
Destinada al Beta
- Genre: Werewolf
- Author: Jessica Hall
- Chapters: 49
- Status: Ongoing
- Age Rating: 18+
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- ⭐ 7.5
- 💬 17
Annotation
Destinada al Beta Libro 2 Tras descubrir que toda su vida se basó en una mentira de su madre, Katya y el Alfa Ezra deben sortear las mentiras para romper la maldición que pesa sobre el linaje de ella y que le fue impuesta por la Diosa de la Luna. Sin embargo, a medida que las tensiones aumentan y la relación florece, Katya se encuentra en una encrucijada cuando se entera de que no sólo está maldita, sino que todo se remonta a la Diosa de la Luna y los trucos que ha jugado. El Beta Mateo, después de matar a su compañera predestinada para salvar a Katya, se encuentra atrapado en medio de su mejor amigo y su Luna. La tentación se vuelve demasiada y Mateo se encuentra atrapado en medio de su amor por su Alfa y su amor por su Luna, sólo para descubrir que él mismo puede ser la clave para romper la maldición. ¿Pero a qué precio? ¿Ezra lo perdonará, aceptará, y le permitirá romper la maldición sobre su Luna? ¿Elegirá Katya al Beta? ¿Qué sucederá cuando se den cuenta de que la clave para romper la maldición es la elección? ¿Elegirá a Mateo como su segundo compañero predestinado o permanecerá leal a su verdadero compañero predestinado?
Capítulo 1
Katya
"Por tu Aura, puedo suponer que estás bastante enojado", resoplo, cruzando los brazos sobre el pecho y mirando por la ventana.
Kora camina furiosa en mi cabeza, con la misma ira que él. Se siente traicionada por el hecho de que Ezra le impidiera transformarse. "Puede besar mi c*l* blanco y peludo. Él no es el único que está enojado", gruñe Kora.
Ezra agarra el volante con tanta fuerza que se le ponen blancos los nudillos mientras se mueve como un loco a través del tránsito vehicular, antes de desviarse por la carretera secundaria que lleva a la Casa Principal.
"No pensé que sería un problema. Tampoco me di cuenta de que era una de tus profesoras, Kat", exhala. Su agarre se afloja ligeramente, pero sus nudillos siguen apretados bajo su piel y sus dientes siguen apretados. No sé si su enfado se debe al de Maddox, pero lleva una semana bastante temperamental.
"¿Un poco bipolar? El hombre tiene problemas, unos cuantos tornillos sueltos en esa cabecita tan bonita que tiene", dice Kora, agitando la cola con rabia. Un gruñido áspero me llena la cabeza como una podadora rota, puedo evitar que se me escape de los labios, pero eso no impide que me dé un m*ld*t* dolor de cabeza por el constante ruido estrangulado.
"Lo entiendo, estás enojada. Yo también lo estoy, pero ¿puedes parar? Necesito poder escuchar mis pensamientos, Kora". Ella resopla en respuesta y, termina subiendo el gruñido a otro nivel. Golpea deliberadamente su cola en el pequeño espacio, por lo que un golpeteo constante se une a su gruñido insoportable. Maldita loba.
"Me aseguraré de que te deje en paz, ¿o puedo despedirla si quieres?". Ezra ofrece, finalmente sentándose en su asiento de una manera más relajada.
Ya es demasiado tarde, no tiene sentido cambiar de profesora a estas alturas del curso, y despedirla no es el problema. Es la forma en que me habló, y me impidió regañarla por ello. "No, simplemente no la quiero cerca de ti. Casi estaba sentada en tu regazo".
"No tengo ningún interés en ella. Tú eres mi compañera, tú y sólo tú, Kat. No quiero a nadie más. Y le dije que se fuera".
"Deberías habérselo ordenado", le corrijo.
"Estaba calmando la situación. No me gusta ordenar a la gente contra su voluntad". Ezra mantiene los ojos en la carretera y evita mi mirada, lo que me hace burlarme.
"Sí, pero no tienes problema en darme órdenes a mí, ¿verdad? ¿Debería empezar a llamarte Alfa otra vez?" Me quejo.
"No, somos iguales, ya te lo he dicho. No puedes llamarme así, ¿y qué esperabas? Te estabas alejando de mí".
