Alphanovel App

Best Romance Novels

Book cover

Un amor en el tiempo

  • 👁 311
  • 7.5
  • 💬 15

Annotation

En su afán por arreglar su presente, Yelena tratará de resolver el origen de sus problemas viajando al pasado. Durante su travesía, se topará sin saberlo, con quien origino el caos en el presente, ¿Será capaz de cumplir su misión o algo la detendrá? Resignada a vivir en aquella época una vida que jamás tuvo, Yelena fue capaz de lograr cosas inimaginables, hacer amigos y formar una nueva vida digna de alguien como ella. Más, sin embargo, una guerra era lo último que se interponía entre su final feliz y un trágico desenlace. ¿Será capaz de hacer frente a su desafío más grande?

Capitulo 1

Cuando uno piensa en el amor, una idea generalizada es que, para este, no hay barreras.

Muchas historias lo retratan, ni el idioma, la especie, el género, la raza, todas y cada una de ellas no fue suficiente para frenar ese ferviente sentimiento.

Y en esta ocasión, el tiempo tampoco lo será.

Las cosas parecían ir relativamente bien, considerando su entorno y hogar, todo siempre estaba j*d*d*.

Pobreza, abuso de la autoridad, tiranía, miseria por dónde se vea y un sin fin de problemas que dejaría horrorizado a quien lo mirase.

Entre toda la gente, igual de mala o miserable, se encontraba una mujer. Una chica de cabellos castaños, piel morena y un poco fornida, ojos verdes y de complexión delgada.

Se le podía ver con prisa, esperando llegar cuánto antes a casa sin que algún guardia o un loco de por ahí la intercepte, lo que menos quiere es tener que pelear y ensuciarse la ropa y las manos, después de todo, es difícil quitar las manchas de sangre.

En su camino, pudo observar un arresto de un caníbal, varios guardias usaban sus armas y encantamientos para someterlo, eran muy violentos con el tipo, pero mentiría si le tuviera un poco de empatía.

Cerca de ahí, otros dos guardias colocaban en las paredes varios carteles como es de costumbre, nada que destacar salvó nuevos carteles de "Se busca" y propaganda del emperador.

Ver la imagen de ese monstruo le causaba asco y odio por todo lo que hacía al pueblo.

Un guardia notó su expresión, la cual tuvo que cambiar con rapidez, solo aceleró el paso mientras aún sentía la mirada de aquel guardia, por suerte decidió no hacer nada y solo murmurar un insulto.

-Estúpida- Dijo el guardia con voz grave y tono despectivo-

-"Imbécil"- Dijo la chica en voz baja con voz dulce pero agresiva-

Poco después, llegó hasta su hogar, abrió rápido la puerta y entro cerrando con más de 6 cerrojos y candados.

El sonido llamó la atención de su familia, quien se alegró después de que volviera sana y salva.

-¡Hermanitaaa!- Su hermano, un pequeño niño, fue hacia ella y con toda la calidez del mundo, abrazo a su hermana de las piernas al no poder alcanzarla-

-Jeje, ten cuidado Joshua, no quiero tirar la comida- Siendo amable, sacudió un poco sus piernas para poder caminar sin problemas y no perder el equilibrio-

-Oh hija- Hablo la madre, una mujer mayor de ropas un tanto rústicas, cabello canoso y varias arrugas. Se le notaba preocupada en su expresión y al hablar- Pensamos que algo te había pasado. Desde hace una hora los guardias han estado haciendo redadas para atrapar a varios criminales.-

-Calma ma, tú sabes que sé defenderme de esos gorilas imbéciles, varios ya han intentado meterse conmigo y lo que obtuvieron fue una paliza- La morena contaba con orgullo y confianza sus experiencias pasadas.-

-Lo sé, pero tú sabes que no eres invencible y que ellos no juegan limpio, dime, ¿Qué haríamos si algo te pasa a ti, Yelena?- Contaba la madre con temor y preocupación, esperando que su hija mayor entienda y sea más cuidadosa.-

Al oír eso, no pudo evitar el sentir cierta culpa por su actitud, pues todo lo que le decían era cierto.

