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Entre el amor y la guerra

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Annotation

En distintas ocasiones he escuchado a muchos hombres subestimarnos a nosotras las mujeres, alegando que el poder y dinero preceden a su fuerza bruta. Lo único que tienen, claro está. Sin embargo nunca deben minimizar el poder que desprende una mujer inteligente, algo de lo que muy pocos gozan sin duda. Para poder entender esta trágica historia donde el caos y las emociones reinan, debemos ubicarnos en las frías calles de París, donde el controversial tema de conversación se resume a cuantos intentos la policía se gasta en encontrar a los dos criminales más buscados de toda Francia, aunque para que engañarnos, es lo más divertido de nuestro trabajo. Y no, no trabajamos juntos, al contrario, la mayor meta es asesinar a nuestra competencia, porque si hay algo que hay que tener claro en este mundo de las armas, es que quien no está contigo, está contra ti. Y como traficante de armas puedo confirmar que estamos a una bala de distancia. Sin embargo, el amor y la guerra son parecidas ¿No? Si no, no alegaran que en ambas todo se cuenta.

Capitulo 1

Victoire Jussieu

Toda mi vida mi madre me enseño lo que era ver por mí misma, me preparo para el día en el que ella no estuviera más, y que bien que hizo. El egoísmo ya es parte de mí, algo que agradezco al haber entrado en el mundo que hoy en día a muchos les resultaría grotesco, pero que en mi caso es mi mayor disfrute.

Siempre me ha gustado la adrenalina, esa sensación de estar en constante peligro todo el tiempo, te enseña a estar alerta y vivir la vida al máximo.

Algo que me parece perfecto considerando mis circunstancias. Escapar de la policía nunca ha sido un problema, pasar desapercibida mucho menos.

Mi pasión me da la ventaja de pasar por una persona completamente normal y dedicada a su trabajo, pero ese es otro tema.

El tema de hoy se resume a mi tranquilo día evitando un balazo en la cabeza mientras la gente a mi alrededor finge que no ve nada por su propio bien.

Mis pasos son seguridad pura aun antes de atravesar la puerta del hospital, algunas personas se acomodan en sus respectivos puestos de trabajo al verme pasar, cosa que ignoro por completo, la mayoría en este hospital viven por y para callar lo que pasa en estas columnas, algo que debo decir es una de las mejores cosas de este lugar.

Por no decir lo único bueno, aunque debo admitir que si he logrado hacer algunos amigos.

A los cuales saludo una vez paso por sus lados, después de ello camino sin titubear hacia mi consultorio, la oscuridad llena mis ojos luego de girar la perilla, tanteo con mis dedos hasta ubicar el interruptor.

La luz artificial alumbra el inmenso lugar parecido a una oficina pero que alberga muchos recuerdos, tanto buenos como malos por igual.

Cierro la puerta detrás de mí para luego dejar mí bolso en el escritorio de madera. Mis ojos examinan todo checando que no haya nada fuera de lugar, reviso las citas que tengo hoy, con cuidado de saber un poco de cada uno de los pacientes.

En estos casos no puedo permitirle entrar a cualquiera, fácilmente pueden emboscarme como anteriormente lo han intentado.

Digamos que mi trabajo es fácil solo dentro del hospital, fuera de él es un completo caos, el simple hecho de existir me pone en peligro, es algo que no puedo evitar.

La puerta suena llamando mi atención, miro la hora notando que aún falta para mi primer paciente.

Me levanto sacando la pistola de mi cajón, la pongo en mi espalda caminando hacia la puerta y una vez allí la abro de golpe preparada para defenderme en dado caso, sin embargo ante mis ojos solo veo a una niña de unos cinco años.

—Buenos días Doctora.

Saluda antes de pasarme una pequeña hoja de papel doblada.

La examino extrañada y no pasan muchos segundos antes que la niña vuelva por el pasillo en dirección a quien sabe dónde.

Cierro la puerta respirando más tranquila sin embargo al abrir la nota mi tranquilidad se va de paseo, en el papel hay una dirección junto con un sello que se claramente de donde proviene, hoy es la fiesta más grande del año en el grupo "Zeyn" los cuales se consideran a si mismos como los más grandes sin tener en cuenta que ni en sus más hermosos sueños me llegan a los talones, está claro que toda su organización fue creada para ser una copia de la mía, solo que no contaban con el hecho de que no podrían ser más grandes.

