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Mi Gran Lobo Negro

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Annotation

"Pensé que lo peor ya había pasado... hasta que lo conocí a él." Cuando descubrí que mi novio de dos años me engañaba, sentí que mi mundo se venía abajo. Para colmo, mis padres dijeron que estaba exagerando. Buscando escapar del dolor, me fui de viaje con mi mejor amiga… y terminé cruzándome con el hermano del alfa de la manada más temida de la región. Lo último que imaginé fue descubrir que soy su pareja destinada. Justo cuando mi corazón comenzaba a sanar, mis padres iniciaron una campaña para obligarme a volver con mi ex —un millonario adorado por todos— incluso si eso significa arrebatarme a mi hija. Pero este no es solo mi conflicto: una conspiración peligrosa se está gestando en las sombras, amenazando a todas las manadas por igual. Si queremos sobrevivir, tendremos que enfrentarnos no solo a los enemigos externos… sino también a los que llevamos dentro. Amor, traición y secretos que arderán bajo la luna llena. ¿Estás listo para entrar en su mundo?

Chapter 1

"Te extraño, por favor hablemos. Dime qué quieres que haga para que me perdones."

Leí el mensaje un par de veces, sintiendo la ira arder en mi pecho.

Pedazo de basura. Me pone los cuernos en mi cara y ¿espera que lo perdone así como así?

Guardé el teléfono en el bolsillo, sin ganas de seguir leyendo sus mensajes. Suspiré intentando calmarme y caminé por toda la casa recogiendo rápidamente los juguetes de Emy, mi pequeña hija de cinco años. Una vez que todo estuvo en el baúl, subí las escaleras directo a su habitación. Ella estaba sentada frente al pequeño tocador que mandé a hacerle, mirándose en el espejo mientras cepillaba su cabello castaño y tarareaba una canción.

—¿Necesitás ayuda con eso? —pregunté acercándome. Un sentimiento cálido se instaló en mi pecho al verla con su vestidito rojo. No pude evitar sonreír.

—No. Me voy a poner mi cintillo. Mirá —dijo, tomando el cintillo de lazo rojo y colocándoselo con el cabello suelto—. ¿Me veo linda, papi?

—Te ves preciosa, amor.

Dejé un beso en su cabecita y busqué rápidamente en su clóset los zapatos rojos de charol para ponérselos.

Debemos estar a las doce en casa de mi madre para almorzar o pasará las siguientes dos horas quejándose de la impuntualidad y quién sabe qué más.

Para nosotros, es casi obligatorio reunirnos todos los domingos en su casa. Mi madre es una mujer intensa y controladora. Una vez, no fui con la excusa de que no me sentía bien y se vino a quedarse una semana entera. Honestamente, quise lanzarme de un edificio al tercer día de su visita. Desde entonces, nunca más falté a un almuerzo.

—Es hora de irnos, bebé. Necesitamos llegar a tiempo o ya sabes cómo se va a poner tu abuela.

—¿Papi, de regreso pasamos a comer helado? ¿Podemos llamar a la tía Pat? —preguntó mientras caminaba a mi lado hacia la salida.

—Claro que sí, bebé. Desde casa de los abuelos le escribo.

Cerré todo en la casa y activé la alarma. El camino hasta lo de mis padres lleva por lo menos una hora. Gracias a Dios, los domingos no hay mucho tráfico porque casi son las once.

Logan es mi ex. Un médico cirujano que trabaja en el hospital más grande de la ciudad. Su padre tiene una clínica famosa, pero Logan dijo que quería servir a la gente y decidió trabajar en el hospital público. Me pareció encantador. Bueno, aún me parece admirable. Pero no quita el hecho de que me falló.

Casi cuatro años sin dejar entrar a nadie en mi vida y llega él, con su encantadora sonrisa, su rostro precioso y su personalidad humilde. Me enamoré rápido.

Pero para mí, la lealtad y la fidelidad son fundamentales. Fue como si me echaran un balde de agua fría.

