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Cautiva del engaño

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Annotation

Tras la trágica muerte del hombre que ama, Abigail se ve arrastrada a un peligroso juego de supervivencia cuando intenta escapar de las garras de su verdadero padre, un poderoso narcotraficante determinado a tenerla a su lado cueste lo que cueste. En su desesperada huida, se cruza con John, un atractivo agente de la DEA que se ha infiltrado en la organización de su padre con el objetivo de llevarlo tras las rejas. Sin embargo, los planes se complican cuando John se encuentra irremediablemente enamorado de Abigail, desviándose del objetivo principal y desatando el caos en medio de una red de secretos, revelaciones explosivas y peligros constantes. En su camino hacia la libertad, Abigail y John se enfrentarán a innumerables obstáculos, poniendo a prueba su lealtad, su valentía y su amor en una lucha por sobrevivir en un mundo donde la traición y la violencia acechan en cada esquina.

Chapter 1

(Jhon)

Desde que decidí adentrarme en las sombras del inframundo, mi vida se ha convertido en una sucesión de entrenamientos intensivos, conexiones clandestinas y decisiones difíciles. Todo en aras de un objetivo: infiltrarme en la organización de Atilio Contreras, el esquivo narcotraficante que ha eludido la justicia durante tanto tiempo que su nombre se ha convertido en sinónimo de misterio y peligro.

La oportunidad de ingresar a su círculo se presentó de manera inesperada, gracias a la astucia de la novia de mi mejor amigo, Armando. Él, uno de los agentes más experimentados de la agencia, había permanecido cinco años infiltrado en la misma organización que ahora yo me disponía a enfrentar. Su misión era proteger a la hija de Atilio, Abigaíl, un encargo que lo sumergió en un mundo de engaños y peligros del que aún no ha salido ileso. Desde entonces, hemos perdido contacto con él, y aunque su desaparición del radar de la DEA no me sorprende, cada día que pasa sin noticias suyas pesa como una losa sobre mi conciencia.

No puedo evitar preguntarme qué ha sido de él, si está bien o si ha caído presa de las mismas fuerzas oscuras que intentamos combatir. Armando siempre ha sido el tipo de hombre que tiene un as bajo la manga, un plan de contingencia para cada situación imaginable. Sin embargo, incluso su genio táctico puede no ser suficiente para enfrentarse al poder corruptor de Atilio Contreras y su red de crimen organizado.

Hace una semana se comunicó conmigo, la conversación con Armando sigue resonando en mi mente como un eco persistente, atormentándome con cada palabra pronunciada en aquella llamada que ha cambiado el curso de mi vida.

"Estoy en problemas, amigo", fueron las primeras palabras que salieron de su boca, cargadas de urgencia y preocupación. Su voz, normalmente firme y segura, temblaba ligeramente, revelando la gravedad de la situación.

Intenté ofrecerle soluciones, sugerir contactar a la agencia para buscar una salida a su situación comprometida, pero él me interrumpió con determinación.

"No, ¡escúchame!", insistió con vehemencia. "Moveré mis últimas cartas y te haré entrar a la organización. No confío en nadie más para protegerla."

Fue entonces cuando mencionó a la chica, Abigaíl, la hija de Atilio Contreras. La urgencia en su voz era palpable, y su preocupación por su seguridad me golpeó con fuerza.

"Atilio la quiere de vuelta, y Maximiliano hará lo que sea para tenerla", explicó con un tono sombrío. "Si logra escapar de su padre, estará desprotegida en un territorio peligroso. Quiero que la cuides y la lleves a la embajada, sácala de Colombia. Yo ya no puedo hacer nada. Cuando ella escape, quiero que estés allí para sacarla."

Sus palabras me dejaron sin aliento, revelando la profundidad de su compromiso y el peso de su amor por ella.

"No sé qué pretendes, pero ella no sobrevivirá. Ambos sabemos qué clase de chica es...", intenté objetar, pero Armando me interrumpió con un desafío inesperado.

"La nueva Abigaíl te sorprenderá. Sin embargo, te necesita. Prométeme que la cuidarás."

Su confesión me dejó sin palabras, incapaz de comprender la magnitud de sus sentimientos por ella.

"¿Tanto te importa?", pregunté, conmovido por la sinceridad de sus palabras.

"La amo, amigo. Y este amor será su perdición", admitió con resignación. "He cruzado todos los límites, por eso te necesito. Pase lo que pase, mantenla con vida. Por favor, solo puedo confiar en ti, promételo."

No pude evitar sentirme abrumado por la responsabilidad que Armando estaba depositando en mí, pero no dudé ni por un segundo en responder.

"Lo prometo, amigo", aseguré con determinación, sabiendo que había aceptado un compromiso que cambiaría mi vida para siempre.