Si seguía así, tarde o temprano terminaría arrestada y con un destino peor que la muerte.

Soltó un suspiro y se dirigió a la cocina mientras calmaba a su madre.

-Tienes razón ma, tranquila, evitaré meterme en problemas y no abusar de mi suerte- Le sonreía a su madre como señal de entendimiento, siendo devuelta por una pequeña sonrisa- Ahora... ¡¿Quién tiene hambre?!-

- ¡Yo, yo, yo!- El pequeño varón daba pequeños brincos un tanto adorables-

-Entonces ve y lávate las manos en los que madre y yo preparamos la comida- Yelena alzó un poco la comida que trajo, acto seguido fue a la cocina siendo alcanzada por su madre -

Las dos mujeres se apresuraron a preparar la cena de hoy, el pequeño hermano corrió hacia el baño para lavarse las manos.

El ambiente era tranquilo, el tapiz verde oscuro de las paredes acompañado de un suelo de madera oscura y varias velas que iluminaban el interior daban la sensación de seguridad y calma.

Yelena demostraba su buena habilidad en la cocina preparando su especial de siempre, "Pastel de carne".

Las dos mujeres hacían buena sinergia al preparar la cocina, pasando y ayudándose entre ambas a revolver, preparar y limpiar. Les tomo alrededor de quince minutos en un silencio cómodo, ninguna de las dos sentía la necesidad de hablar por el momento.

Una vez que la cena fue cocinada con ayuda de un fogón y algo de magia de fuego, sacaron la cena del molde y cortaron en varios trozos la cena, sirviendo primero a su hermano, después a su madre y al final a ella.

Los 3 se sentaron no sin antes agradecer por la comida y el vivir otro día en relativa calma, en un momento dado, la madre volteo a ver a la fotografía de su difunto esposo, solo pudo soltar un suspiro seguido de una mueca de tristeza. Yelena se dio cuenta y le dio unas palabras para reconfortarla.

-Calma ma, todo estará bien- Con un tono relajante, hablo a su madre y le dio una cálida sonrisa-

-G-gracias, hija, es solo...- La mujer mayor trataba de no perder la compostura, pero al hablar se podía notar su frustración, mezclado con cierta molestia y tristeza- Las cosas solo se ponen cada vez peor, por culpa del imbécil emperador. Si él no estuviera, todo estaría mejor.-

-Tu padre seguiría con nosotros- Al decir eso, no pudo evitar derramar una lágrima, realmente le dolía el recordar aquella ocasión-

-Lo sé, y si pudiera hacer algo por solucionar todo esto, lo haría.- Un ferviente sentimiento de odio volvía a surgir-

Desde pequeña, siempre odio al emperador y su forma de gobernar, muchos amigos ya no existían, no podía disfrutar de su vida y tenía que vivir siempre con miedo de un día salir y que esos asquerosos guardias o algún loco la rapte y haga de ella lo que quiera.

Solo pudo suspirar para no explotar, guardando su irá para después.

-Solo esperemos que algo pase y ese monstruo deje de existir-

-Ojalá hija, ojalá-

Tras esa pequeña conversación, la cena paso bastante rápida, pero tranquila, Yelena comía lento, disfrutando de su propia creación, al igual que su madre, su hermano, por otro lado, comía como un cerdo, devorando dos trozos del pastel.

Al acabar, su hermano subió hasta su cuarto para ir a dormir, su madre se levantó y fue a su recámara, no sin antes darle las buenas noches a su hija.

Yelena se puso manos a la obra y comenzó a limpiar la cocina, después de todo, era su turno.

El fregar platos y quitar la suciedad de las superficies ayudaba a calmarla y dejarla con sus pensamientos.