Por un segundo, miré por el retrovisor a Emy que jugaba con su tablet. Lo que más me enoja es haberlo dejado entrar en la vida de mi hija. Aún no le he explicado que ya no va a volver a casa. M**rd*, ni siquiera se lo he dicho a mis padres.

Ellos estaban felices de que había encontrado a alguien de "buena familia". Ni siquiera les importó que fuera un hombre. Bueno, siempre supieron que era bisexual, pero la idea de verme con otro tipo nunca les resultó muy agradable. Eso hasta que aparecí en la puerta con el heredero de una importante clínica. Logan está forrado en dinero y se le nota desde los zapatos hasta el pedazo de reloj que lleva, que debe costar más de cien mil dólares.

Lo cual me parece absurdo. ¿Cómo puede alguien pagar tanto por un reloj?

Ahora tengo que aprovechar este almuerzo para decirles que terminé esa relación...

Necesito un trago.

Aparqué frente a la casa de mis padres. Viven en una casa bastante grande, en una buena urbanización. Mi padre tenía un bufete de abogados que dejó en manos de mi hermano cuando decidio jubilarse. Yo nunca quise tener nada que ver con el derecho, así que apoyé cien por ciento esa decisión. Además, mi hermano es un gran abogado.

—¡Mi niña hermosa! —exclamó mi madre, abriendo los brazos hacia Emy, quien a su vez salió corriendo hacia su abuela.

Lleva un hermoso vestido de manga larga, blanco con flores azul oscuro. Su collar de perlas y los zapatos de tacón completaban un conjunto demasiado elegante para un almuerzo de domingo. Fruncí el ceño.

 Esto..... no es normal.

Me acerqué a la puerta echando un último vistazo a la entrada. El coche de mi hermano esta aparcado... y otro más.

Un Mercedes rojo que reconocí de inmediato.

—¿Logan está aquí? —pregunté, sintiendo el corazón golpearme el pecho.

—Por supuesto. Él es parte de esta familia. También vino su padre —me señalo con una mirada seria—. No hagas nada estúpido, jovencito.

¿Qué...?

Tomó a Emy de la mano y se adentró en la casa. Tuve el impulso de dar media vuelta y marcharme de inmediato, pero no puedo irme sin Emy.

M**rd*.

"Ayuda. Logan está aquí." Le escribí a mi mejor amiga, Pat.

Entré a la casa y el primero que encontré fue a mi hermano. Es mayor que yo, pero tiene una actitud mucho más animada y extrovertida. Sonrió al verme y vino directo a abrazarme con entusiasmo.

—¡Hermanito! —Me apretó fuerte. Correspondí el abrazo sin demasiado entusiasmo; no por él, sino por la otra visita inesperada—. Tu novio está en el salón con papá.

Ex... —murmuré en voz baja.

Fred me miró, alzó una ceja y una sonrisa divertida se dibujó en sus labios.

—¿Y mamá sabe eso? —Negó con la cabeza—. Olvídalo. ¿Tu ex sabe que es tu ex?

—Considerando que le dije que se fuera a la m**rd* y que lo he ignorado toda la semana, asumí que sí lo sabía —crucé los brazos, intentando reflejar mi desesperación—. ¿Qué tan malo es?

—Estoy bastante seguro de haber escuchado a mamá decir la palabra matrimonio.

—¡Vete a la m**rd*!

—Ey, solo soy el mensajero —levantó ambas manos—. Solo te aviso que ya estaban aquí cuando llegué, así que no sé qué tanto han hablado. Pero es obvio que se te adelantaron.

—¿Qué debería hacer? —pregunté, rascándome la cabeza. Un leve dolor comenzaba a instalarse en mis sienes.

—puedes huir. No suelo decirles esto a mis clientes, pero tu mejor opción es huir. No creo que puedas ganar un enfrentamiento con mi madre.

El muy hijo de nuestra madre sonrió con diversión.

—¡Ale! —escuché la voz de Grecia, mi cuñada. La vi venir con una sonrisa y la recibí con un abrazo y un beso en la mejilla.

La mujer tan hermosa como siempre, cabello corto negro y ojos oscuros. Se coloco junto a mi hermano enroscando su brazo con el de el. 

