la señal emitida por el objetivo, el cual  le indicará cuál era la agente en cubierto que debía encontrar en aquel lugar. 

—Está cerca—susurró, mirando la pantalla.

(...) 

  En otra parte del aeropuerto  

Una hermosa mujer corría por salvar no sólo su misión sino su propia vida. La agente Delux sentía la cercanía de las pisadas casi encima de ambos hombres rusos dispuestos a todos por conseguir el importante dispositivo. 

 —No huirás—gritó el rubio con voz agitada.

Con gran habilidad la mujer esquiva a los demás pasajeros, sus tacones resonaba con vigor contra el suelo, a duras penas ingresó al cuarto donde pasan las maletas en un banda electrónica que sacaba al exterior el equipaje de los aviones. La agente se acercó a una maleta al azar, sacó de su bolsillo el labial rojo para abrir el maletín y guardar un pequeño chip en una abertura en la base de este, metiéndolo en el interior de la maleta. Un sonido de alivio se escapó de sus labios al ver  la maleta salir por la banda electrónica, ella decidió salir de ese lugar, pero fue una errónea idea.  

Ella sintió como la tomaron del cabello. 

 —¡Aquí estás, perra!— Espetó el moreno, halándolo la cabellera con mucha fuerza.

La mujer intento golpearlo para que le soltara del agarré pero sólo logro sentir la sensación del hierro en su cabello, le apuntarán directamente con el arma, sin más se rindió; en ese momento se dio cuenta que ya no tenía escapatoria, solo le quedaba hacer lo que le indicarán o tratar de sobrevivir, dado que esos hombres acabarían sin dudar con su vida por obtener el dispositivo. 

—¿Dónde está el dispositivo?—Gritó el otro hombre enfurecido. 

—No tengo ningún dispositivo—dijo, jadeando de dolor por el agarre en su cabello.   

—¡No juegues conmigo! ¡Dámelo!—exclamó, mirándolo fijamente.

 El hombre rubio se acercó a ella y le arranco el maletín negro de sus manos, para abrirlo impaciente por el contenido pero al darse cuenta que no había nada lo arrojó con fuerza contra el suelo, quedando este abierto por completo.  

—¿Dónde está?—le preguntó, tomándola el rostro con demasiada fuerza con la mano. 

—No tengo ni idea de lo que dices—dijo la mujer, sintiendo el agarre con mayor intensidad en su rostro.  

 —Es la CIA, ustedes son expertos en engañando, de seguro se lo diste a alguien más—razonó el moreno, dispuesto a accionar el arma.   

—¡No tengo la menor idea de lo que usted me está hablando!—exclamó la mujer, haciéndose la desentendida. 

 El hombre rubio sacó un artefacto de su bolsillo para empezar a buscar la señal del dispositivo, se dio cuenta que estaba en movimiento en ese momento no muy lejos de donde se encontraban ellos, por lo que debían reaccionar lo ante posible. 

—Sigue aquí en el aeropuerto—mencionó con su acento ruso, para luego mirar a la mujer. 

 —Eres una mentirosa—masculló entre dientes el moreno. —¿A quién le diste el dispositivo?—agregó perdiendo la paciencia. 

 La agente sintió como le sujetaba con fuerza su cuello, miró al rostro de su agresor sin ninguna expresión de miedo, para mover su mirada hacia un punto muy alejados de ellos. Observando a una chica de larga cabellera castaña, piel blanca y  tenia un vestido verde, pero lo que captó su atención fue la maleta que estaba siendo arrastrada a un costado de ella.  

  La misma donde había guardado el chip.

En ese momento no se dio cuenta que el hombre rubio había seguido el trayecto hasta lo que estaba observando Delux, ¡o no!, la mujer acababa de hacer el más grande error que le costaría no solo su vida, sino la de la pobre chica que ni siquiera estaba al tanto de la situación.  

—Ella lo tiene, de seguro es otra agente en cubierto—mencionó el de cabello rubio, analizando la situación. 

El rubio soltó con brusquedad el cuello de la mujer listo para ir tras la chica, pero la agente fue más rápido y con sus piernas logro hacerlo caer, sin importarle que tenía un arma en su cabeza hasta el final debía cumplir la misión por eso ya estaba dispuesta a morir; ella paso la mano por su cuello mientras que aún tenía una tos a causa del agarre por el hombre.  

 —Mátala—le ordenó el rubio al moreno.    

