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Contrato de Amor

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Annotation

Nashira Malraux, desde que era una niña amó en silencio a James Blake. James, era la viva personificación de perfección y de lo inalcanzable, más aún, cuando el inició una relación con Ginny Williams. Nashira, siempre supo que era un amor unilateral, ellos eran enemigos y ella era todo lo que él odiaba. Ahora, debía de caminar al altar junto a James. su sueño se estaba haciendo realidad y debería de sentirse inmensamente feliz. Pero no, el sueño era más bien una pesadilla, por que ese matrimonio era una farsa, un acuerdo entre sus familias y ese hombre, que ahora sería su esposo, amaba a otra mujer. Ese hombre, al que ella amaba con locura, no la amaba. Ese hombre, James Blake, la odiaba y juró hacer de su vida un infierno. ¿Podrá algún día llegar a ganar su corazón?

Chapter 1

Capitulo 1

Nashira Malraux, era una joven de veinte años, quién fue criada bajo las más estrictas doctrinas. Fue educada para ser una dama, por que sus padres siempre supieron que ella los llevaría a la cima. Su padre la preparó para ser la mejor en todo, para destacar y brillar, para hacer honor a su nombre, el cual representaba a una estrella.

Pese a su belleza y talento, siempre estuvo demasiado sola, su padre le enseñó a alejar a las personas con su actitud pedante y creída. Durante su adolescencia, con sus malas actitudes, logró alejar a James, el joven del cual se enamoró perdidamente. Sus padres, odiaban a la familia Blake y se encargaron de inculcarles su odio injustificado.

James, era tan opuesto a ella, tanto que dolía. James era luz, mientras que ella era la más viva representación de la oscuridad. James, jamás estaba solo, siempre estaba rodeado de amigos, amigos que se había ganado a base de su personalidad recta y justiciera. Sin embargo ella, siempre estaba sola. Un abismo los dividía, por eso, Nashira, decidió vivir con aquel amor unilateral en completo silencio. Jamás pensó, que llegaría el día en que debería caminar al altar junto a él.

Si alguien le hubiera predicho aquello, se abría reído fuerte, muy fuerte. Una de esas risas burlescas e irónicas que solían caracterizarla. ¿Cómo podría haber creído algo así? James, la odiaba y siempre procuró dejarlo en claro. James amaba a Ginny Williams, la amaba desde hace tanto tiempo atrás. Aquella chica encajaba con él a la perfección. Era amable, valiente y de un carácter fuerte y decidido, tan llena de luz como él.

A pesar de todo, ahí estaba, a punto de contraer matrimonio con el único hombre al cual a amado en su vida, hombre que por cierto, no la ama...

•••

Nashira, se miraba fijamente en el espejo, sintiéndose asqueada con su propio reflejo a pesar de lucir impoluta. Su pomposo vestido blanco brillaba con cada movimiento a causa de la pedrería fina incrustada en la tela y el collar de diamantes que adornaba su estilizado cuello le hacía lucir radiante y hermosa, aunque ella no se sintiera de ese modo. Resignada acomodó el velo que hacía juego con su costoso vestido de novia y se dió una última mirada.

Perfecta por fuera, tan rota por dentro...

Ya lista, se apartó del espejo y con pasos firmes se acercó al inmenso ventanal, sintiendo resonar sus tacones aguja contra las cerámicas del piso. Un suspiro cansado escapó de sus finos labios carmín, mientras sentía su propio corazón retumbar dentro de sus oídos. Era el maldito día de su boda y tan solo deseaba salir corriendo, o al menos, que alguien detuviera semejante disparate. Por que estaba demasiado lejos de sentirse feliz en un día tan importante como lo era ese.

Sentía que la vida podía ser demasiado irónica, estaba viviendo su mayor anhelo, se casaría con James Blake, sin embargo, todo se tornó en una jodida pesadilla. Él no la amaba y jamás lo haría, motivo más que suficiente para sentirse desdichada e infeliz...

No podía creer que su propio padre haya concertado este falso matrimonio, sabiendo del tipo de relación que James Blake y ella llevaban. No podía entender hasta donde llegaba la ambición de su progenitor, a pesar de haber odiado toda su maldita vida a la familia Blake, ahora establecía este retorcido contrato, con tal de evitar la caída de su imperio.

