
Mi Engreída
- Genre: Romance
- Author: Yokasta Arias
- Chapters: 48
- Status: Completed
- Age Rating: 18+
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- ⭐ 7.5
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Annotation
El sonido de los neumáticos se detuvo, el automóvil se aparcó frente a la mansión, el conductor, bajándose camino hacia el lado contrario apresurado, el chico abrió la puerta trasera del auto, a los pocos segundos unos tacones negros fueron los primeros que se vieron. La dueña de los costosos tacones se bajo por completo, una castaña a la que muchos envidian y otros admiran, pero en su mayoría odian. Un aura imponente y elegante se creaba alrededor de ella, lentes de sol que cubría sus ojos de los intensos rayos de la gran bola de fuego, ella caminaba con impotencia, tras ella caminaba su chófer, quién sin disimulo observaba de una forma para nada ética a su jefa. La castaña ya cansada había decidido tomar medidas hacia el chófer. -Deje los paquetes en mi habitación - ordenó con un tono de superioridad haciendo que el chófer dejará de verle su cuerpo y se centrará en abrirle la puerta principal de la mansión Kim. En cuanto entró fue recibida por las chicas que le servían únicamente a ella, pero a Jennie Kim le gustaba llamarlas sus "doncellas", o "esclavas" todo dependía de su humor, y por ordenes de la castaña ambas vestían como si de unas secretarias se tratará, algo que ya ella le caracteriza es la elegancia constante. En total eran solo dos chicas, que le servían y velaban porque que nada le faltará a la hija del señor Kim, el millonario empresario. -Gusel, prepárame un baño de burbujas - ordeno Jennie mientras la otra chica le retiraba su abrigo -. Y tú Kerina prepárame un té de manzanilla. -Enseguida señorita, y es Giselle, señorita - corrigo la chica cabizbaja para luego perderse dentro de la casa. -¿Kerina dónde está Kai? - preguntó buscando con la mirada a su mascota al no verlo llegar emocionado a su encuentro. -La nueva empleada lo está aseando, señorita -informó -. Y perdón si la corrigo señorita pero mi nombre es Karina - cabizbaja hablo por miedo a que Jennie le mirará con esos ojos que arden en llamas. -¿Tengo cara de que me importa? -la chica guardo silencio incapaz de mirar a la castaña, poco acostumbrada del carácter de Kim -. Y apúrate con mi té - la chica con temor asintió -. Oye, espera - Karina se giró hacia su jefa aún cabizbaja - ¿Mis padres dónde se encuentran? -El señor Kim regreso a la oficina ya que le surgió algo urgente, y la señora Kim está en la cocina preparando todo para está noche. -Ok -de la boca de Jennie Kim desde hace un largo tiempo jamás ha salido un "gracias" o "un por favor". Los empleados más antiguos fueron testigos del cambio de la castaña, una chica que por cuestiones del destino se transformó. El chófer bajaba las escaleras con rapidez, luego de dejar todas las bolsas de compras en la habitación de Kim, Jennie continuando su camino, a los pocos pasos fue interceptada por el chófer.
Cap 1
El sonido de los neumáticos se detuvo, el automóvil se aparcó frente a la mansión, el conductor, bajándose camino hacia el lado contrario apresurado, el chico abrió la puerta trasera del auto, a los pocos segundos unos tacones negros fueron los primeros que se vieron.
La dueña de los costosos tacones se bajo por completo, una castaña a la que muchos envidian y otros admiran, pero en su mayoría odian.
Un aura imponente y elegante se creaba alrededor de ella, lentes de sol que cubría sus ojos de los intensos rayos de la gran bola de fuego, ella caminaba con impotencia, tras ella caminaba su chófer, quién sin disimulo observaba de una forma para nada ética a su jefa. La castaña ya cansada había decidido tomar medidas hacia el chófer.
-Deje los paquetes en mi habitación - ordenó con un tono de superioridad haciendo que el chófer dejará de verle su cuerpo y se centrará en abrirle la puerta principal de la mansión Kim.
En cuanto entró fue recibida por las chicas que le servían únicamente a ella, pero a Jennie Kim le gustaba llamarlas sus "doncellas", o "esclavas" todo dependía de su humor, y por ordenes de la castaña ambas vestían como si de unas secretarias se tratará, algo que ya ella le caracteriza es la elegancia constante.
En total eran solo dos chicas, que le servían y velaban porque que nada le faltará a la hija del señor Kim, el millonario empresario.
-Gusel, prepárame un baño de burbujas - ordeno Jennie mientras la otra chica le retiraba su abrigo -. Y tú Kerina prepárame un té de manzanilla.
-Enseguida señorita, y es Giselle, señorita - corrigo la chica cabizbaja para luego perderse dentro de la casa.
-¿Kerina dónde está Kai? - preguntó buscando con la mirada a su mascota al no verlo llegar emocionado a su encuentro.
-La nueva empleada lo está aseando, señorita -informó -. Y perdón si la corrigo señorita pero mi nombre es Karina - cabizbaja hablo por miedo a que Jennie le mirará con esos ojos que arden en llamas.
