Alphanovel App

Best Romance Novels

Book cover
ExclusiveUpdated

“Su Empleado, Su Obsesión”.

  • 👁 12
  • 5.0
  • 💬 4

Annotation

Darren solo quería un empleo estable. Lo que encontró fue a un jefe que no sabe distinguir entre control… y obsesión. Leonardo Moretti no es solo un empresario millonario: detrás de su fachada impecable se esconde un hombre frío, estratégico y capaz de todo para mantener su poder. Cuando Darren entra a su oficina como asistente, se convierte sin querer en la única persona que despierta algo que Leonardo había enterrado hace años. Entre vigilancia silenciosa, órdenes que suenan a advertencias y una tensión imposible de ignorar, Darren empieza a sentir que su jefe no solo lo observa… lo reclama. Pero cuando descubre la red de secretos y peligro que rodea a Leonardo, ya es demasiado tarde para escapar. Él ya lo ha marcado como suyo. Y en el mundo de Moretti, lo que es suyo… no se toca.

Chapter 1 El Nuevo Empleado

El edificio Blackwell Corp. imponía respeto desde la calle: vidrio oscuro, bordes afilados, un aire sofisticado… casi peligroso.

Darren respiró hondo antes de entrar. Su camisa blanca estaba impecable, pero sus manos seguían temblando ligeramente. Ese era su primer día, y necesitaba ese trabajo más que cualquier otra cosa.

El ascensor subió en silencio hasta el piso 34. Cuando las puertas se abrieron, lo primero que vio fue un pasillo largo, minimalista y silencioso. Lo segundo… fue él.

Leonardo Blackwell.

Alto, traje negro perfectamente hecho a medida, mirada tan intensa que parecía cortar el aire. Estaba esperando, apoyado en la baranda de cristal, como si supiera exactamente en qué segundo iba a llegar.

—Llegas puntual —dijo Leonardo, sin apartar los ojos de él.

Darren tragó saliva. —Eso espero… señor Blackwell.

Leonardo dio un paso hacia él, lento, estudiándolo.

Sus ojos descendieron por la camisa, por la línea del cuello, por sus manos. No había nada sexual en el gesto, pero había algo peor: una atención excesiva, calculada, casi clínica. Como si quisiera memorizarlo.

—No necesitas llamarme “señor” —murmuró Leonardo, acercándose un poco más—. Aquí solo estamos tú y yo. Puedes decirme Leonardo.

Darren sintió la piel erizarse. —E-Está bien… Leonardo.

Una sombra de sonrisa apareció en los labios del CEO.

—Te asigné la oficina frente a la mía. Así podré… supervisarte personalmente.

El corazón de Darren dio un salto.

¿Supervisarlo? ¿Por qué tanto interés en él, si *p*n*s lo conocía?

Leonardo pasó a su lado, rozando su hombro con el propio. No fue un contacto accidental.

—Sígueme —ordenó con voz baja—. Te mostraré tu lugar.

Mientras caminaban, Darren no podía quitarse la sensación de que algo en ese hombre era demasiado oscuro, demasiado intenso… y por alguna razón, demasiado atento a él.

Como si lo hubiera estado esperando.

---

Darren trató de concentrarse en sus pasos, pero cada metro que avanzaba detrás de Leonardo le hacía sentir como si caminara hacia algo que no comprendía del todo.

Había trabajado antes para jefes exigentes, pero ninguno tenía esa presencia casi asfixiante, ese aura que obligaba a obedecer sin cuestionar.

Cuando pasaron frente a las oficinas del departamento financiero, varias personas miraron a Darren con sorpresa. No era normal que el CEO acompañara personalmente a un empleado nuevo. Mucho menos que caminara tan cerca de él.

—¿Todos te miran así siempre? —preguntó Darren, intentando sonar natural.

—No —respondió Leonardo sin girarse—. Hoy es distinto.

Darren frunció el ceño.

—¿Por qué?

Leonardo detuvo sus pasos. Se dio la vuelta lentamente, como si saboreara el silencio previo a responder.

—Porque tú también eres distinto.

Darren se quedó quieto, tragando saliva. No sabía si aquello era un halago, una advertencia o un simple comentario… pero la forma en que Leonardo lo dijo le erizó la piel.

El CEO continuó caminando sin ofrecer más explicación, obligándolo a seguirlo.

Finalmente llegaron a una oficina espaciosa, con un gran ventanal que daba a toda la ciudad. El escritorio estaba impecable, con detalles minimalistas y una computadora nueva esperándolo.

—Aquí trabajarás —dijo Leonardo, acercándose demasiado para señalar el teclado—. Todo lo que necesites, me lo pides a mí.

Darren ladeó la cabeza.