El hombre a sangre fría accionó la arma, dejando en el ambiente el sonido fulminante del disparó, que sin más a travesó el cráneo de la mujer, la cual, se desplomó al suelo. Una escena que escandalizó a los demás pasajeros que estaban cerca de aquella área un tanto desolada del aeropuerto, las personas comenzaron a huir mientras que los guardias corrían hacía esa dirección. 

Ambos hombres huyeron sin dejar rastro, tenían un plan listo para llevar a cabo.

(...)

  En la entrada del aeropuerto

Una chica no más de veinte años recién cumplidos, caminaba escuchando música con unos audífonos a volumen medio ignorante de lo que pasaba a su alrededor, hasta que el sonido de un disparo y el ajetreo de las personas le saco de su perfecta burbuja. 

 —¿Qué fue eso?—preguntó la chica, sacando sus audífonos y parando la lista de reproducciones en su teléfono.

   La castaña giró al ver el alboroto dentro del lugar, pero ya estaba  teoríamente afuera del aeropuerto, para  ir a chismotear, aunque no era algo de su agrado así que no le dio importancia y siguió su andar, mientras que se disponía a colocarse sus auriculares. 

—Señorita, la estaba esperando—una profunda voz de un hombre  detuvo su camino.

Ella detuvo sus movimientos y de esta manera levantar la mirada, para darse cuenta de la presencia de hombre simplemente hermoso al frente suyo, apoyado en un auto negro; con un traje sumamente elegante, tal cual un empresario millonario en las películas. 

—¿Qué?—Formuló confundida hacía el hombre atractivo. 

 Venus no tenía ni la más mínima idea de ¿Quién era?, Pero al parecer él si la conocía porque le habló con un tono tan familiar que le hizo dudar, en decirle que no lo conoce, pero le era imposible, dado que ella venía era de visita y anteriormente no ha hecho amigos en ese país. 

  La duda creció en su rostro, al no saber   ¿Qué era lo que estaba pasando?  

A lo mejor ahora era la nueva modalidad de los taxistas el usar trajes tan elegantes y autos finos, podía ser pues ella venía desde otro continente a visitar a su abuela en vacaciones. Pero esta vez era completamente diferente, porque ella sentía que su cuerpo no reaccionaba al tener el contacto con los hermosos ojos azules del hombre misterioso. 

 —¿Vamos?—le preguntó el hombre, con una pequeña sonrisa hacía la morena. 

 —Si, supongo—murmuró, haciendo un pequeño gesto con su boca.

Venus asoció que el hombre frente suyo, de seguro lo contrato su tía, debido a que la última vez ella se perdió al llegar al aeropuerto por haberse ido sin esperar a nadie. Aferró su mano a la maleta para empezar a andar en dirección del auto negro, le entregó al hombre su equipaje que sólo constaba de dos maletas pequeñas, porque era poco tiempo el que venía a pasar con sus familiares. 

—Bien, vámonos lo antes posible, porque la abuela se intensifica si no ve que llegó—dijo la joven como si nada. 

El hombre estaba completamente confundido, se supone que ella ya debería dejar de actuar y entregarle el dispositivo, para poder irse a seguir con sus asuntos de trabajo en la agencia, pero por alguna extraña razón esa chica estaba actuando demasiado bien.

 —¿Señorita, usted sabe quién soy?—le preguntó, cargando el equipaje entregado por ella. 

 —¡Eres un taxista, dah!—exclamó, sin mucha importancia abriendo la puerta del vehículo. 

 En ese momento el rostro del hombre era una poesía de romance trágico griego, al no entender.   ¿Por qué ella estaba actuando así?  Su boca está abierta ligeramente confundido, era extraño porque su jefe le había indicado que la agente sabría que él vendría a buscar el dispositivo. No obstante, guardo el equipaje en el maletero para ir al asiento de pilotó del auto, cuando se aseguró que todo está cerrado, la miró por el vidrio retrovisor. 

 —Creo que usted está confundida, yo soy Thomas Smitt—le aclaró el conductor con un tono tranquilo.

—¿Es una nueva modalidad el presentarse con el cliente?—le preguntó, apoyando sus codos sobre las rodillas. —Pero admito que eres demasiado hermoso por lo tanto te diré mi nombre— rió por lo bajo—Soy Venus Williams 

Una idea se le vino a Thomas al pensar que tal vez ella estaba actuando de esa manera debido a que corría algún peligro en ese lugar, por lo cual no le tomo demasiado importancia a ese hecho, sino el poder culminar la misión con éxito.

 —Bien te llevaré a las oficinas centrales—comentó el hombre, insertando la llave en el vehículo. 

—¿Oficinas? Yo quiero ir a mi casa—agregó la castaña un poco asustada, empezaba a creer que la secuestrarían.   