"Iguales, sí. Me sentí muy igual a tí cuando me ordenaste como a un puto perro", gruño. Él gruñe, pero ya no pienso aguantar más su m**rd* ni la de Maddox. "Cállate, Maddox. Hoy no estoy de humor para lidiar con tu c*l* temperamental", le regaño.
"¡Kat!" Ezra gruñe en advertencia, y le brota pelaje de los brazos.
De repente saca el coche de la carretera y apaga el motor bruscamente, su piel se ondula y eriza mientras Maddox intenta abrirse paso a la fuerza.
"Maddox, espérate", dice Ezra, abriendo de golpe la puerta cuando Maddox fuerza la transformación antes de que Ezra pueda siquiera salir del coche. Su ropa se hace pedazos y la puerta sigue abierta mientras un gruñido feroz sale de su interior.
Me muevo rápidamente, inclinándome para cerrar su puerta, y Maddox gruñe más fuerte. Mi mano se congela en la manija de la puerta y vuelvo a sentarme, dejando que el lobo haga su berrinche.
Maddox enseña los dientes y flexiona las garras en el suelo. Está enojado y está claro que no le gusta que le manden a callar. Me desabrocho el cinturón de seguridad, preparándome para saltar del coche si es necesario cuando se voltee hacia él.
"¿Kat?" Kora se preocupa en mi cabeza.
Miro a Maddox mientras se acerca al coche antes de golpear contra él.
"¡Oh, m**rd*!" grita Kora, tratando de obligarme a transformarme. La empujo hacia atrás. Estoy harta de que su lobo intente intimidarnos todo el m*ld*t* tiempo. O tal vez estoy tan enfadada que de repente me da igual su rabia y me volví suicida.
Lo señalo con el dedo. "¡No! Me bajaré. Arruinarás el coche de Ezra". Le digo bruscamente.
Gruñe, sus garras se hunden en los asientos de cuero antes de retroceder, y yo lo fulmino con la mirada antes de girarme en mi asiento.
Abro la puerta de golpe mientras murmuro para mis adentros, pero él me acecha por el lateral del coche. Maddox gruñe, chasquea los dientes y se pasea de un lado a otro. Tiene el pelaje erizado y no para de gruñirme como un toro desquiciado. Mis zapatos crujen en el suelo al llegar a su lado del coche cuando arremete contra mí.
"¡Kat!" Kora grita.
El corazón me da un brinco cuando recuerdo de repente lo que dijo Ezra: "Nunca huyas de él cuando Maddox tiene el control", así que hago probablemente lo más estúpido que he hecho en la vida mientras él arremete contra mí. Respiro hondo, rezando para que mi estupidez no me mate, y caigo sobre mi c*l*, sentada en el suelo de tierra.
Maddox gimotea cuando me siento. Clava las garras en el suelo y puedo darme cuenta de que espera que salga corriendo. Derrapa por el suelo directo hacia mí, chocando contra mí. Su enorme cuerpo me aplasta durante un segundo mientras intenta incorporarse antes de quitarse de encima de mí. Me quito parte de su pelaje de la boca, ya que su torso me ha golpeado brevemente la cara.
Se gira, gruñendo, sus dientes a escasos centímetros de mí cuando suelta una mordida junto a mi cara. Su aliento caliente me recorre la piel antes de olisquearme el cuello.
"¿Ya terminaste?" pregunto secamente.
Me mordisquea la marca, lo que suele ser un signo de dominación al crecer en una manada de lobos. Le golpeo la nariz cuando me rompe la piel. Gruñe y vuelve a morderme con más fuerza, queriendo que le enseñe mi cuello en señal de sumisión.
"¡Kitty!" Le oigo gruñir amenazadoramente a través del enlace.
"No me muerdas, ten modales", le digo cuando me empuja con su pata gigante en el pecho, empujándome contra el coche y gruñéndome.
Intenta mordisquearme de nuevo, pero agacho la cabeza, negándome a que se acerque a mi cuello. La sangre me chorrea por el escote. Luego me mordisquea el hombro, rompiéndome la piel y haciéndome sisear por el ardor
"¡Maddox!" Le suelto de golpe, y él gruñe junto a mi oreja, aún intentando llegar a mi cuello.
"Haz lo que quiere", se preocupa Kora en mi cabeza. "O déjame transformarme, le hará daño a tu inútil traje de piel", dice, presionando bajo mi piel.