—¿A usted? Digo… ¿a ti? —corrigió rápido.

—Sí —respondió Leonardo, sin apartarse—. No quiero intermediarios entre nosotros.

El corazón de Darren volvió a acelerarse.

Leonardo extendió la mano y acomodó ligeramente la corbata de Darren, sin pedir permiso. Sus dedos rozaron su cuello, *p*n*s un segundo. Un toque suave, casi elegante, pero completamente invasivo.

Darren se tensó.

—Puedo… hacerlo yo.

Leonardo arqueó una ceja.

—Lo sé. Pero me gusta hacerlo yo.

Era absurdo sentirse tan atrapado por un gesto tan simple.

Era solo una corbata.

Solo un toque.

Solo un jefe demasiado atento.

Pero algo en la mirada de Leonardo hacía que Darren sintiera que nada era “solo” nada.

Leonardo bajó la mano despacio, como si disfrutara de cada movimiento.

—Debes saber una cosa antes de empezar —dijo con un tono tan bajo que la oficina parecía volverse más pequeña—. Aquí todos me temen.

Hizo una pausa.

—Pero contigo será diferente.

Darren tragó saliva.

—¿Diferente cómo?

Leonardo se inclinó un poco, lo suficiente para que Darren sintiera su respiración en la piel.

—No quiero que me temas —murmuró—. Quiero que me escuches.

Los ojos de Darren subieron lentamente hasta encontrarse con los de él.

Oscuros. Intensos. Demasiado directos.

—Yo… entiendo —balbuceó.

La puerta se abrió de golpe y Darren dio un salto hacia atrás sin querer. Leonardo, en cambio, ni siquiera se inmutó.

Era Mara, asistente principal del CEO. Su expresión pasó de la formalidad al desconcierto.

—Señor Blackwell… no sabía que estaba aquí.

Leonardo solo la miró.

—Siempre estoy donde debo estar.

Mara tragó saliva y dejó unos documentos, mirando de reojo a Darren como intentando descifrar quién demonios era él. Salió casi huyendo.

Cuando la puerta se cerró, Leonardo volvió su atención a Darren.

—Te advierto algo —dijo con un tono más frío—. Aquí habrá muchas miradas sobre ti. Y muchas preguntas.

—¿Preguntas sobre qué? —preguntó Darren, confuso.

Leonardo se acercó un paso más.

—Sobre por qué estoy tan… interesado en ti.

Darren abrió los ojos.

—¿Interesado? Pero si *p*n*s me conoces…

Leonardo sonrió *p*n*s, una curva fina, peligrosa.

—El conocimiento lleva tiempo.

—La atención no.

Darren no sabía qué responder. Todo en ese hombre lo desacomodaba: su voz, su forma de observarlo, su proximidad constante, el poder que emanaba sin esfuerzo… y la certeza de que no estaba ahí por casualidad.

Leonardo lo miraba como si fuera un descubrimiento.

Como si ya perteneciera a su mundo.

—Empieza a instalarte —ordenó con voz suave—. Voy a pasar más tarde para ver cómo vas.

Darren asintió.

Antes de salir, Leonardo se detuvo en la puerta.

—Ah, Darren.

Hizo una pausa que heló el aire.

—No desaparezcas de mi vista hoy.

Darren sintió un escalofrío que no supo clasificar.

Y cuando Leonardo salió, la sensación de haber sido marcado por él permaneció.

Como si ese primer día no fuera el inicio de un trabajo…

sino el inicio de una obsesión.

Chapter 2 El Límite Que No Debería Cruzarse

Darren llegó al edificio corporativo diez minutos antes de lo que Leonardo había indicado. Y no porque quisiera impresionar a su jefe, sino porque desde la noche anterior algo en su pecho no lo dejaba respirar con normalidad.

La mirada de Leonardo se le había quedado adherida a la piel, como una marca.

Había intentado dormir, pero cada vez que cerraba los ojos aparecía la imagen de ese hombre alto, elegante, con la camisa abierta justo lo suficiente para mostrar un poco del tono moreno de su piel. Y sus ojos, tan oscuros y tan seguros, como si pudiera atrapar cada pensamiento que pasara por su mente.

—Buenos días, Darren —saludó la recepcionista sin levantar mucho la vista de su pantalla—. El señor Vittori dijo que subieras directo *p*n*s llegaras.

“Directo”.

Una palabra simple, pero que en boca de Leonardo sonaba a orden, a advertencia… y a algo más.

Darren subió al ascensor y vio su reflejo en la pared metálica. Ojera

Heroes

Use AlphaNovel to read novels online anytime and anywhere

Enter a world where you can read the stories and find the best romantic novel and alpha werewolf romance books worthy of your attention.

QR codeScan the qr-code, and go to the download app