Con James, se conocían desde niños, sin embargo, nunca lograron congeniar y él la odiaba con todo su ser. Quiso llorar, pero contuvo las ganas de hacerlo mientras su mirada se perdía en el horizonte. Aún conservaba la leve esperanza de que alguien se opusiera a semejante estupidez, por que honestamente ella no tenía el valor de hacerlo. ¿Cómo desobedecer a su padre? Tendría que estar demasiado loca para hacer semejante disparate. A Leandro Malraux, se le respetaba o se le temía y ella prefería respetarlo a temerle.

James, era una retorcida constante en su vida. Desde que tenía memoria, se llevaron bastante mal, pero pese a todo, siempre lo amó en el más hermético silencio. Ese sería un secreto que se llevaría a la tumba. James Blake, era todo lo que ella no era y le encantaba la antítesis que juntos formaban, sin embargo, hace tres años atrás cualquier ilusión que su estúpido corazón conservara se desmoronó. Una vez más, James Blake, le rompía el corazón sin siquiera saberlo.

Por segunda vez en la vida, la cambiaba por un miembro de la familia Williams, aunque esta vez, era por Ginny. Al parecer, se amaban desde hace tiempo y a ella le tocó llorar en silencio por ese insano amor unilateral. Ahora, debía contraer matrimonio con un hombre que la detestaba y que estaba enamorado de alguien más, ¿cómo competiría contra esa mujer? ¡Imposible, de ante mano era una batalla perdida! Cerró sus ojos, resaltando sus largas y onduladas pestañas y un lastimero sollozo escapó de sus rojos labios, recordando de pronto el día en que conoció a James Blake, cuando solo tenían once años.

Años atrás...

Ronald Williams, era el penúltimo hijo de los Williams. Una familia pobre que se dedicaba a cuidar del ganado y cultivar la tierra. Eran trabajadores asalariados y personas de mucho esfuerzo. Eran personas de buen corazón, honradas y de buenas costumbres, aún así, para Nashira, solo eran unos sucios campesinos, donde su única utilidad era servir a personas de su clase. Era la enseñanza que desde pequeña sus padres le inculcaron y si sus padres lo decían, era porqué tenía que ser cierto.

Hasta ese día, ser clasista y mofarse de las personas era algo netamente natural para ella, su padre le educaba de esa manera y se le impulsaba a ser de ese modo tan hostil y desagradable para con sus pares. Nunca había cuestionado las enseñanzas de su familia, hasta ese momento, donde vió por primera vez a James Blake.

Particularmente, los Williams, no le caían nada de bien. Era una familia numerosa y en extremo unida, aparentemente eran felices a pesar de la precariedad y la pobreza. En el fondo de su corazón les tenía envidia, aunque jamás lo admitiría en voz alta. ¡Definitivamente no, ella era superior a ellos en todo!

—Hola Nashira—, saludó tímidamente Ronald, sintiendo como sus paliduchas mejillas se incendiaban y nervioso jugueteaba con el borde de su desgastado sweater rojo.

—Hola—, saludó James con cierta inseguridad. Honestamente se sentía fuera de lugar en aquella escena, sin embargo, no dejaría solo a su mejor amigo.

—¿Qué quieren? —Preguntó de manera prepotente y grosera, mientras observaba despectivamente a Ronald. Sus frívolos ojos ámbar escudriñaban a ambos chicos. Observando a estos de pies a cabeza.

—...Yo tengo algo importante que decirte, —sin pensar mucho en sus acciones, tomó las manos de la niña entre las suyas y las acarició deleitándose con la suavidad de las mismas. —¡Me gustas mucho, Nashira! ¿Quieres ser mi novia? Te juro que si aceptas te amaré de por vida y te haré inmensamente feliz. —Ante esas palabras, James sintió vergüenza ajena.

