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Lo Que Dice El Corazón

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Annotation

Haze es un chico con una vida complicada, sufre de violencia en la escuela, mientras que en casa nadie le hace caso, sin mencionar a ese odioso vecino que no deja de acosarlo cuando recorre solo las calles de su vecindario, su vida es cualquier cosa, menos feliz. Un día en clases, Haze nota una mirada que se fija en él, se trata de un misterioso chico pelirrojo que no deja de observarlo desde lejos, parece interesado en él, ¿pero cómo? si cada que tiene oportunidad lo trata de forma brusca frente a los demás, nada de eso tiene sentido, y menos sentido tiene el hecho de que, en el fondo, Haze empieza a tener sentimientos hacía él, sentimientos que se intensifican cada que tiene frente suyo ese par de hermosos y misteriosos ojos verdes.

01 - "Ojos Verdes"

Caminaba a paso algo lento y desganado por aquel sendero de piedra, la suave brisa le movía sus mechones oscuros mientras él miraba con dificultad aquel edificio al que se dirigía, "otro día" pensaba, mientras se acercaba cada vez más hacía aquella institución a la que odiaba tanto llegar.

Entró sigilosamente al pasillo, no quería llamar la atención de nadie, mucho menos de los sujetos que solo se dedicaban a molestarlo. Llegó hasta su casillero para abrirlo y sacar sus libros, aunque se agitó un poco al oír cómo alguien llegaba a murmurar su nombre.

— Llegas tarde, Haze — murmuró un pálido chico de cabello negro con mechones morados, perforaciones en labio, nariz y demás partes del rostro; miraba de forma seria y algo incrédula al chico de cabello negro que estaba frente suyo, quien jadeó sutilmente por el susto.

— ¡Ay, Shun por el amor de— clamó sujetando los brazos de su amigo y agitándolo con algo de fuerza — ¡¿Qué te he dicho de llegar así?!

— Llegas tarde, Haze — repitió cruzándose de brazos y mirando al contrario atentamente, este suspiró mientras llevaba uno de sus mechones tras su oreja.

— Discúlpame, tuve que quedarme a ayudar a mamá con algo en casa.

— Debes de tener prioridades, Haze — dijo aquel sujeto de aspecto gótico mientras se daba vuelta y empezaba a caminar, aunque se detuvo para voltear a ver a su compañero con curiosidad — ¿Vienes o qué? 

— Oh, claro — murmuró tímidamente mientras cerraba su casillero y caminaba junto a él hacía el aula donde tendrían clases, le preocupaba mucho entrar a clases, pero no podía faltar, ya había aprendido a la mala que eso solo le traía más complicaciones — ¿Y-Y cómo estás hoy, Shun?

— Viviendo una miserable existencia que cada día solo me llena más de desdicha y frustración, pero supongo que la respuesta que quieres oír es "bien Haze, ¿y tú cómo estás?" — murmuró mirando con algo de seriedad a su amigo de ojos azules, quien negó con la cabeza mientras mostraba un semblante algo apenado — Es un chiste, Haze, estoy bien ¿porqué te tomas todo tan enserio?

— E-Es que lucías muy serio al decir eso — susurró mientras sujetaba algunos libros entre sus brazos.

— Actúas como si no me conocieras, Haze — murmuró mientras miraba atentamente el semblante callado y algo tímido de su amigo, eso le hizo suspirar y verlo con algo de pesar — ¿Volvió a pasar, no es así? — el contrario asintió con pesar mientras sujetaba con más fuerza los libros entre sus brazos — Lo lamento, Haze.

— No te preocupes, no pasa nada — murmuró mientras seguía caminando, mirando a la nada con algo de pesar — No es tu culpa, no es culpa de nadie en realidad.

— ¿Has hablado con tus padres al respecto? — preguntó mirando atentamente a su contrario.

— Mis padres tienen mejores cosas que hacer que ocuparse de mí, además, ya sabes lo que pasó la primera vez que intenté decirles — susurró con algo de frustración, su amigo en respuesta le palmeó el hombro sutilmente.

— Puedo acompañarte a casa hoy si quieres.

— No, no hará que la cosa mejore, solo te buscaré problemas a ti, además tus padres odian que estés conmigo y lo sabes — afirmó mientras golpeaba sutilmente el brazo de su contrario — Tú tranquilo ¿sí? — dijo mientras sonreía calmadamente para su contrario, quien trataba de hacerle caso a las palabras ajenas, pero conocía bien a su contrario para saber que esa sonrisa no era totalmente genuina.

— Si tú lo dices — suspiró pesadamente mientras llegaban finalmente a la puerta de aquel aula de clases, el más bajo de los dos sintió un terrible escalofrío en su estómago al notar que estaba a punto de entrar, no quería hacerlo, pero sabía que no tenía opción. 