Aquello que dijo hace rato se quedó con ella, deseaba que el emperador no existiera más, pero sabía que era básicamente imposible. Si ha durado tanto tiempo gobernando es por una buena razón, y no se le puede subestimar.

Aun así, no pudo dejar de pensar en ello, primero, ideando planes muy tontos e irreales, como tirarle una piedra, que se lo coma un cerdo, darle queso rancio.

Poco a poco y mientras más lo reflexionaba, planes más serios y formas de matarlo llegaban.

¿Un atentado en un desfile? Muy obvio, ¿Implantar un explosivo en el castillo? No podría ni colocar la bomba antes de ser ejecutada, ¿Batallar con él? Okay, eso no la estaba llevando a nada, por lo que dejó de reflexionar en ello y solo se concentró en terminar de limpiar cuánto y antes y quizás leer un poco.

Pasaron varios minutos, por fin había fregado el último plato, ahora su noche estaba libre y podía hacer lo que quisiera.

Si no fuera por las guardias nocturnas y los animales feroces, daría un paseo por el bosque, debía quedarse adentro y entretenerse con sus libros.

Subió a su habitación y entro en silencio, tratando de no despertar a su familia.

Una vez dentro, encendió una vela con un poco de magia para darle luz, acto seguido, se colocó frente a su estante y busco algún libro para leer hoy.

Tras pensarlo un poco, decidió que hoy era noche de misterio.

Tomo su libro titulado "El asesino del tiempo" y rápidamente se acostó sobre su cama para así leerlo.

La historia era de lo más atrapante, un hombre que viajaba entre distintas épocas para aniquilar a ciertas personas, sin explicar muy bien el porqué.

Así pasaron las horas de la noche, colocándose en varias posiciones sobre su cama, hasta que el día reclamo su turno sobre la oscuridad de la noche.

Curiosamente, en el mismo momento en que un rayo de luz llegó a sus ojos, se quedó en la parte donde se explicaban las razones del dichoso hombre, y lo que decía fue suficiente para jurar que haría hasta lo imposible por arreglar la vida de todos.

"Yo mato a estas personas para que el futuro de cientos de miles más, sea próspero".

Había quedado claro, ella mataría al emperador de alguna manera u otra, quizás de la misma forma que en el libro, si es que era posible, claro.

-Hmmm, me pregunto si viajar en el tiempo es posible...- Se levantó de su cama y comenzó a pensar en su duda. Desvelarse no era problema para ella, después de todo, se ha acostumbrado a hacerlo ocasionalmente-

Mientras seguía creyendo en ese plan y alguna manera de que fuera real y posible, salió de su cuarto y bajo las escaleras hasta llegar a la cocina, ahí mismo estaba su madre, tarareando una canción a ritmo lento mientras preparaba lo que parecían ser huevos con algo de carne, su hermano debía seguir dormido pues, no estaba sentado en la mesa, esperando a su comida como de costumbre.

No hizo mucho ruido y solo se sentó a esperar su desayuno. Sin nada más en que reflexionar o concentrarse, la idea del viaje en el tiempo seguía en su cabeza, debía investigar si era posible, y tenía en mente el mejor lugar para hallar respuestas, la biblioteca de su ciudad.

En ese sitio podía encontrar de todo, desde más de sus libros que tanto le encanta leer, como escritos de magos antiguos y sus reliquias extrañas, después de todo, si un barbudo encanto una piedra para que esta hablara, había una posibilidad que un mago más serio y dedicado a su trabajo haya hecho algo con un reloj o algo por el estilo.