Sin embargo, el grito de un hombre en un idioma que no conocían los saco de aquella pequeña conversación que sostenían. El agente miró por el vidrio de la ventana del auto para ver dos hombres vestidos de negro buscando de manera desesperada algo o a alguien. 

 —¡Allí está!—gritó el moreno, sacando el arma y apuntando en dirección a ellos. 

Thomas no perdió el tiempo para poner a andar el auto a toda velocidad, sin importarle romper algunas normas de tránsito, lo único que ahora debía hacer era huir de aquellos hombres que deseaban el chip tanto como él, por lo cual su deber es mantener a salvo a la agente portadora de tan valiosa información y al dispositivo. 

—¿Quiénes son?— preguntó histórica la joven. 

Venus estaba completamente asustado, su pecho subía y bajaba violentamente, mientras enterraba las uñas en la parte de abajo del asiento al sentir la velocidad ejercida en el transporte,  no podía negar que está más confundida que antes por toda esa nueva situación peligrosa en la que se acaba de meter sin que ella lo buscará. 

 —Esos hombres te siguen a ti—mencionó el hombre para mirar por el retrovisor del auto como una camioneta negra les seguía—Y ahora a los dos.

 —¡Ni siquiera los conozco!—gritó asustada, cerrando con fuerza los ojos. 

 —En esta situación deberías dejar de fingir porque tienes algo que no deben caer en manos de ellos y que eso no pase es mi trabajo—dijo, acelerando sobrepasando el límite permitido de velocidad. 

—¡No entiendo a qué te refieres!, Sólo quiero que te detengas—le suplico la chica estando realmente  atemorizada.   

—¿Acaso quieres morir?—le preguntó el hombre con un toque de ironía. 

 —¡Qué!—gritó la mujer, abriendo sus ojos húmedos por las lágrimas que se retienen en salir, a la vez que realizaba un puchero.

El hombre la miró de reojo por el vidrio retrovisor y al ver el gesto tan infantil de la chica, sólo bufo con molestia.   

—Venus, por favor no actúes como una niña—agregó Thomas, mirando la carretera en búsqueda de una posible vía de escapé.

 La castaña soltó una pequeña risa irónica y causadas por los nervios, pero en realidad ella aún era todavía una chiquilla asustada, solo tenía dieciocho años recién cumplidos. Su cuerpo reaccionó solo al escuchar disparos en la dirección del vehículo, aunque Thomas supiera que su auto era blindado trataba que le hicieran el menor daño, porque era propiedad de la agencia.

—Estoy asustada y quiero bajar—comentó Venus, agachándose en el asiento trasero.

 —En serio, que eres sorprendente aún sigues en tu actuación—comento el agente, haciendo un movimiento de volante hacía un costado. 

La chica se sintió como una fruta en la licuadora por tal brusco movimiento de automóvil, que le genero un malestar estomacal de forma involuntaria con unas inmensas ganar de botar lo que había consumido antes de bajar del avión esa mañana, esto iba de mal a peor. 

Solo deseando salir ilesa de todo.

—No te atrevas a estropear mi coche—dijo, al ver por el retrovisor el rostro pálido de la chica. 

 —¿Eso te preocupa? ¡Hay dos sujetos que quieren matarnos!—señalo por el vidrio trasero a la camioneta que estaban dejando muy atrás. 

 —Eres la mejor actriz que he conocido en mi vida—agregó el hombre, entrando a un callejón.

Él no dijo nada más simplemente presionó un botón rojo que se encontraba a un costado donde se incrustaba la llave e hizo aparecer lo que era un panel de control completo en la parte de la guantera con un sistema sofisticado. 

 —¡Wow!—exclamó, sorprendida hasta que el presionó uno en específico. 

Su boca casi cae al suelo al darse cuenta que el auto negro había cambiado su color a un azul eléctrico como por arte de magia, siendo tan sorprendente que tuvo que quedarse unos minutos tratando de procesar  lo que acababa de suceder a su alrededor. 

—¡Quiero uno de estos coches!—exclamó emocionada, dando un aplauso con sus manos. 

 —Trabajarás toda esta y la próxima vida para poder comprar uno de estos—comentó Thomas en broma con una sonrisa.

  Venus giró suavemente para observar por el vidrio como la camioneta negra que les siguió por la carretera, no se percató de que ellos estaban allí en ese callejón sino que pasaron de largo. De sus labios se escapó un largo suspiro de alivio, ansiosa por el lío que ahora estaba metida sin ni siquiera tener conocimiento de lo que pasa.  Para ella era como estar en medio de una película de ciencia ficción de agentes secretos o algún ente gubernamental donde buscaban los malos alguna información, pero toda esa situación no estaba tan alejado de la realidad, por algo siempre dicen que la realidad puede llegar a superar a la ficción.