-¿Tengo cara de que me importa? -la chica guardo silencio incapaz de mirar a la castaña, poco acostumbrada del carácter de Kim -. Y apúrate con mi té - la chica con temor asintió -. Oye, espera - Karina se giró hacia su jefa aún cabizbaja - ¿Mis padres dónde se encuentran?
-El señor Kim regreso a la oficina ya que le surgió algo urgente, y la señora Kim está en la cocina preparando todo para está noche.
-Ok -de la boca de Jennie Kim desde hace un largo tiempo jamás ha salido un "gracias" o "un por favor".
Los empleados más antiguos fueron testigos del cambio de la castaña, una chica que por cuestiones del destino se transformó.
El chófer bajaba las escaleras con rapidez, luego de dejar todas las bolsas de compras en la habitación de Kim, Jennie continuando su camino, a los pocos pasos fue interceptada por el chófer.
-Ya deje suspaquetes en su habitación, señorita, ¿necesita algo más? - dijo el chico vestido con un traje negro y camisa blanca, acompañada de una corbata del mismo color que el traje, vestimenta que tenían todos los choferes de la mansión.
-Si, necesito algo -el chico asintió dispuesto -, ve y recoge todas tus cosas -el chico la observó sin entender -, porque estás despedido.
Sin decir más, la castaña se encamino hacía la cocina dejando al chico en medio del pasillo atónito, y el sabía que con justa razón lo despedía, así que decidí salir por esa puerta para nunca más volver.
-Mamá -pronunció Jennie abrazando a su madre, la mujer estando concentrada en la preparación no escucho cuando su hija ingreso.
Sorprendida por el abrazo de su hija, sonrió ante el gesto, dejándole un beso en la frente.
-¿Como te fue pequeña? -preguntó la señora Kim -. No seas maleducada y saluda -Jennie hizo un gesto de desagrado que no fue visto por su madre -. Jennie -reprochó ante la actitud.
-Buenas tardes -pronunció con obligacion, pero aún así el saludo fue respondido por las señoras allí presentes, que junto a la señora Kim preparaban los platillos de la noche.
-Y responde a mi pregunta -la señora Kim pronunció al notar el silencio incómodo que se había instalado en la cocina.
-Mamá, sabes que hacer compras con Nayeon es lo mejor del mundo, es muy encantador ver cómo no puede elegir entre un vestido y otro, y al final termina comprando ambos -con ironía respondió.
-De que te quejas Jane, si tus eres igual o peor -la señora Kim burlona rió -. Por algo son amigas -siguió burlándose, y su risa fue acompañada por la de las demás empleadas.
A la castaña poco le importó las burlas, su atención se centro en algo que para ella era mucho peor, su mirada fija en la ventana que daba hacia el jardín procesando lo que estaba viendo.
Los puntos se conectaron, la brisa que ingresaba le proporcionaba más claridad, sus pulmones llenándose más de oxígeno, su corazón comenzado a golpear su caja torácica con mayor intensidad, sus mejillas abultadas tiñiendose de carmín.
Suspiro con pesadez, bufando a pasos pesados salió por la puerta de la cocina que llevaba directamente al jardín, acercándose a lo que antes había visto, sus pisadas se escuchaban en el césped, pero la persona de espaldas a ella no las escucho.
- ¡¿Qué cree que hace, estúpida?! - el grito de Jennie sobresalto a la chica de espaldas.
La chica rubia al girar se encontró con una castaña alterada, su rostro serio desapareció con un grito de sorpresa, al envuelta en un torbellino de agua, la rubia al ver eso con desesperación trato de cerrarla pero por alguna razón no cedía, al tratar de detener el agua no veía que el chorro seguía yendo directo hacia la castaña.
Entre saltos, con los ojos cerrados Jennie trataba de huir del agua pero esta la perseguía, rindiendose detuvo sus movimientos, quedándose estática sintiendo el agua empaparla de pies a cabeza.
La rubia al dejar de escuchar los gritos agudos miro hacia la castaña, al verla con el rostro serio, sus brazos cruzados decidió dejar la manguera en el suelo.
Toda la ropa de marca estaba empapada, el único sonido que se escuchaba era del agua goteando en el suelo, y luego el pelaje de la mascota sacudiendose.
Cap 2
Carraspeó incómoda, ante la dura mirada que mantenía la castaña, bajándo la propia suya al sentirse cohibida ante la mujer.
Dejando con suavidad el objeto causante del accidente sobre el suelo, al levantar su mirada se encontró con una castaña con sus mejillas rojas, su ropa goteando ritmicamente el suelo ante cada gota de agua que escurría de las prendas.
Ante la vista, la chica rio con diversión, pero apretó sus labios cayando por la mirada dura que sostenía la castaña frente a ella.
—¿Le causa gracia?- preguntó conenfado-. Esto lo va a pagar muy caro - amenazo.
—¿Sí?, ¿Y quién es usted para amenazarme? —desafío a la mujer.
Pero su ceño se frunció al momento en que la castaña sonrió de forma ladeada, con una postura erguida.
Sin decir palabra, la castaña se dió vuelta manteniendo su sonrisa, la chica confundí siguió con la mirada los pasos de la castaña.
—¿Eres Lisa, verdad? —una voz masculina habló tras ella, sorprendiendola con un salto











