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APOSTANDO POR MI HERMANASTRA

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Annotation

— ¡Lo tengo! —Dijo Elijah, chasqueando los dedos —. Ya sé cuál va a ser tu reto. Jayden, ¿ves a esa chica de allá? La de los lentes feos, la única que pasó el examen hoy. Miré a la direción que Elijah decía. — ¿Qué con que Savannah? —Te apuesto 500 dólares a que no te la llevas a la cama. Mis ojos se abrieron debido a la sorpresa. Esa chica era mi hermanastra. — ¿Estás loco, Elijah? ¡Es mi hermanastra! Elijah solo se encogió de hombros. —Si no lo haces, te declaras como perdedor en absoluto. Tenía que hacerlo si quería que todos en la escuela me siguieran respetando. — ¡Bien! Pero no quiero 500 dólares, hagamos un trato. — ¿Qué quieres apostar? —Apuesto a que no te llevas a su amiga a la cama antes que yo. — ¡¿Qué?! ¿La morena?... ¡Bien, bien, apostemos por ellas, las vírgenes de la escuela! ¡Es un trato! La típica historia entre la nerd y el bad boy donde nada termina como esperas, donde nadie es quién dice ser y donde no todos los amores tienen un final feliz. Dos historias de amor en una, ¿a qué esperas? SERIE PLAY BOY.

PRÓLOGO

PRIMER LIBRO DE LA SERIE PLAYBOY.

APOSTANDO POR MI HERMANASTRA: EL AMOR DE JAYDEN Y SAVANNAH

SAVANNAH

Nunca imaginé que el momento más feliz de mi vida terminó por ser el más desdichado, el mismo que me obligaba a callar mi única verdad. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que sentí que podía manejar el mundo a mi antojo si tenía a mi lado al hombre que más quería?

Savannah y Jayden. ¡Qué hermoso sonaban aquellos nombres juntos tanto que, no me importó cometer tantos errores por él, errores que no eran errores si estábamos juntos!

Cuando nos conocimos por primera vez no éramos más que un par de niños.

Cuando nos volvimos a ver no éramos más que dos jóvenes compartiendo el mismo techo sobre nuestras cabezas.

Y ahora, no sé qué nos pasó que el mundo parece estar en contra de nosotros.

Más de quince días habíamos pasado ya en este hospital. No parecía haber esperanza para el padre de Jayden, lo último que le quedaba y el eterno amor de mi madre.

Saliendo del baño mientras me limpiaba la boca debido a las náuseas matutinas que no había dejado de tener en estos tres meses que llevaba sin poder decir mi único gran secreto, me dirigí a la sala de espera donde debía de estar mi madre.

Llevaba quince días sumergida en el mismo dolor.

De pronto, ya no había nadie en la sala de espera. Entonces caminé hasta el cuarto de hospital en donde estaba el padre de Jayden. Toqué la puerta, nadie contestó y aun así, abrí.

—Madre —llamé al verla sentada frente al hombre que seguía en coma después del disparo en la cabeza que recibió.

Mi madre solo me miró. En estos días que habían pasado y que la suerte ya no parecía sonreírnos, mi madre se comportaba extraña conmigo. Llegaban momentos en que me echaba la culpa de lo que le había pasado a su pareja.

—¿Qué haces aquí, Savannah?

—Solo…venía a acompañarte. Jayce todavía no llega.

—Pues no necesito tu compañía.

No dije nada. Ya sabía por lo que estaba pasando mi madre. Inevitablemente no pude evitar pensar en la relación entre mi padre y mi padre antes del divorcio. A ella nunca la vi sufrir así por mi padre.

Sonreí.

—¿Qué te parece tan gracioso, Savannah?

—No, nada. Es solo que antes, nunca te vi sufrir de esta manera por mi padre. De pronto me doy cuenta que nunca lo quisiste.

—Ni se te ocurra nombrar a ese m*ld*t* ahora.

No le iba a permitir que hablara así de mi padre. Ni siquiera si lo odiaba, él seguía siendo mi padre.

—¡Basta, madre! ¿Qué tienes en contra de él? Al final es mi padre.

Mi madre me miró con tanta furia en los ojos. Realmente parecía odiarme.