 —Ahora tenemos que ir a las oficinas principales porque si ellos ya saben de ti de seguro te buscarán en algunos de los lugares que transitas con normalidad—encendió una vez el motor del auto. 

 —¿De quién debo esconderme?—pregunto, asustada inclinándose hacia adelante en el asiento. 

—Ya es momento que dejes de fingir—hablo el agente secreto, rodando los ojos con cierto fastidio

 —En que líos estoy metida ahora—susurró, para sí misma mientras pasaba una de sus manos por su frente.

Venus en todo el camino estuvo luchando contra sus propios nervios, desde aquella conversación en el callejón, no se habían dirigido ni una sola palabra más. Después de unos minutos  sus ojos captaron como a través del vidrio de la ventana, se alzaba un lugar desolado a su alrededor, pero justo al frente de ellos una enorme estructura; como de un estacionamiento desolado, por lo que al llegar a ese sitio Thomas  hizo un leve gesto con la cabeza al vigilante y éste lo dejó entrar.

 De la nada se abrió una especie de puerta en la pared.

Por un momento la chica sintió que se le iba a caer la mandíbula de la impresión, todo eso era realmente, increíble, porque no estaba ahí hace un segundo, pero era inevitable para ella no mirar asombrada todo el nuevo lugar, aunque  eso no es lo que más le preocupada, sino el hecho que a lo mejor estaba siendo raptada por un guapísimo y misterioso hombre, además que hace un periodo atrás dos hombres la intentaron asesinar. 

 Por su cabeza solo pasaba una interrogante y era saber...

¿Dónde verdaderamente estaba? 

―¿Adónde me llevas? ― indagó la chica con algo de confusión en su voz.

―Estás son las oficinas centrales, es mejor que bajes–el hombre se dirigió en un lenguaje hostil a su pregunta. 

Él salió del vehículo como si nada.  

Solo fue cuestión de un corto tiempo para que llegará justo al lado del agente secreto un hombre de alrededor cincuenta años, con piel clara, de profundos ojos marrones oscuros, mientras que su rostro tenía una barba perfectamente cortada. Éste individuo no era más que el jefe principal en aquella área especialidad de la CIA. 

―¡Agente, Thomás!―Le llamo el hombre. ―¿Conseguiste el dispositivo?―agregó interrogante por la situación.

Él mencionado automáticamente llevó su mirada hacía su jefe. 

―¡Señor!, verás he traído a la agente―respondió Thomas en un tono de voz serio. 

Ambos hombres dirigieron su vista hacía el auto, donde Venus intentaba salir de este pero ni siquiera se podía soltar el cinturón de seguridad, estaba completamente enredada con la cinta; ya a esa altura había hecho un extraño movimiento para salir al intentar deslizarse en dirección a bajo pero solo logro que  saliera de una forma demasiado torpe  hasta se enredo con su propio cuerpo ocasionando que cayera afuera del vehículo de boca.

―¿Ella es la agente? ―pregunto el hombre mayor, tratando de no reírse de la chica.

―Sí, ha estado actuando de esa manera tan tonta desde que la recogí en el aeropuerto ―comento el agente, a la vez que hace una mueca de incomodidad con su boca. 

Él superior frunció el ceño sin poder creerse lo que le andaba diciendo, puesto que esa mañana mantuvo una conversación telefónica con la mujer encargada de entregar el dispositivo y por su voz se notaba que era alguien imponente con ímpetu, pero esa chica no es ni una cuarta parte de eso. 

―¿Y el dispositivo, lo tienes?―interrogó el hombre.

Thomas simplemente negó con la cabeza.  

―Se lo he pedido más de una vez pero no me da una respuesta clara―explico el agente con un toque de molestia.―Solo ha logrado llamar la atención al enemigo.―añadió con fastidio. 

Aquellas palabras si que le parecieron sumamente extrañas al Jefe principal del departamento general en operaciones especiales, pero también podría tratarse de una estrategia muy bien planeada por la agente encubierta portadora del dispositivo para saber si caería en buenas manos, puesto que era un artefacto sumamente peligroso, que si cae en poder de alguien malicioso será el fin. 

Venus estaba absorta de todo lo que realmente estaba ocurriendo, ella inconscientemente estaba involucrada en una situación peligrosa, pero lo único que pasaba por su cabeza era el hecho de ir a la casa de su abuela y contarle su peculiar llegada a ese país o en dado caso acaba de ser secuestrada por una súper mafia con impresionantes instalaciones. 