—¿Qué hacen aquí tan apartados? Están todos en el salón.

—¿Y Emy? —pregunté.

—Está jugando con Eliot. Deberíamos reunirnos más seguido, los niños se llevan demasiado bien para que solo se vean los fines de semana.

—Sí, tienes razón —comenté de forma distraída.

Grecia prácticamente me arrastró hacia la enorme sala de la casa. Todos esos lujos siempre me han parecido excesivos pero ¿Quién soy yo para juzgar? Allí me recibió Logan con una sonrisa. Se puso de pie y caminó directamente hacia mí.

—¿Qué carajos haces aquí, Logan? —susurré *p*n*s llegó a mi lado.

Él se inclinó hasta mi oído y susurró:

—No hagas escándalo, cariño. Podemos resolver todo esto.

Besó mi mejilla y pasó su mano por mi cintura.

—Hablemos de esto más tarde, ¿sí?

Mi teléfono vibró justo cuando Logan me arrastraba hacia el centro, donde todos me saludaban con cariño. Saludé a mi padre y a mi ex suegro. Me senté al otro lado del salón, lejos de Logan, aunque él había señalado el asiento vacío a su lado en el gran mueble donde estaba con su padre.

"¿Qué carajos hace esa m**rd* de pozo séptico ahí? ¿Quieres que vaya y lo golpee por ti? Solo dime que sí y estoy allá en 20." Respondió Pat. No pude evitar sonreír.

"¿Lo mandaste a la m**rd*?"

"¡Cuéntame todo!"

"Está  aqui  con su padre, básicamente se me adelantaron. No sé qué hacer, Pat. No quiero armar un escándalo." —le escribí de vuelta.

"Ya sabes cómo es mi mamá, le daría un infarto si pasa esa vergüenza delante del señor Halmant."

"Pues ve a hablar con ella a solas y dile lo que pasa. Pero no puedes dejar que ese idiota se salga con la suya."

—Si me disculpan un momento —dije, interrumpiendo la conversación que llevaban sin que yo prestara atención en lo más mínimo.

Caminé hasta la cocina, donde encontré a mi mamá dando órdenes a los empleados que se movían con prisa por la gran cocina.

—Mamá, necesitamos hablar.

Ella me miró, un poco sorprendida, pero asintió con la cabeza y me hizo una seña con la mano.

Salimos por la otra puerta de la cocina y atravesamos un largo pasillo con ventanales. Sí, esto es más una mansión que una simple casa grande.

—¿Qué pasa, cariño? Estoy muy ocupada —dijo, cruzando los brazos y golpeando con impaciencia uno de ellos con su dedo.

—Escucha... Logan y yo terminamos. Lo encontré con otro hombre en la cama y honestamente todo esto me resulta muy incómodo.

Al decir esas palabras, sentí cómo un peso se desprendía de mis hombros y de mi pecho. 

—Cariño, ¿Sabes cuántas infidelidades le descubrí a tu padre? —preguntó mientras ponía una mano en mi hombro con cariño—. Las relaciones son así, no se trata siempre de amor y esas tonterías. Ese hombre es el mejor partido que vas a conseguir y tu hija merece tener una familia completa. ¿Por qué no dejas de hacer drama y piensas bien las cosas? Solo fue un desliz. Es contigo con quien él quiere estar.

—¿Drama? —repetí con incredulidad—. ¿Hacer drama? Rompió mi confianza y traicionó lo que habíamos construido en todo un año de relación. Lo dejé entrar a mi casa, a mi familia, a la vida de mi hija... y él simplemente se fue con el primer tipo guapo que se le cruzó. Lo siento, mamá, no puedo simplemente fingir que eso no pasó.

Mi cabeza daba vueltas, toda la conversación me parecía surrealista. El me traiciono y se supone que soy yo el dramático? 

