
Vendida al capo de al máfia
- Genre: Romance
- Author: Lanny Domiciano
- Chapters: 36
- Status: Ongoing
- Age Rating: 18+
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- ⭐ 7.5
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Annotation
Mattia Di Lauro era un hombre despiadado y cruel, especialmente con aquellos que le debían algo, una personalidad que heredó de su padre Marco Di Lauro, uno de los bandidos más despiadados y peligrosos del mundo. Tras hacerse cargo del negocio familiar debido al encarcelamiento de su padre, Mattia decidió cobrar una vieja deuda, topándose con un sucio hombre que claramente no podía pagarle. Sin embargo, el mafioso no tenía tiempo para este tipo de situaciones y, para dar ejemplo, ordenó a sus hombres que dieran una lección a su deudor, quien, en un momento de desesperación, ofreció su única y más preciada posesión, su única hija. Cuando Emma vio a su padre en aquella situación, corrió hacia él e intentó salvarlo. Mattia rió al ver la desesperación del hombre y a la mujer suplicando perdón a sus pies, y como castigo aceptó su ofrecimiento, llevándose consigo a la bella muchacha que, a pesar de estar en peligro, no bajaría la cabeza ante él. Emma viviría como la verdadera reina de un rey dominante. ¿Sería ésta la vida que ella había soñado, o el destino le tiene reservadas más sorpresas cuando la vida cotidiana y la atracción hablan más alto, o el corazón sanguinario y duro de Mattia dará paso a un sentimiento tan dulce y puro como el amor?
Chapter 1
Mattia
Oyó un ruido al terminar de ducharse y se preguntó quién le estaría llamando. Prefirió ignorarlo y se vistió, acercándose a la cama para comprobar su teléfono móvil. Cuando se dio cuenta de que la última llamada era de su mano derecha, decidió devolverla.
- ¿Qué pasa, Riccardo? ¿Cuál es el problema? - preguntó, sentándose.
- Joder, cuánto has tardado en contestar, ¿eh? Llevo horas llamando, ¡maldita sea! - refunfuñó Riccardo al otro lado de la línea.
- ¡Deja de quejarte y ponte a ello! No contesté porque estaba en la ducha. ¿Qué quieres? Espero que sea el paquete que estoy esperando.
- VALE, VALE. ¡De eso se trata! No se trata sólo de belleza. Ya que todo ha ido bien con el paquete, tráemelo para que lo vea. No olvides traer mi dinero y el cuaderno. Quiero ver cómo van las ventas -le ordenó Riccardo, guardando silencio cuando le preguntaron si le habían oído.
- ¿Me ha oído? - insistió.
- Sí... lo haré... -respondió Riccardo antes de colgar. Salió del cuarto de baño, pasó por delante de la cama y se dirigió al vestidor para vestirse.
En el salón, Giulia le informó de la llegada de Riccardo y los otros chicos con cajas. Le dio las gracias, pidió un café y bajó a ocuparse de la situación.
En el salón, después de charlar con los hombres, se acercó a Riccardo.
- ¿Qué pasa? ¿Dónde están las pequeñas bellezas? - preguntó, dando un paso atrás cuando Riccardo abrió una de las cajas.
- ¡Madre mía! - exclamó al ver los rifles. Cogió uno, sonrió y apuntó a Andrea, una de las trabajadoras. - ¿Te imaginas el daño que podría hacer esta preciosidad?
- Basta, jefe. ¿Quiere bajar esa cosa? - preguntó Andrea, levantando el brazo para indicarle que bajara el arma.
- Eres un mierda -se mofó, lanzándole el rifle a Riccardo-. - ¡El arma está descargada, gilipollas! - rió antes de dirigirse a su trono dorado.
Giulia entró con café y pastel, pero los chicos atacaron las rebanadas sin ceremonias. Les gritó pidiéndoles más modales y Giulia se marchó. Cuando terminaron de comer, se pusieron manos a la obra.
- Riccardo, ¿me das mi dinero? - le ordenó, haciéndole un gesto para que se acercara. Después de contar el dinero, se dio cuenta de que algo iba mal cuando examinó el cuaderno.
- ¿QUÉ COÑO ES ESTO? - gritó, acercándose a Riccardo con sangre en los ojos y el cuaderno en la mano. - ¿POR QUÉ FALTAN AQUÍ CINCO MIL, RICCARDO?
Mattia se exasperó al darse cuenta de que sus transacciones carecían de efectivo. Cuando se enfrentó a Riccardo, su mano derecha, y notó su vacilación, Mattia le agarró del cuello en busca de una respuesta. Tras un breve silencio, Mattia le soltó, permitiéndole respirar, y le indicó que todo estaba "bien".
En un instante, Mattia fue a las cajas, sacó un fusil, lo cargó y apuntó a Andrea, su mano derecha. Con las manos en alto, Andrea intentó explicarse mientras Mattia le acercaba el rifle a la cara.
- ¿Es la última vez que pregunto? ¿Por qué nos falta dinero? - preguntó Mattia, manteniendo la tensión en la sala. Riccardo reveló que era culpa de Andrea, que ocultaba algo.
Bajando el rifle y encarándose con Andrea, Mattia se acercó, apuntando ahora por debajo de la cintura. La respuesta de Andrea fue vacilante, y Mattia, impaciente, hizo girar el rifle, golpeando a Andrea en la cara y el estómago con la parte trasera del mismo, y Andrea cayó sangrando por la nariz.