Ambos entraron juntos al aula de clases, y rápidamente todas las miradas se posaron sobre ellos, al chico con perforaciones ya le daba igual, pero al más bajo, por más que ya eso era un hábito, le seguía generando mucho estrés.

— Te veo luego — susurró Shun al oído de Haze mientras se alejaba de él, haciendo que este tragara hondo mientras caminaba al otro lado del salón, una mesa prácticamente al fondo, un lugar muy oscuro y caluroso, pero prefería estar ahí para no llamar la atención de los demás estudiantes.

Jadeó repentinamente al sentir cómo un pie externo se entrometía en su camino y le hacía caer al suelo sin más, mientras todos alrededor empezaban a reír de forma nada sutil, a pesar de que el docente les estaba exigiendo que guardaran silencio.

Miró de reojo hacía la persona que entorpeció su camino, esperaba ver a alguno de los típicos sujetos que lo molestaban, aunque un raro sentimiento de duda y confusión le invadió al ver un par de ojazos verdes que le miraban de arriba a abajo con extrañeza, jamás los había visto hasta ese momento.

— ¡Señor Johnson, haga el favor de levantarse ya, está retrasando mi clase! — clamó el docente.

— P-Perdone profesor — susurró mientras tomaba sus libros y se levantaba del suelo sacudiendo su ropa para caminar hacía su mesa, mirando con curiosidad al sujeto que acababa de hacerle caer, se ocultaba bajo una capucha color rojo que tenía el logo de aquella institución, tal vez no era un estudiante nuevo, solo que él no se había fijado en él hasta ahora.

Pasó el resto de la clase callado, luchando por distinguir algo en el pizarrón, pero la distancia entre su mesa y dicho sitio era mucha, y su desgastada vista no lograba leer las pautas que el profesor había escrito con su descuidada letra, factor que dificultaba mucho más la labor de Haze de redactar todo lo que iba para el exámen de la semana entrante.

Frunció el ceño al sentir una bola de papel chocar contra su rostro, alzó ligeramente la mirada para ver de dónde provenía, suspirando al ver al grupo de "matones" del salón hablando y riendo entre sí mientras volteaban a verlo con burla, él solo hizo a un lado la bola y se dispuso a seguir escribiendo, aunque sentir otra bola golpeándole, provocó que inhalara profundamente y alzara un poco la mirada, asombrándose al ver cómo el sujeto de ojos verdes volteaba a verlo de reojo.

Tragó en seco mientras sujetaba algo temeroso la segunda bola que recibió, estuvo a punto de abrirla, pero una tercera bola le hizo soltar la otra de repente, mientras un leve suspiro salía de sus pálidos labios.

Miró de reojo hacía el sujeto de ojos verdes, notando cómo este volteaba hacía el pizarrón de repente, y los que seguían arrojando cosas, era el grupo de matones que estaban cerca suyo, por lo que asumió que habían sido ellos quienes no dejaban de arrojarle cosas a la cara, y prefirió tratar de ignorarlos, aunque le era imposible.

Repentinamente el timbre de salida empezó a resonar, pero ello no le alivió en absoluto, todo lo contrario, eso solo le hizo ponerse aún más nervioso, porque sabía que quienes lo molestaban, no iban a contenerse al estar en su hora libre.

Tomó sus cosas y se dispuso a levantarse de su asiento, tambaleándose de repente al sentir cómo alguien pasaba a su lado y chocaba hombros con él, era uno de los matones que siempre le molestaban, "aquí vamos de nuevo" pensó mientras suspiraba y tomaba sus libros para caminar a paso lento hacía la puerta principal, sintiendo su sangre helarse al pasar junto a la mesa del sujeto de ojos verdes, quien parecía estar dibujando algo en su cuaderno sin prestarle atención a la gente que le rodeaba.

— ¡Haze! — clamó cierto sujeto de aspecto particular que se acercaba hacía él para palmearle el hombro — Muero de hambre, vamos a comer algo.

— C-Claro Shun — murmuró tímidamente mientras sentía una mirada posarse sobre su cuerpo, se trataba del sujeto de ojos verdes, quien miraba atentamente cómo se marchaba del aula junto a su amigo, "¿porqué me mira tanto?" se preguntaba Haze, mientras un gran rubor inundaba por completo sus mejillas. 

-

— Blej, odio que lo único que sepan preparar aquí sea carne procesada — murmuró el chico de mechones morados mientras excavaba en su comida con ayuda de un tenedor, mientras cierto sujeto de ojos azules estaba ocupado copiando lo que estaba escrito en el cuaderno de su amigo.

— ¿Sigues sin querer comer carne? — preguntó Haze mientras se apresuraba al escribir.

— Las vacas sufren por culpa de nuestro egoísmo insaciable, ¿enserio quieres ser partícipe de ello? — preguntó de mala gana, su amigo suspiró sutilmente mientras seguía escribiendo los apuntes de física — ¿Cuánto te falta?

— Solo una página.