Desde esa noche, no he logrado dormir. Me he aferrado aún más a mi labor de localizarlo, presionando a mis superiores para que me permitan ir a Colombia.

—¡John! ¡Despierta! —la voz de Barroso lanzando un folder sobre mi escritorio me hace abrir de golpe los ojos— ¿Has ido a tu casa en estos días?

—Tengo tanto que buscar —respondo, frotándome los ojos.

—Quedarte no ayuda en nada en ese avance. Te has puesto a pensar en que si no logramos localizar a Armando, es porque así lo quiere.

— Está en peligro, debo ir por él antes de que lo asesinen. Por eso me llamó.

—¿Por qué a ti y no al jefe?

—No lo sé.

—Te aconsejo que leas la información que encontré antes de apresurarte a sumergirte en territorio enemigo. Además, el jefe necesita pruebas sólidas para actuar. Él mejor que nadie conoce el modus operandi de Armando. Es un buen agente, pero rebelde; le gusta perderse y seguir su instinto.

Lo miro un instante antes de abrir el sobre y ver la documentación.

—¿Qué es todo esto? —pregunto, sintiendo una mezcla de intriga y preocupación.

—Armando nunca ha estado lejos del radar de la agencia, no de manera frecuente, pero siempre hemos tenido informantes que han seguido sus pasos desde que dejó Perú con Abigail. Lo último que encontré te sorprenderá, pues…

—¿Está en Colombia? ¿Por qué? —mi voz refleja mi desconcierto mientras mis ojos examinan cada detalle de las fotografías, mapas y notas informativas.

—Según el último informe, ha estado moviéndose cerca del Amazonas. ¿Por qué? No tengo idea, pero hay algo inquietante sobre esa razón, un tanto absurda. Parece que quiere acabar con Atilio. Y ambos sabemos lo que significa desafiar a ese narcotraficante.

—Desde que se llevó a esa chica, desafió a nuestra agencia y a Atilio. Lo hizo para salvarla de su padre, a costa de su propia vida. Se enamoró de ella—menciono.

Pego mi espalda al respaldo de la silla y llevo mis manos a la cabeza, encontrando un significado a su locura.

—El amor puede ser tu peor condena —menciono, mirando hacia el escritorio de Bryant Quim.

En ese instante, una luz parece brillar en mi oscuro camino. Él también logró infiltrarse en la organización de Atilio, salió con vida, pero desde entonces no volvió a ser el mismo. Él conoce mejor que nadie esa organización. ¿Podría ser él el contacto del que Armando me habló?

—Todo Colombia lo quiere muerto.

—Por eso debo ir por él.

Barroso deja escapar un suspiro y me mira fijamente, luego mira a los alrededores y se acerca un poco más.

—Espera a que hable con el informante y entonces planearemos el siguiente movimiento.

—¿Cuánto tengo que esperar? ¿Días, semanas, meses? No puedo aguantar más.

—Las malas noticias llegan primero, no lo olvides. Y para tu suerte, lo localicé hace unos días, quedó en hablarme hoy.

Se retira dejándome lleno de preguntas. Intento leer la documentación, pero la falta de sueño me juega en contra. Estoy muy cansado, estos últimos días sin dormir me están pasando factura. Sin embargo, el deseo de encontrar a mi amigo me hace persistir. Por unas horas más me pierdo frente al ordenador. Casi para la hora de almuerzo, dejo mi escritorio para ir a tomar un café. Estoy subiendo al ascensor cuando una llamada me detiene. Era Barroso.

“¿Qué encontraste?” pregunto con urgencia.

“Me llamó el contacto en Colombia. Lo localizaron cerca del Amazonas, pero en territorio colombiano. La gente de Atilio ya sabe de él.”

“¡C*r*j*! ¿Ya informaste al jefe?” me preocupo.

“Es lo que hice después de la llamada. Te quiere dentro.” 

 

 

Chapter 2

(Abigaíl)

Mi vida dio un giro completo cuando Armando irrumpió en ella. Jamás imaginé perder la cabeza de esa manera por alguien como él: un profesor universitario con un sueldo mínimo para vivir, sin amigos, familia o pasado aparentes. Era un hombre atractivo, misterioso y hábil en la cama. Aquello que desconocía acerca de sus detalles personales solo intensificaba mi fascinación. Me aventuré sin paracaídas en un abismo profundo, agarrada de su mano, creyendo que mi destino estaba intrínsecamente ligado al suyo.

Los primeros seis meses fueron como un sueño. Una vida lejos de mi país natal, viviendo aventuras emocionantes en la hermosa Colombia, ajena al peligro que acechaba. Sin embargo, como si estuviera predeterminada, fui conducida directamente a la boca del lobo. "No podría sentirme más segura que en el mismo lugar del hombre que ahora me persigue", lo digo con ironía, recalco mis palabras para dejarlo claro.

En un parpadeo, dejé de ser

Heroes

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