―¿Disculpen?―llamo la atención de ambos hombres. ―¿Dónde estoy?―cuestiono con un poco de temor en su voz. 

El hombre mayor enmarco una ceja intrigado. 

―Soy el jefe de departamento, Alessandro Giordano―se presento el hombre, extendiendo su mano en dirección a la chica. 

Venus se acercó a pasos temerosa hasta donde estaba él. 

―Yo soy Venus Williams―habló en un hilo de voz la chica. ―¿En dónde estoy? – agregó, mirando a todos lados. 

―Este es un lugar clasificado, pero ya serás escoltada por un agente a una casa de protección a testigos, dado que estás siendo perseguida por los rusos―expresó el líder sin más.

La de cabellera castaña por un segundo se quedo en estado de shock, sus piernas comenzaron a temblar; como si de una gelatina se tratase, porque jamás se le paso por la cabeza el simple hecho de encontrarse en una situación de este tipo, primero en un lugar desconocido en otro país, segundo sin ni siquiera conocer a los hombres que tenía en frente y por último debía llegar a la casa de su abuela lo antes posible.

―¿De qué me está hablando?―pregunto en un tono de confusión total. ―Yo debo ir a la casa de mi abuela, no sé que ando haciendo aquí y mucho menos quienes son esos hombres―expresó, a la vez que comenzaba a caminar de un lado para otro como una maniática. 

Allí si que el gran Alessandro Giordano quedo completamente perplejo por las palabras de la chica, para voltear a mirar al agente secreto.  

―¿Eres la agente Delux?―pregunto el mayor, a la vez que fruncía el ceño. 

Venus hizo en su rostro una expresión que denotaba aún más su estado, estaba sumamente perdida ahora sí. 

―No, yo soy Venus Williams― habló la castaña de manera rápida. 

Él hombre de ascendencia italiana, realizo un asentimiento hacía el agente Smitt que de inmediato comprendió la indicación dada por su superior, por lo cual después de soltar un profundo y largo suspiro camino hacía su vehículo listo para llevar a la chica a su hogar destino.  

―¡Muévete!―exclamó el agente ya teniendo la paciencia sostenida solo de un hilo.  

La Williams solo entro en pánico.

―Te llevaré al lugar donde pasarás esta noche y quizás muchas más, así que muévete―informó Thomás ya subiéndose al asiento de piloto. 

―¿Qué?―fue lo único que salió de los labios de la mujer.

Thomás apretó el volante de su auto al ya no tener más paciencia con la actitud de la castaña, estaba que se bajaba y la subía a la fuerza de una vez por toda.

―Será mejor que no lo hagas esperar más―Le aconsejó el jefe despidiéndose de ella.

Un escalofrió recorrió la columna vertebral de la joven adulta con tan solo sentir la penetrante mirada que el agente le estaba dando desde su asiento, ya no le quedaba de otra salida tenía que seguir cada una de las indicaciones que les estaban dando esos hombres para poder ir a casa de su abuela lo antes posible y que está no enloqueciera.

―Nos encargaremos de avisarle a tu abuela―se dirigió el hombre a la chica, para después mirar al agente. ―Lo espero en mi oficina―agregó en un tono de seriedad. 

El agente Smitt asintió con la cabeza ante la orden directa, mientras que Venus ya no tenía escapatoria; por lo cual acepto y se subió al súper auto. 

 Ella solo esperaba salir viva de toda esta situación para seguir con normalidad sus vacaciones en la casa de su abuela materna...

Continuará...

Chapter 2

El viaje fue en completo silencio, a comparación del anterior que por poquito pierde hasta la vida, en pocas palabras lo que Venus deseaba en ese momento era llegar a la casa de su abuela, pero lo estaba viendo menos probable, ahora solo le quedaba descansar lo mejor posible en ese lugar que le habían ofrecido esa extraña organización.  Los vidrios polarizados no le permitían ver el camino hacía aquella casa, porque lo que realmente estaba pensando era que la estaban secuestrando alguna clase de mafia, aunque están perdiendo su tiempo con ella porque su familia no tiene demasiado dinero, y no solo eso sino que viene de un país tercermundista.  

―Este es el lugar donde te quedarás, espero que mañana me des el dispositivo―habló el hombre vestido de traje elegante, a la vez que estacionaba el vehículo.

Venus se asusto al escuchar sus palabras, puesto que se iba a quedar sola en un lugar que ni siquiera conocía o sabía donde se encontraba, además que ese hombre la comenzaba

Heroes

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