Hay gente que inútilmente buscan poder, cosas materiales y sobre todo, pertenecer a algo, pero no muchos tienen la satisfacción de construir y guardar más recuerdos que dinero y posesiones.

Casi nadie tiene la dicha de decir que ha salvado una vida, que ha caminado descalzo en la playa, que ha amado con todo su ser, porque todos estamos empeñados en recolectar miles de cosas, vivir solo para trabajar, ser rico y morir, como si nos lleváramos algo a la tumba. Lo mejor es disfrutar el viaje de la vida y ver a donde te lleva.

Suelto un suspiro mirando bien la dirección, le doy la vuelta a la nota enfocando otro escrito.

8 p.m.

Genial.

Nunca he ido a ninguna de sus fiestas, aún así siguen invitandome, talvez sea una trampa, pero después de todo no estoy sola.

Creo que me vendra bien un poco de diversión acompañada del enemigo.

(...)

Durante el resto del día me mantengo en constante movimiento, sin embargo cuando llegan las seis de la tarde decido no tomar más consultas, necesito ir a arreglarme para la "Fiesta" la mía fue hace unas semanas, por lo que no tengo ningún peso encima, solo ansío saber la razón por la que no dejan de invitarme sabiendo que nunca voy.

Me levanto dejando los historiales médicos a un lado y tomo mi bolso, mis ojos se mueven por la oficina checando que no se quede nada fuera de lugar y finalmente salgo haciendo resonar mis zapatos de tacón, tal cual como cuando entré todas las miradas se posan en mi, me muevo con elegancia y cuidado hasta estar fuera del hospital en el auto.

Mi celular suena tal cual como esperé.

—Los planes de hoy han cambiado, vamos directo a la mansión, luego a la fiesta que ofrece el grupo "Zeyn" —indico a mi guardaespaldas quien solo dice un claro "ok" y corta la llamada.

Mis manos se mueven en el volante con rapidez sin perder ni un segundo, el camino a la mansión es tranquilo por lo que al llegar no me apresuro en absoluto, después de todo lo bueno se hace esperar, sin duda seré lo mejor de esa maldita fiesta.

Porque claro, mi rival no solo me invita a mi, si no a muchas mafias aliadas a el y a mi, porque ser los mejores de europa nos hace un blanco perfecto, por lo cual debemos crear alianzas y evitar conflictos, es mejor tener amigos que enemigos.

Muchos dirán que es una total muestra de hipocresía tener mafias aliadas pero que entre las dos más poderosas hayan conflictos, sin embargo esto va más allá de cualquier negocio, esto es una rivalidad de tiempo atrás que nunca se ha resuelto.

Y que nunca se resolverá, por lo menos no de mi parte, yo no daré mi brazo a torcer por un idiota, mucho menos teniendo una familia que proteger, ambos tenemos mucho que perder, por lo que este año nos hemos dedicado a ignorar la presencia del otro en las calles de la ciudad, como medida preventiva nunca pierdo comunicación con los hombres a mi cargo, después de todo no se puede confiar en nadie.

Entro al baño de mi habitación y me doy una ducha relajante, son *p*n*s las seis y media, por lo que aún hay tiempo, cierro los ojos dejando que el agua recorra mi cuerpo y media hora después salgo envuelta en una toalla. Seco mi cabello y me hago pequeñas ondas con la risadora para luego ponerme un vestido color rojo oscuro de tirantes, sobre este me pongo un corsé negro que aprieta levemente mi cintura, lo pongo en conjunto con unas medias pantys negras, tacones rojos y accesorios del mismo color.

Me maquillo de colores llamativos que combinen con mi ropa y finalmente salgo de la habitación, camino en dirección al living con mi bolso en mano y una pistola, lo que no puede faltar en lugares así, aunque después de todo estaré rodeada.

Minutos después ya me encuentro en camino hacia la dichosa fiesta, cinco furgonetas siguen el deportivo que yo manejo mientras la música resuena por los parlantes, una sonrisa se forma en mis labios sabiendo lo que se viene.

Seguramente será una sorpresa para todos que de repente después de años me aparezca en una de las fiesta del gruño Zeyn, porque no es un secreto que nos odiamos a muerte.

Sin exagerar.