La empujo hacia atrás, ganándome un gruñido de su parte, pero Maddox tiene que aprender que el hecho de que sea más grande no significa que vaya a soportar que se porte como un completo idiota. Al ver su pata en mi pecho, la agarro y la muerdo tan fuerte como puedo con mis dientes humanos. Él gime, apartando la pata y lamiéndola. Me lanza una mirada mortal. Balbuceo, me atraganto y me saco más pelo de la boca. Vuelve a gruñir, haciéndome fulminarle con la mirada.
"¡Si no te gusta que te muerdan, no me muerdas! Duele, ¿verdad?". Le regaño antes de hacer arcadas, su pelaje se me pega al paladar e intento escupirlo, atragantándome con un poco del mismo. Me miro el hombro y me lo toco. El goteo de sangre me estropea la camiseta. "¿Ves? Me lastimaste, Maddox", le digo, tendiéndole los dedos. Me huele los dedos mientras Kora se agita en mi cabeza.
"No le des la mano. Te la arrancará de un mordisco. Los estúpidos humanos siempre ofreciendo dedos y extremidades a criaturas mortales, y se preguntan por qué los pierden", resopla cuando la lengua de Maddox sale, lamiéndome las yemas de los dedos.
Maddox baja la cabeza y gime, luego se tumba boca abajo, con las patas hacia delante mientras se mueve un poco, intentando acercarse sigilosamente. Su comportamiento cambia a casi juguetón.
"Gracias a la Diosa. Me alegro de que se haya calmado. Si fuera yo, mi pelaje no estaría tan blanco, te lo aseguro", murmura Kora.
"No tuviste ningún problema en enfrentarte a él por Mateo". Le señalo.
"Mateo estaba en peligro y es nuestro amigo. Estaba dispuesto a morir por nosotras", dice Kora, aunque su lógica no tiene sentido para mí.
Maddox gimotea, haciendo que vuelva a centrarme en él. Estamos en la orilla de la carretera en dirección a la Casa Principal. Por suerte, los coches no vienen tan lejos. Ver a una chica sentada con un enorme lobo negro que se encuentra sobre ella sería un espectác*l* extraño de ver. Se acerca olfateando el aire, tratando de acercarse a mi cara. Le agarro la cabeza, tirando de él, y me lame el hombro y el cuello frenéticamente, limpiando y curando las marcas de sus mordiscos.
"Deja que Ezra regrese, Maddox. No lo dejes fuera". Resopla, ignorándome, y continúa lamiéndome. "Si no quieres que él haga lo mismo contigo. Tiene que ser recíproco si esperas que te deje salir", le sermoneo. Gruñe antes de rodar sobre su espalda entre mis piernas.
"¿Seguro que no eres una mascota, un lobo faldero?". Le digo mientras frota su lomo contra mis piernas, intentando subirse a mi regazo. Ronronea, y Kora, la libertina, le devuelve el ronroneo, lo que solo lo anima más.
"¡Kora, estoy intentando no morir! Necesito que le devuelva el control a Ezra. Que ronronees como una perra en celo no ayuda", le digo.
"Pero se ve tan tierno cuando juega como un cachorro", me dice canturreando.
"Es enorme. ¿Qué cachorro tiene su tamaño y unos dientes afilados tan largos como mi mano?". Le pregunto negando con la cabeza mientras le rasco su enorme pecho.
"Bien, me iré, aguafiestas", refunfuña, alejándose.
"Tráela de vuelta, Kitty. Yo también quiero jugar con Kora", gruñe Maddox, mordiéndome la mano.
¿Jugar? ¡Quería destrozarnos hace unos segundos! "¡No! Ahora trae a Ezra de vuelta, por favor, Maddox. Ya está empezando a hacer frío aquí afuera".
El sol queda tapado por los árboles que nos rodean. Gruñe, pero se incorpora. Se sacude el pelaje antes de que oiga cómo se dislocan y rompen los huesos. Suelto un suspiro cuando Ezra regresa en una posición agachado, respirando agitadamente como si hubiera estado luchando por el control todo el tiempo.
"Gracias a Dios", suspira, me agarra la cara con las manos, temblándole mientras me acerca.