-¡Erick, el desayuno está listo!- Grito la madre con bastante potencia para despertar y/o apurar a su hijo menor, a su vez, sostenía un plato con un omellete y lo coloco en el lugar del pequeño- Espero ese niño no se haya quedado despierto hasta tarde-

-Tranquila ma, no lo hizo- Sin pensar mucho en lo que dijo, siguió como si nada sirviéndose un plato de comida ella sola-

-¿De nuevo Yelena?- Dijo la madre un poco molesta de escuchar eso, no le gustaba para nada que su hija se desvelara haciendo cualquier cosa en sí- ¿En qué quedamos, hija? Me prometiste que no volverías a hacerlo-

-Y es verdad, lo de ahora fue la primera vez que lo hago en casi dos meses.- Diría la morena mientras comía con cierta rapidez, pero no la suficiente para así, evitar llamar la atención de su madre-Además, tú sabes que me gusta leer mucho, y que no dormir un día realmente no me afecta.-

-Por favor hija, que esta sea la última vez que se dé esto, o le daré tu libro favorito a Erick- Diría firme y sin decir una sola palabra más, se sirvió su desayuno y comenzó a comer dando por finalizada la conversación-

Pensar en eso fue muy desagradable, aunque quisiera mucho a su hermano, no toleraba el trato que le daba a los libros y a muchos de sus juguetes en general. Sabía que era cosa de su edad, pero aun así no le gustaba.

Sintió un escalofrío leve, lo que hizo fijarse una nota mental para no ver morir a su libro favorito.

-Bueno, bueno, no lo haré más, ¿Okey?- La chica se sintió aliviada al recibir un asentir de su madre, lo que la calmo e hizo que continuara con su desayuno-

Mientras comían, el pequeño Erick bajo muy rápido por las escaleras hasta llegar junto a su familia y su atesorado desayuno, no dudo en comérselo muy rápido recibiendo un regaño de su madre, Yelena soltó una risita y siguió comiendo.

Conforme la comida en su plato disminuía, su plan de hoy quedaba casi terminado. Primero tomaría una daga junto a su capucha para salir y estar lista en caso de que algo ocurriera, después iría a la biblioteca a buscar cualquier libro antiguo que le sea de utilidad, y probablemente lo robaría de ser necesario.

Esperaba encontrar información útil para pensar en su siguiente movimiento, y debía ser rápida, el monstruo del emperador tenía ojos y oídos por todas partes.

Finalmente, acabo, por lo que subió rápido a su cuarto mientras su madre lavaba los platos y Erick haría cualquier cosa para entretenerse.

Llego rápido, y sin perder un segundo, saco una daga plateada con un mango azul detallado de su cajón de ropa, cortesía de un amable ladrón que casi asalta a una anciana, ese día fue interesante, y obtuvo tal regalo.

Dejo la daga y se fue a su armario para sacar lo que buscaba, una capucha oscura que su madre le tejió con lana mágica o algo así, lo que más le gusta es el color y que le permite ser ágil, mejor si es de noche por su color oscuro.

Se colocó la capucha y dejo abajo el gorro de momento, tomo su daga y la oculto entre sus ropas por si debía hacer un movimiento rápido.

Con todo listo, salió de su cuarto y llego hasta la puerta principal donde fue detenida por su madre al irse sin previo aviso.

-¿A dónde crees que vas jovencita?- Diría su madre detrás de su hija, colocando sus manos en su cintura y con una expresión de seriedad-

-Iré a la biblioteca ma, recuerda que estos días traen nuevos libros y no quiero perdérmelos- Yelena en parte diría la verdad, hoy llegaban libros nuevos y de otros lados que no conoce, pero no era la razón por la que salía. Sintiendo muchos nervios, espero que su madre se tragara esa excusa y la deje ir-

-¿Ya es miércoles?, demonios, debo llevar a Erick con su tutora y que reciba sus clases- Al recordar esto, su atención se fijó en otra cosa, por lo que no le dio muchas vueltas a su hija-Está bien, solo vete con cuidado y llega antes de que anochezca-

-Gracias ma, les traeré algo del mercado cuando venga a casa- Abrió la puerta y volteo una última vez para despedirse de su madre y su hermano que recién llego a la sala-Adiós ma y adiós Erick, volveré más tarde-

-¡Bay hermanita!- Se despedía con su mano izquierda y una sonrisa en su rostro-

Sí que era su día de suerte, tenía la mañana y la tarde libre para poder investigar todo lo que quisiera sin que alguien la molestará.