Estaciono mi precioso deportivo en todo el frente de la mansión y mi guardaespaldas me abre la puerta, segundos después mi vista se pasea por los alrededores, no tardo mucho en ubicar a mi mejor amigo, Logan Rosseau, socio de mi equipo, lo conozco desde hace años, por lo que si me esperaba que me acompañara hoy.

Porque si yo recibo la invitación, el también.

El anteriormente mencionado se acerca a mi con una sonrisa y extiende su brazo una vez frente a mi.

—Siempre deslumbrando Tory—me mira de arriba abajo después de soltar su halago.

—Lo sé —mi ego sale a flote haciendo que mi mejor amigo bufe.

—Ya no se te puede alagar. —hace una pausa mirando a su alrededor—Vamos, ya es hora de entrar.

Asiento tomando el brazo que anteriormente me ofreció, ambos comenzamos a caminar hacia el interior del lugar. Las personas caminan de un lado a otro, algunas se nos quedan mirando con genuina sorpresa al reconocernos, sin embargo no les presto atención.

La tensión se siente en el ambiente y los cuchicheos empiezan en el momento en el que entramos en el salón donde la mayoría de personas conviven, mi mirada altiva se pasea por todos lados, mis pasos son elegantes y seguros hasta la mesa que nos corresponde, me aseguro que los guardias están atentos antes de sentarme y una vez lo hago puedo escuchar como todos se callan.

¿Por qué? Sencillo, acaba de llegar el alma de la fiesta. Nótese el sarcasmo.

Mi mirada indiferente se clava en el castaño mientras este entra con toda la clase que su poco aprendizaje le permite, no aparto la mirada de él en todo su trayecto hasta su mesa lo que ocasiona que el gire en mi dirección buscando de dónde viene el peso que debe sentir en la nuca.

Sus ojos según todas las personas con las que he conversado, son expresivos, sin embargo al posarse en mi no puedo ver nada, su mirada me escanea por unos segundos ocasionando una sonrisa egocéntrica por mi parte, la cual hace que aparte la mirada serio.

Sigo sin entender porque todos le temen.

Si ese no mata ni a una mosca. Por lo menos si lo comparan conmigo.

Tomo una copa que me ofrece mi compañero y le doy una mirada divertida.

—Victoire.

—No me mires así, sabes que es divertido.

—Estamos en la cueva del lobo, gráficamente, no hagas tonterías—se queja dando una mirada rápida a la mesa de al lado.

Hago lo mismo pero sin disimular, clavando la mirada en una chica que no deja de verlo.

Alzo una ceja hacia ella y esta gira la cabeza apenada. Pfff, ni ligar saben.

La fiesta transcurre tranquila, pasa alrededor de una hora sin incidentes, al parecer el no planeó nada para mi hoy, algo extraño a decir verdad, cada vez que intentabamos estar en el mismo lugar terminábamos dejándonos en ridíc*l*, o con una pistola en la cabeza del otro.

Algo que claramente tiene una razón, no nos odiamos en vano, pero no es algo de lo que me guste hablar mucho, detesto recordar el pasado. Para mi solo existe el presente, lo demás es nada.

Sin embargo a pesar de todo nuestro odio acumulado, no es eso lo que arma la guerra en la fiesta, si no el primer disparo minutos después de pasada la hora y media.

¿Quien fue el ocurrente que se atrevió?

No lo sé, pero no sale de aquí vivo.

Capítulo 2

Victoire Jussieu

El primer disparo que se escuchó puso a todos en alerta, mi primer impulso fue bajar la cabeza como siempre porque en estas situaciones no sabes si puedes ser el siguiente objetivo, lo unico de lo que estoy segura es que mi presencia es la que ha causado esto, por lo menos ese disparo solo fue para llamar la atención y no le dio a nadie, sin embargo después de ese le sigue un tenso silencio en el que solo yo me dedico a sacar mi pistola, me levanto examinando el salón, expectante.

Todos se mantienen quietos, los únicos que parecen paniqueados son los guardias de las personas presentes quienes se mueven de un lado a otro tratando de descubrir de dónde provino la bala.

La cual se encuentra incrustada en una estatua en el medio del salón, la cual se agrieto, más no se rompió. Solo hay tres lugares desde donde pudieron disparar, desde las escaleras, desde la puerta que da a la salida del salón, o desde algún puesto al fondo.

Heroes

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