—Alessandro, estás exagerando, por Dios. Solo fue un error. Deja de comportarte de esa manera tan infantil —me miró con dureza, con los brazos firmes en la cintura—. Siempre fuiste un niño sensible, lleno de esas tontas cursilerías, pero esto es la vida real. Las personas cometen errores y nosotros debemos velar por el bienestar de la familia. ¿Sabes el futuro que le estarías negando a tu hija? Logan incluso habló de darle su apellido también. ¿Dónde vas a encontrar a alguien mejor para...

—¡No! —interrumpí de inmediato—. Nadie va a quitarle el apellido de Sara a mi niña. Y todo esto simplemente me supera. No puedo, mamá. Dile a todos que lo siento.

Prácticamente corrí hacia la parte de atrás de la casa, al jardín donde Emy jugaba con su primito Eliot. Ella me vio y al notar mi rostro corrió hacia mí con su carita llena de preocupación.

—¿Papi, qué te pasa? ¿Por qué lloras? ¿Te pegaste?

—¿Qué? ¿Llorar? —Llevé las manos a mi rostro y solo entonces, sentí las lágrimas cayendo—. No pasa nada, bebé. Pero necesito salir de esta casa. Vámonos ya, ¿sí?

—Está bien, papi... pero no llores. ¿El tío Logan va a venir con nosotros?

Esa pregunta me atravesó como un puñal en el corazón. Mi respiración comenzó a dificultarse y no pude evitar que las lágrimas rodaran por mis mejillas. Negué suavemente, limpiándome de nuevo con la manga del suéter que llevo puesto.

No quise volver a entrar a la casa, así que la rodeé por el patio. A medio camino, mi madre salió apresurada junto a Logan.

¡M**rd*! ¿No pueden simplemente dejarme en paz?

Los ignoré, apresurando el paso. Finalmente tomé a Emy en brazos para caminar más rápido, pero no fue suficiente: Logan se interpuso en mi camino. Era un poco más alto que yo, con un cuerpo de escultura griega. Su porte, siempre recto, le daba ese aire elegante que tanto me solía gustar.

—Amor, por favor, hablemos —murmuró Logan, intentando alcanzarme. Aparté su mano—. Entiendo que te sientas traicionado, pero tienes que perdonarme. No podemos echar todo lo nuestro a la basura por un error.

—Yo no... Logan, no puedo. No ahora.

Emy se incorporó un poco, mirando las lágrimas en mi rostro y su carita se transformó con una expresión de enojo. Frunció el ceño y lo enfrentó.

—¿Hiciste llorar a mi papá? —dijo, con esa vocecita firme que casi me hizo sonreír—. ¡No hagas llorar a mi papi! ¡No te voy a compartir más mis galletas  y mis peluches tampoco van a volver a jugar contigo !

—Emy, ven con tu abuela para que tus papis hablen, ¿sí? —pidió mi madre, estirando los brazos hacia ella.

La abracé con fuerza, apartándola.

—Nada de "papis". ¿Qué te pasa, mamá? El único padre de Emy soy yo. Y me voy. Así que, por favor, déjenme ir o voy a armar un escándalo.

—¡Alessandro! ¡Deja de hacer drama! ¡Pareces un niño haciendo berrinche! Te ordeno que me des a la niña y resuelvas ahora mismo las cosas con tu novio.

—¿Qué está pasando? —escuché la voz de Fred detrás mío.

—Eliot vino corriendo a decirnos que estaban peleando. ¿Qué sucede? —preguntó Grecia.

Giré hacia mi hermano, esperando que me ayudara. Al notar mi rostro húmedo por las lágrimas, su expresión relajada cambió de inmediato. Se acercó con paso firme y tomó a Logan por la camisa con fuerza.

—¿Qué le hiciste a mi hermano?

Aproveché la distracción para correr por un lado y alejarme rápidamente hacia mi coche. La voz de mi madre, gritando mi nombre, se escuchaba por todo el lugar pero la ignoré. Luego de asegurarme de que Emy tenía el cinturón puesto, subí al coche y me marché tan rápido como pude sin sobrepasar el límite de velocidad de esa estúpida zona rica.

Paré en un restaurante para que Emy pueda comer algo. Yo no tengo nada de apetito, así que me limité a escribirle a Pat.