—Y no sabes cómo me arrepiento de tal cosa.

—¿Qué?

—¿Acaso quieres saber la razón por la que nunca, nunca podré perdonarlo? ¿Acaso quieres saber la razón por la que lo dejé? ¡Toda tu maldita vida me has reclamado por qué me divorcié de él? Bien, te lo voy a decir, ¿sabes la razón por la que el padre de Jayden, el chico que tú amas y que es tu hermanastro, está en coma? ¡Es por tu m*ld*t* padre!

—¿Qué? —Pregunté sintiendo que la cabeza me daba vueltas.

—¡Sí, Savannah, la razón por la que dejé a tu m*ld*t* padre es porque él es uno de los hombres más importantes de la mafia!

—N-no, es-eso no p-puede s-ser cierto.

—¡Eres la maldita hija de un mafioso, un mafioso que intentó matar al padre de Jayden!

—¡No, es que eso no puede ser!

Las lágrimas de mi madre salían a prisa y con tanto odio. Yo estaba a punto de volverme loca. En mi mente las conexiones entre diferentes eventos resultaron perfectamente armadas. Eso no podía ser cierto. Mi propio padre no pudo haber hecho tal cosa. El pecho me punzaba.

—Y por esa razón, desearía nunca haberte tenido.

—Madre —dije en un susurro lleno de dolor.

—Tú sola y maldita presencia le va a hacer daño a Jayden. El hombre que más quieres, ¿cierto? Y de quien estás embarazada, ¿cierto? —Preguntó de manera sarcástica mientras señalaba mi vientre con asco.

Mi madre ya lo sabía. Tonta fui si creí que podía cubrir mi embarazo.

—Ya es muy tarde, Savannah. Ya es muy tarde y te juro que tu sola presencia en la vida de Jayden va a provocar el peor de los daños. Debiste saberlo antes. Cualquier hombre que toques es prohibido.

La cabeza me daba vueltas. Quería vomitar pero no por mi embarazo sino, por la presión de las emociones en mi interior.

Jayden. Jayden era todo lo que tenía en la mente.

—Ahora lárgate de aquí.

Estaba a punto de caer, juro que estaba a punto de caer. Todavía, con las pocas fuerzas que me quedaban, salí de la habitación apoyándome de las paredes.

Mi padre un mafioso. El padre de Jayden entre la vida y la muerte por su culpa. Jayden, el hombre de mi vida sufriendo por mí y yo, esperando un hijo suyo que de pronto, ya no era más mi alegría.

En ese momento mi celular sonó entre mis manos. No era consciente de nada solo de Jayden así que, pensando que era él, contesté.

—¿Jayden? —Hablé dejando de llorar con un poco de esperanza a que fuera él.

—¿Señorita Savannah Robles? —Dijo una voz nada conocida.

—Sí, soy yo. ¿Qué sucede?

—Lo sentimos mucho, soy el comandante Willy. Lo siento mucho pero, acabamos de encontrar el auto de su amiga Jennifer.

—¿Qué?

—Debido a que ella no tenía familia, solo a usted la figura más cercana es mi deber decirle que… lo siento mucho, ella viajaba con alguien. Un joven de nombre Elijah. Uno de ellos murió al instante y ahora, su acompañante se debate entre la vida y la muerte.

EL PASADO

SAVANNAH

Nunca imaginé que el momento más feliz de mi vida terminó por ser el más desdichado, el mismo que me obligaba a callar mi única verdad. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que sentí que podía manejar el mundo a mi antojo si tenía a mi lado al hombre que más quería?

Savannah y Jayden. ¡Qué hermoso sonaban aquellos nombres juntos tanto que, no me importó cometer tantos errores por él, errores que no eran errores si estábamos juntos!

Cuando nos conocimos por primera vez no éramos más que un par de niños.

Cuando nos volvimos a ver no éramos más que dos jóvenes compartiendo el mismo techo sobre nuestras cabezas.

Y ahora, no sé qué nos pasó que el mundo parece estar en contra de nosotros.

Más de quince días habíamos pasado ya en este hospital. No parecía haber esperanza para el padre de Jayden, lo último que le quedaba y el eterno amor de mi madre.

Saliendo del baño mientras me limpiaba la boca debido a las ná

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