La estruendosa carcajada de Nashira, taladró los oídos de James, quién bastante enojado apretó sus puños. Esa niña era hermosa, la más hermosa que jamás había visto, sin embargo, su desagradable actitud le daban un aspecto horrendo. En ese instante sintió pena por su amigo, quién se mantenía cabizbajo y a punto de llorar, no era para menos después de tremendo ridículo que hizo frente a todos.

—¿Estás loco, Ronald Williams? —La niña apartó delicadamente algunos mechones de cabello de su pálido rostro, para luego esbozar una retorcida sonrisa y sus hermosos ojos grises brillaban con malicia. —Además de pobretón resultase estúpido, ¿como se te puede ocurrir que yo, Nashira Malraux, me fijaría en ti? ¡Tan solo mirate! ¡No tienes donde caerte muerto, solo eres un pobre diablo!

—Nashira... —La voz de Ronald se quebró y no supo que más decir al respecto, experimentando por primera vez en la vida, la horrible sensación de el rechazo y la humillación.

James, enfocó su mirada en la niña recorriendola de pies a cabeza para luego chasquear la lengua, en un gesto que evidenciaba su molestía. Su padre, siempre le enseñó que las mujeres eran delicadas y cariñosas, que él debía ser educado y todo un caballero... Pero Nashira, era todo lo opuesto a lo que su padre le enseñó. Era cruel, se burlaba de cosas tan superficiales como lo era la clase social o vestimenta de las personas. Debía ser educado, después de todo era una niña, pero le estaba constando demasiado tener la boca cerrada y no involucrarse en este desagradable asunto.

—Mejor volvamos a casa Ron, —pronunció con voz extrangulada por la furia que bullía en su interior, sus mejillas se colorearon de rojo ante el enojo, haciendo resaltar aún más sus ojos verdes.

—¡Espera! —Exclamó la niña de pronto, con un gesto despectivo apartó a Ronald y se posicionó frente a James. —¡Soy Nashira Malraux, es un placer conocerte James! —Educadamente extendió su mano, deseando estrechar la ajena.

—Tienes el nombre de una gran y brillante estrella, pero tú no brillas para nada. No le haces honor a tu nombre, eres como una estrella que pierde su luz por que va a morir, en tu caso, has perdido tu luz por que estás podrida por dentro, —pronunció cada palabra con rencor y malicia, realmente deseaba herirla, quería herirla tanto como ella hirió a su mejor amigo.

En ese momento, los bonitos ojos ámbar de Nashira se llenaron de lágrimas, lágrimas que contuvo, por que no se demostraría débil frente a aquellos niños...

Actualidad...

Una risa amarga escapó de sus labios al recordar el día en que ella y James se conocieron, desde ese entonces, entre ellos todo fue caos. Entre suspiros admite que se comportó engreída y pretenciosa, sin embargo, dentro de su inmadurez solo buscaba llamar la atención del chico del cual se enamoró. De pronto, la grave voz de su padre la saca de su ensoñación, trayendo su conciencia de vuelta a la amarga realidad.

—Nashira, ya es hora de salir. En unos minutos iniciará la ceremonia. —Golpeó la puerta de roble toscamente con sus nudillos. —No quiero tener que repetirlo, sal ahora mismo...

Chapter 2

Resignada, abandonó el cuarto el cual se le designó para arreglarse, cerró la puerta con delicadeza tras ella y enfrentó la dura mirada de su padre, quién prácticamente echaba chispas por los ojos. Sin decir absolutamente nada, enredó su delicado y estilizado brazo en el del hombre, caminando junto a él, a lo que sería la peor locura de su vida. Por que aunque amaba a ese hombre, sabía a la perfección que jamás sería un sentimiento recíproco. —Nashira, esto es demasiado importante para nosotros... No lo arruines, hija. —La voz severa de su padre lograba erizarle la piel. —Lo hemos perdido todo y levantar nuestro imperio caído depende de esto... Lamentablemente, necesitamos el dinero de los Blake. —No padre... —Respondió bajito en un hilo de voz, sintiéndose de pronto demasiado sola e insegura. —No lo arruinaré, te lo prometo. —Dijo aquello poco convencida, sabía que sería sumamente imposible no estropear la situación más de lo que ya estaba. ¿A quién acudiría si algo pasaba en

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