"No da tanto miedo como crees", protesto, y él exhala. Puedo sentir su miedo aplastándome a través del vínculo, y agarro sus manos temblorosas. "Estoy bien, estoy aquí. No voy a ir a ninguna parte", le digo.
Deja escapar un suspiro, me besa la cabeza y empieza a revisarme.
"¿Te lastimó?", me pregunta levantándome los brazos.
"Me mordisqueó unas cuantas veces hasta que lo mordí. Estoy bien, Ezra".
Ezra se echa hacia atrás, mirándome como si hubiera perdido la maldita cabeza. "¿Lo mordiste? ¿Con los dientes?", pregunta, un poco sorprendido.
"Sí, estaba siendo un idiota. No paraba de mordisquear mi marca, así que le mordí la pata. Tenemos que comprarle un cepillo. Tengo su pelo pegado en la boca", me quejo.
"¿Lo mordiste, y no te atacó?"
"No, después estuvo bien. Se revolcó en mi regazo", me encojo de hombros.
Me toma la cara y me roza la mejilla con el pulgar antes de besarme y casi hacerme caer de espaldas sobre el suelo.
"Tenemos que volver a casa", chillo alrededor de sus labios. Se ríe cuando intento apartarle la cara y me hace cosquillas en el cuello con su barba. Le rodeo la cintura con las piernas y el cuello con los brazos. "¡Para! Estás desnudo y hace frío, quiero irme a casa".
"Te amo", dice, llenando mis labios con besos suaves y rápidos. Le suelto y él aparta las manos, ofreciéndome una. La agarro y dejo que me ponga en pie.
"Vámonos entonces, todo me pica y necesito una ducha", dice, limpiándose parte de la suciedad que se le ha pegado a la piel. Se acerca a la puerta del conductor y gime al ver su asiento. Las garras de Maddox rasgaron el asiento cuando forzó la transformación, pero por suerte ese es el único daño.
"Maddox intentó entrar al coche", le digo, y él asiente, subiendo y arrancando el coche. Me pongo el cinturón de seguridad y cierro la puerta antes de oír a mi madre forzar el enlace mental, pero no dice nada. La oigo llorar.
"¿Mamá?" Aún así, no dice nada mientras intenta controlarse.
"Kat, ¿está tu padre contigo?", pregunta sollozando.
"No, no lo he visto ni sé nada de él. ¿Qué pasa?"
"Se lo dije y se fue. Ni siquiera me miró, simplemente tiró la mesa al otro lado de la habitación y se fue. No ha vuelto".
"Mamá, probablemente necesita calmarse".
"No entiendes cómo me miró....Kat, me odia. Me odio, lo arruiné todo", grita a través del enlace. Mi corazón se retuerce dolorosamente en mi pecho ante sus palabras. "Quiero verte. ¿Puedo ir a verte?"
"Estoy con Ezra. Solo déjame pensar un segundo", le digo y vuelvo a centrarme en Ezra, que está mirando por la ventanilla mientras conduce y no ha parecido darse cuenta de mi enlace mental.
"Te veré esta noche en el río, ¿está bien? A medianoche", le digo.
"Está bien, cariño. Hasta luego, voy a intentar encontrar a tu padre", dice antes de cerrar el enlace.
Capítulo 2
Intenté enlazar mentalmente con mi padre toda la noche para ver cómo estaba, pero me rechazaba. Finalmente lo intento de nuevo mientras me meto en la cama, esta vez, me deja entrar. "¿Papá?"
"Ahora no, Kat, para por favor. Sólo necesito silencio", dice, cortando el enlace.
Suspiro. Todo parece tan dramático ahora mismo. Las cosas no pueden ir mucho peor de lo que están.
"Toca madera, ¿intentas echarnos la sal?" Kora grita mientras subo las sábanas. "Kat, en serio, ¡toca madera!"
Me acerco y toco la mesilla de noche. "¿Contenta?"
Ella resopla, yendo al fondo de mi mente.
Ezra se sube a la cama a mi lado, tirando de mí hacia él.
"Mateo no ha venido a casa", señalo.
Ezra presiona su cara contra mi cuello. "Fue a la casa de putas. Él y Jasmine tuvieron una pelea".
"¿Se pelearon?"
Asiente con la cabeza, sus labios recorren mi hombro mientras su mano se desliza bajo mi top. "Sí,