No dudo ni un segundo y emprendió su camino hasta la biblioteca.

Aún caminando rápido, le tomaría varios minutos llegar hasta ahí, pero no importaba, siempre y cuando nada se interponga en su camino.

Al seguir su andar, podía ver más de esos feos carteles con cierta autoridad que tanto odia, estuvo tentada a arrancarlos, pero era mejor no atraer miradas que lleven a su arresto por daño a la propiedad y un montón de cargos inventados para terminar en una mazmorra.

No, no, lo que hará será seguir su camino, quizás voltear a ver algo que llame un poco su atención, pero no por eso detenerse a verlo, habría más tiempo y ocasiones para hacer eso.

Conforme más se acercaba a la biblioteca, ella notó que el lugar estaba un poco menos concurrido que lo habitual, quizás solo era algo insignificante, y podría ser una ventaja al haber menos gente ahí.

Al fin llego a su destino, la biblioteca del pueblo. Un edificio bastante grande y bonito, de los pocos sitios en todo el pueblo que se sienten seguros y mantienen su esencia.

Fuera de este, había una ronda de guardias para mantener el orden por ahí. No estaba segura del porqué, pero ese punto de verdad era protegido, incluso esos bastardos hacían realmente su trabajo.

¿Quizás alguna tradición o alguna razón que tenga que ver con el emperador?

Probablemente, nunca lo sepa, y es lo mejor.

Decidió que era hora de actuar y no dejar que su mente divagué en preguntas tan estúpidas, no es como que le importe, aunque sea un poco.

Paso cerca de un guardia quien la ignoro y entro por la puerta principal sin hacer ruido. Al dar unos pocos pasos, fue recibida por el bibliotecario, un conocido de hace buen tiempo con el que se lleva bastante bien.

-Hola Yelena, ¿Vienes a ver los nuevos libros que llegaron?- Diría en voz baja pero aun mostrando su entusiasmo por el tema, él era un fanático de la lectura al igual que la morena-

-Talvez mañana Eduard, hoy tengo otras cosas en mente-

-Oh vamos Yelena, dudo que te puedas resistir a esto- De su escritorio sacaría una copia de su libro favorito, una edición deluxe firmada por la mismísima autora- He escuchado que esta edición contiene un 33% más de contenido que la versión original.-

-Mmmmnh- Yelena quedó tentada, muy tentada a posponer su búsqueda por leer el libro junto a Eduard, y con el dolor de su alma, tuvo que declinar- Lo siento amigo, será para la otra, en serio tengo cosas que hacer-

-Entiendo, está bien Yelena- Diría el bibliotecario con cierta decepción, aun así, no insistirá más- Cualquier cosa que necesites, estoy aquí.-

-Gracias Eduard, siempre serás de ayuda-

-Para servirte-

Sin perder más tiempo, Yelena se adentró en la biblioteca y comenzó a buscar libros que tuvieran algo que ver con lo que ella quiere.

Estuvo yendo de un lado a otro, sacando todo libro, enciclopedia y hasta diarios que le fueran útiles, así paso media hora hasta acabar con una pila de libros casi de su tamaño.

A cualquier persona quedaría intimidada si viera esos libros, pero no ella, y menos por su pasión a la lectura, esto tomaría su buen tiempo.

Y así pasaron las horas, Yelena leía y devoraba cada libro que tomo, haciendo anotaciones de lo que más le llamara la atención o lo que fuera de interés.

Consiguió mucha información interesante, como el hecho de que cualquier objeto puede ser encantado para que haga tal cosa. Que varios magos practicantes de esta magia eran un poco raros al hechizar objetos y darles un uso... creativo.

Y que muchas de estas reliquias fueron destruidas y el resto estaban bajo el poder del emperador.