Los demás intentaron intervenir, pero Mattia, rifle en mano, los apartó. Con Andrea en el suelo, Mattia le puso el pie en la cabeza, obligándola a tirarse al suelo. Luego le puso el rifle en el hombro.
- Ahora que te has callado la boca, quiero saber por qué faltan cinco mil de mi dinero. Sólo hay dos opciones: o me estás robando o estás utilizando mis productos. Pero creo que ya sabes cuál es la regla. Hola, ¿no te oigo? - Mattia se llevó la mano a la oreja y se inclinó hacia delante para escuchar.
-¿Has dicho que no? Riccardo, ¿cuál es la norma? - Miró a Riccardo, que dio un paso adelante.
- ¡Está prohibido utilizar el producto sin pagar! - dijo Riccardo.
- Gracias, Riccardo. - le agradeció Mattia, mirando a los demás y reforzando la norma. Se volvió hacia Andrea, acusándole de robo mientras le levantaba el pie de encima.
- ¿Así que me has robado, cabrón? - Retiró el pie y volvió a golpear a Andrea, ahora en el suelo. Asegurándose de que su traje de Prada estaba intacto, dio un paso atrás y observó cómo Andrea intentaba mirarle.
-Voy a hablar... Pero, por favor, no me mates, Mattia...", empezó a suplicar. Mattia se acercó, se agachó y se encaró con él.
- Puedo pensarlo, pero ¿necesito que me cuentes lo que ha pasado? Pero en tu caso, creo que es mejor que lo hagas, porque lo que acaba de pasar es leve respecto a lo que puedo hacer si no me lo cuentas. Y ya sabes con qué facilidad pierdo los nervios, ¿verdad? - Negó con la cabeza, y las lágrimas corrieron por el rostro de Andrea. Ésta, que ya temía la reacción de Mattia, era muy consciente de la brutalidad del jefe.
- VAMOS ANDREA, ¡HABLA! - ordenó Mattia, y Andrea, sollozando, confesó su error.
- Lo hice... Por una chica... - La revelación conmocionó a Mattia.
- ¿Qué? Le diste mis drogas a una prostituta. ¿Le diste mis drogas a una prostituta? - Mattia le miró, visiblemente furioso.
- ¡BORA RICCARDO! ¡RESPONDE POR QUÉ TE FALTAN CINCO DE LOS GRANDES! - Balanceo el cuaderno delante de él y luego lo tiro sobre la mesa. El cabrón permanece en silencio. Pero noto que mira a Andrea, que vuelve la cara. Ah, me ocultan algo. Estiro el brazo y le agarro del cuello, y me fulmina con la mirada. - Te he hecho una pregunta, ¿puedes explicarme por qué no hay dinero en este puto sitio? - Le aprieto el cuello, pero no tan fuerte como para que pueda hablar. Pero el hijo de puta sigue callado. Le suelto y se lleva la mano al pecho para respirar. Me alejo. - No pasa nada. No hay problema. - Agito las manos en el aire. En cuestión de segundos me acerco a las cajas y cojo un rifle, lo cargo y apunto justo a mi brazo derecho y levanto las manos en alto. Doy un paso hacia delante para que el rifle quede justo al lado de sus cuernos. - ¿Es la última vez que pregunto? ¿Por qué nos falta dinero?
- ¿Quieres saberlo? - Riccardo mira a Andrea y luego a mí. - ¡No voy a pagar el precio por culpa de este pedazo de mierda! Mattia, ¡quiero que sepas que yo no sabía nada! - Dice.
- ¡Habla de una puta vez! - La boca del fusil en la cara de mi brazo derecho le hace hablar de una vez.
- Bien. - Se arregla la gorra. Y señala a Andrea. - Es culpa suya que estemos cortos de dinero. He hablado.
- ¿CÓMO ES? - Bajo el rifle y me giro, mirando al cabrón de Andrea. Me acerco a él, los otros tipos se alejan de él. Levanto el rifle, ahora apuntándole.
Chapter 2
Mattia
- Oh, jefe. ¿Quieres bajar eso? - Mira a los niños y luego mírame a mí. - ¿No podemos desenrollar esto?
- Ya lo estamos desenrollando, Andrea. Ahora explícame, ¿por qué falta dinero? ¿Me estás robando? - Sigo apuntando con el rifle, sólo que apunto por debajo de tu cintura.
- C... Claro... - Tartamudea, traga saliva hasta secarse. - Sólo... Señor, cálmese...
- ¡CÁLLATE, HIJO DE PUTA! - Maldigo, ¡ya cabreado! Dice algo, ¡pero se me ha acabado la puta paciencia! Giro el rifle en redondo y con la parte trasera del mismo, en cuestión de segundos, le doy de lleno en la cara y luego en el estómago, y acto seguido cae al suelo sangrando por la nariz.
- Joder, jefe... - En el suelo, Andrea se lleva la mano a la nariz rota, murmurando. Los demás intentan interponerse. Los miro, rifle en mano.
- ¡Eh! ¡Que nadie se meta conmigo! Esto es entre ellos. Andrea lo hizo, ¡que lo resuelva él! - Riccardo impide que los demás