"Lo intenté, pero todo se fue a la m**rd*. Dijo que solo estaba haciendo berrinche y que debía perdonarlo. No sé qué hacer, Pat. Solo quiero esconderme bajo una piedra y no salir por un año."

"¿Cómo te sientes? ¿quieres que pase a recogerte? ¿Dónde estás?"

"Estoy en un restaurante, esperando que Emy coma algo. No tengo ánimos de cocinar y menos de comer. Prefiero que nos encontremos en mi casa. ¿puedes ir?"

"Estaré allí en una hora, precioso. Llevo helado y una botella de vino."

"Te amo, siempre sabes lo que necesito."

—Papi... ¿El tío Logan es malo? —preguntó Emy con tono decaído. Noté que *p*n*s había probado su comida.

—No, Logan no es malo. Pero tuvimos una pelea y ya no vendrá a la casa —respondí, sin saber muy bien qué más decir. Todo esto también es muy duro para mí y no sé cómo abordar el tema.

—Pero te hizo llorar y te estaba pidiendo perdón. Solo le pedimos perdón a otros cuando les hacemos daño, ¿no? Y si le hacemos daño a alguien, somos malos...

—Yo... bueno...

¿Cuándo creció tanto Emy? ¿Qué se supone que responda a eso?

—A ver, a veces las personas hacen daño a otros por error y está bien pedir disculpas. Decir "lo siento" demuestra que esa persona se arrepiente. Logan no es malo, pero yo no estoy listo para dejarlo entrar de nuevo en mi vida.

—Es  muy complicado —murmuró ella—. Extrañaré al tío Logan... pero si te sientes triste cuando él está cerca, seré fuerte.

Su sonrisa me hizo querer llorar de nuevo. No sé qué hice para merecer una niña tan inteligente y hermosa, pero sea lo que sea, lo repetiría mil veces.

—Gracias por ser tan comprensiva. No tienes idea de cuánto te amo —le dije, esbozando una sonrisa—. Ahora termina toda tu comida, Pat dijo que nos vera en casa con helado.

—¡Sí! ¡Amo el helado! —exclamó ella con ánimo renovado, comenzando a comer sus alitas de pollo y su ensalada. 

No pude evitar sonreír con su entusiasmo. De alguna forma, Emy hace que todo esto se sienta un poco menos pesado. Solo quiero alejarme de todo y pensar con claridad.

Las palabras de mi madre resuenan en mi cabeza. ¿De verdad estoy exagerando todo?

Siento como si el estúpido fuera yo... pero, al mismo tiempo, cada vez que recuerdo la escena...

Llegué a su apartamento con unas flores para celebrar un reconocimiento que le hicieron en el hospital... y lo encontré en su cuarto con otro chico. 

No solo estaban teniendo s*x*... él no paraba de decirle lo mucho que disfrutaba de su cuerpo y lo especial que era.

Eso mismo solía decirme a mí.

No puedo simplemente olvidar eso.

No puedo.

Chapter 2

Pat le dio helado a Emy y la dejó en su habitación jugando. Luego regresó a la sala con dos copas llenas de helado con vino. Recibí la copa e intenté reflejar mi cariño con una mirada de cachorro; ella comenzó a reír.

Pat se sentó con ambas piernas cruzadas, mirándome con interés. Sé perfectamente lo que quiere, así que le conté con detalles todo lo que pasó en casa de mi mamá.

—¿Cómo puede decir que estás haciendo un berrinche y que estás exagerando? ¿Qué carajos le pasa? —se quejó, clavando la cuchara en el helado con rudeza—. Sé que es tu mamá y todo eso, pero quiero pegarle en la cara a ver si reacciona.

—Lo peor es que llegué a dudar si tenía razón —suspiré—. Supongo que tiene ese efecto en mí.

—Oh, no. Nada de eso, precioso. Tú no estás exagerando, el muy c*brón te traicionó. Si estuviéramos en mi manada lo mataría y sería hasta felicitada por ello.

No pude evitar sonreír. Cuando me enteré de que Pat y Sara, el primer amor de mi vida, eran cambiaf

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