Eso era una noticia algo mala, pero le reconfortaba saber que él no tenía alguna reliquia que pudiera hacerlo avanzar o retroceder en el tiempo.

Eso, igual era malo, ya que no encontró información alguna de un objeto con esas capacidades, por lo que su búsqueda no había acabado aún.

Por lo que continuo con los pocos libros que le quedaban con la esperanza de dar con algo útil.

-Esto es inútil...- Diría Yelena en voz baja para sí misma, recargando su cara sobre el último libro que leyó-

La búsqueda no la llevo a nada útil, en los libros había de todo, menos algo que tuviera relación con el control de tiempo.

Era obvio, y ella lo sabía, ¿Por qué creyó que encontraría esa información en libros comunes que están a la disposición de...?

-Libros comunes...- Yelena se levantó, estaba consiguiendo una nueva idea que le podría ser de ayuda.- ¡Eso es!-

Ni corta ni perezosa, se levantó de su mesa y fue rápido hasta donde estaba Eduard, quien acomodaba varios libros en unos estantes.

Casi tira varios al ser sorprendido de momento por Yelena.

-Oye Eduard, ¿Puedes ayudarme con algo?- Diría con cierta emoción, pero a la vez pena por tener que recurrir a él-

-Diablos Yelena, sabes que no me gusta que hagas eso- Diría mientras se sacude un poco de polvo de encima, solo estaba un poco molesto, pero no por ello ignorara a su amiga- Bueno bueno, ¿Qué es lo que necesitas?-

-¿Hay algún libro restringido o sección prohibida?, Y si es así, ¿Me das permiso de entrar?-

-Cielos, no pensé que fueras de ese tipo de personas. ¿A quién planeas matar?- Diría a modo de broma, sabe cómo es Yelena y le gusta hacer chistes al respecto-

-Nah, tú sabes que no necesito de hechizos demoníacos o cosas de ese estilo para acabar con alguien.- Frota su rostro con su mano esperando a que su amigo entienda- Escucha, de momento no te puedo dar muchas explicaciones, por favor confía en mí.-

-Mmmm, está un poco difícil esto...- Eduard reflexionó detenidamente el sí darle permiso o no, podía meterse en muchos problemas a él y a su amiga. Tras pensarlo por un minuto entero, tomo una decisión- Está bien Yelena, no sé qué estés haciendo, pero confío en ti, toma-

Eduard le entregaría un permiso especial para acceder a dicha área, era una nota con un símbolo extraño y su nombre dentro de este.

-Ve a esa sección y toma el libro dañado, colocas la nota sobre él y te dejará pasar, no te asustes, nada te hará daño ahí dentro-.

-Espera, ¿Hay algo allí dentro?- Yelena ahora tenía un poco de miedo por saber eso, pero su amigo la tranquilizó-

-Calma, esa es solo seguridad interna, no te harán nada siempre y cuando no tomes nada de ahí dentro y te lo intentes llevar. Confío en ti- Diría dándole una cálida sonrisa, esperando ser de utilidad para su amiga-

-Gracias Eduard, si me da tiempo, leeremos esa edición extendida del libro, ¡Te veo más tarde!- Yelena se despide rápidamente y va a continuar con su búsqueda-

Tal como dijo su amigo Eduard, siguió las instrucciones al pie de la letra, colocando la nota sobre ese viejo libro dañado que se comía el papel para después, abrir una puerta secreta detrás de él.

Con algo de miedo, entro a la sección prohibida, y lo primero que noto fue el ambiente y las decoraciones del lugar, siendo muy elegantes pero tétricas a su vez. Los azulejos eran de un rojo intenso y las paredes de un tapiz rojizo con decorados de mármol.

También había diversos estantes de piedra oscura con algunos libros de pasta oscura. A los lados y en el techo, yacía la seguridad del sitio, una especie de gárgolas y golems de piedra que solo la miraban, pero no atacaban.

Dejo de pensar en eso y prosiguió con su búsqueda, tomando varios libros de los estantes con estampados y marcas extrañas.

La luz de las ventanas era útil para leer.

Estuvo un buen rato leyendo esos libros, pero seguía sin encontrar nada de lo que buscaba, al menos ahora tenía más conocimiento de hechizos oscuros e información diversa que le sería de utilidad en otras ocasiones.

Al momento de intentar tomar otro libro oscuro, se tropezó y cayó al suelo, y algo que vio llamo su atención, otro libro, pero distinto a los demás de ese lugar.

Tomo el libro de debajo de un estante, era de un color blanco, con un símbolo que le resultó llamativo, una especie de corazón con un reloj de arena dentro de él.

Algo en ella le decía que era el libro correcto, y así siguió su instinto y abrió ese libro, lista para leer sus secretos.

Lo primero que llamo su atención fue un mensaje escrito en la primera hoja con tinta roja.

"Para quien encuentre este libro debe tener mucho cuidado o podría volver a provocar un caos temporal, no sé cómo lo arregle, pero todo funciona ahora.

Aquí encontrarás mucha información que te será útil, al igual que secretos que cierto amargado no quiere que descubras. No sé cuáles son tus intenciones, solo ten cuidado con lo que haces"

-A & Y

Esto la confundió bastante, ¿Quiénes eran esas personas?, ¿Que les paso?, ¿A qué se refería con "caos temporal"?

Espero que no estuviera a punto de cometer algo terrible que acabe con todos.

Nerviosa y con mucho miedo en ella, avanzo entre páginas leyendo el contenido del libro blanco.

Paso de ciertos contenidos que no le eran útiles para su misión, entre ellos estaba una pócima para revivir muertos, estructura de mazmorras y salas de tortura, la historia de una tal familia Puk, y un conjunto de 16 símbolos en un círculo, la mayoría estaban rasgados e incompletos, sea lo que fuese ahora es basura.

No fue hasta que avanzo un par de páginas más, que se detuvo en seco y abrió por completo sus ojos, al fin había dado con lo que quería.

-Esto es, pensé que no era real... ¡PERO LO ES!- Yelena se levantó de su asiento y vitoreo a volumen bajo su reciente hallazgo, la vida le estaba sonriendo y sentía en su ser que podría con lo que se proponga.-

Tras calmarse un poco, volvió a sentarse y leer a fondo lo que encontró.

En un conjunto de dos páginas, yacía la información de "El reloj del tiempo", una antigua reliquia mágica de origen desconocido con capacidades del viaje en el tiempo, aunque no era clara con su función, pues, no especificaba como te enviaba a otra época, ni por cuanto tiempo o de qué modo.

Los dibujos de la reliquia recordaban a un reloj de arena, con la diferencia de que en su interior parece contener algún polvo extraño, de igual forma contaba con decorados de oro y una extraña luminiscencia verde.

Yelena estaba concentrada leyendo, tratando de obtener más información, pero como si le tiraran un balde de agua helada, lo escrito en las hojas amarillentas la decepciono.

"La reliquia ha quedado perdida desde hace cientos de años, a pesar de que durara más que cualquiera de nosotros, es imposible saber su ubicación. No hay información de que el emperador u otra persona sea la poseedora de dicho tesoro.

Esperamos no caiga en las manos equivocadas."

Leer ese párrafo la enfureció mucho, su búsqueda solo la llevo a un callejón sin salida y la lleno de falsas esperanzas.

Era obvio, las cosas nunca podían ser tan fáciles, siempre había un "pero" en todo.

Sin poder controlarse, Yelena tomo el libro y lo lanzo a uno de los estantes casi dándole a un golem, saco su daga y rayo la mesa de madera fina con profundos cortes. No contenta con eso, rasgó las cubiertas de los libros, lanzando varios en el proceso a direcciones aleatorias

Y para empeorar las cosas, uno de esos libros dio directo a un búho de piedra el cual termino con pequeños trozos de roca rotos, siendo suficiente para enfurecerlo a él y al resto de los golems y custodios.

Varios de ellos comenzaron a rodear a la furiosa Yelena, tratando de cerrarle todas las vías de escape posibles, mientras que el búho dañado, activo una alarma silenciosa hacia varios guardias y al encargado mismo.

La morena aún molesta, sabía que la cago y en grande, dejarse arrestar solo le traería problemas, y resistirse o escapar sería mucho peor, debía actuar rápido para salir de ahí.

Sin pensarlo más, lanzo un hechizo de fuego hacia varios libros, iniciando rápidamente un incendio, los guardianes atacaron y lanzaron hechizos de todo tipo con tal de detenerla, a lo que tuvo que poner en acción su capucha.

Con su daga y un recubrimiento de obsidiana recién hecho, se fue abriendo paso hasta una pequeña ventana en el techo, los golems eran vueltos trizas con cada golpe e impacto ya sea del arma o de las paredes.

-¡Diablos, mama va a matarme!- Diría Yelena bastante agitada por como escalo la situación tan rápido y ahora debía hacer todo lo posible por escapar de ahí.-

Arranco las hojas del libro blanco y las guardo entre su ropa, con tal de quedarse con lo necesario y que nadie más lo tenga.

El humo se acumulaba rápidamente en la habitación, y el fuego se propagó hasta la otra parte de la biblioteca, la gente estaba asustada por lo que pasaba, y los guardias junto con el librero trataban de hacer algo para parar todo el caos.

Lo sabía, todo fue obra de su amiga, y no sabía el porqué, mucho menos los motivos para provocar tal cosa.

En la sección prohibida las cosas no iban tan bien, Yelena logro subir hasta uno de los estantes de piedra, el humo era tan denso y pesado que *p*n*s podía notar la luz del sol por la ventana.

Era ahora o nunca, saltar y romper la ventana en el proceso para salir viva de ahí. El impacto fue más duro de lo que pensó en un inicio, afortunadamente salió del lugar y podía respirar sin dificultad, al menos hasta que un guardia la notara ahí arriba.

Con pocos segundos de descanso, tuvo que reponer energía e idear un plan de acción rápida, los guardias la notaron y estaban por atacarla para poder llevársela, sin embargo, ella no se dejaría capturar tan fácil.

En un segundo logro cubrirse de nuevo con su capa y contraatacar con un par de rayos que los dejarían aturdidos por varios momentos, los cuales aprovecho para iniciar su huida, dando un gran salto entre la biblioteca y una casa, continuando su escape por el techo.

Capitulo 2

-¡MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA!- Son las palabras que pasaban por su mente mientras corría a toda velocidad tratando de perder de vista a sus perseguidores-

El aviso fue rápido, Yelena ahora era una fugitiva de la ley, la misma ley que ella odia.

Varios guardias cercanos comenzaron la persecución ya sea a pie o por aire, tratando de atraparla.

Todo era cuestión de vida o muerte, no saldría totalmente librada de esta, pero si podría no recibir todas las consecuencias de golpe.

Notando su trayectoria, se le ocurrió una idea, continuar por ese camino hasta llegar al mercado el cual estaba muy concurrido por esas horas, y de ahí perder a los guardias y escapar hacia el bosque oscuro, no podrían encontrarla ahí ni aun quemando todo el lugar.

-Ojalá ma y Erick no estén por ahí...-

Estaba decidida, continúo corriendo por los tejados y dando varias acrobacias acompañadas de ataques hacia varios guardias que se acercaban demasiado a ellas. Les costaba segui

Heroes

Use AlphaNovel to read novels online anytime and anywhere

Enter a world where you can read the stories and find the best romantic novel and alpha werewolf romance books worthy of your attention.

QR codeScan the qr-code, and go to the download app