— ¿Cuánto tiempo seguirás sentándote atrás? — preguntó de mala gana — Date cuenta que te empieza a afectar seriamente, Haze.

— Prefiero eso a sentarme al frente y que todos quieran arrojarme cosas.

— Igual te arrojan cosas cuando estás atrás — reclamó mirándolo con molestia, pero el contrario solo prosiguió con sus anotaciones sin prestar mucha atención a las palabras de su amigo.

Jadeó al sentir cómo le arrojaban algo a la cara, parecía ser un puñado de ese almuerzo especial que le preparaban todos los martes, y que tanto repugnaba a Shun.

— ¿Estás bien? — trató de levantarse para ayudarle, pero se quedó helado al sentir cómo le arrojaban una bola de carne a la cara también.

— ¡Raritos, juntitos, sentaditos! — empezaron a cantar al unísono los matones del salón, quienes estaban sentados cerca de ellos para arrojarles cosas a la cara.

— Qué asco — murmuró Haze mientras tomaba una servilleta y se disponía a limpiarse la cara.

— Malditos idiotas — bufó Shun mientras se limpiaba la cara y volteaba a verlos con odio absoluto — Un día de estos llegará alguien más pesado que ellos a darles una lección.

— Iré al baño a lavarme — murmuró Haze mientras se levantaba de su asiento y caminaba rumbo al baño, suspirando pesadamente al sentir cómo le arrojaban cosas mientras él caminaba a paso algo acelerado.

Cuando finalmente llegó al baño, entró sin si quiera tocar, estaba seguro de que al menos ahí nadie le molestaría, pero igual quería darse prisa, la última vez que lo encerraron en el baño, casi le metían la cabeza en uno de los excusados, y definitivamente no quería que eso se repitiera. 

Se quedó helado al entrar y ver a esa extraña silueta de ojos verdes, quien estaba parado frente a los lavabos con un cigarrillo entre sus dedos, cosa que dejó helado al chico de ojos azules.

Volteó al notar que no estaba solo, topándose con aquella delgada y muy delicada figura que al parecer había notando finalmente su existencia; al verle, la extraña figura de ojos verdes dejó salir el humo que tenía retenido en su boca, para entonar una oración.

— ¿Puedo ayudarte? — preguntó con una ronca y gruesa voz que hizo que la piel de Haze se erizara por completo, pero este solo pudo negar con la cabeza para darse media vuelta y salir huyendo de aquel baño, mientras un gran rubor empezaba a llenar de golpe sus mejillas. 

Jadeaba mientras paraba su paso y se apoyaba de uno de los casilleros para tratar de recobrar el aliento, su rostro ardía  como nunca, era la primera vez que algo así le sucedía, ¿porqué solo la voz de ese sujeto logró causarle un escalofrío como ese? no lo sabía, no lo entendía en absoluto.

— ¡Sasha! — clamó una voz terriblemente conocida para él, mientras posaba su mano en su hombro y lo agitaba un poco, esto rápidamente alteró los nervios de Haze.

— E-Edward — murmuró mientras miraba hacía aquel robusto sujeto de cabello rubio, quien le sonreía con malicia mientras lo seguía agitando mientras él y sus amigos reían a carcajadas. 

— Es bueno verte, amigo, ¿dónde te metiste todo el día? sabes que tú y yo tenemos algo pendiente.

— S-Sí — dijo temeroso mientras agachaba la mirada y rebuscaba en sus bolsillos para sacar algunos billetes arrugados y entregárselos al contrario — E-Esto es todo lo que tengo.

— ¡¿Qué?! ¡¿esto?! ¡esto no me alcanza ni para un m*ld*t* paquete de cigarrillos! — clamó de mala gana mientras sujetaba de la camiseta al chico de ojos azules, quien no pudo evitar sonrojarse al oír la palabra "cigarrillos" y recordar a aquel enigmático sujeto que llevaba todo el día rondando su mente — ¡¿Y tú por qué te sonrojas?! ¡¿acaso yo te gusto, m*ld*t* desviado asqueroso?!

— ¡N-No, y-yo no— trató de excusarse, pero un golpe en su rostro le hizo quedarse totalmente abrumado.

— Hay que darle una lección, muchachos — dijo aquel sujeto rubio mientras lo jalaba del brazo y junto con sus amigos lo llevaban a una parte poco transitada de la escuela, él trataba de zafarse de dicho agarre, ya sabía lo que le esperaba al llegar a ese lugar, pero por más que él lo intentó, no logró librarse del agarre de aquellos odiosos sujetos.

-

Tosía algunas gotas de sangre mientras sujetaba su abdomen con dolor, rogando porque ya aquellos sujetos terminaran con esa ronda de golpes desenfrenados e injustificados, su cuerpo se sentía muy cansado, demasiado.

— ¡¿Y bien, Sasha?! ¡¿te sigo gustando después de esto!? — reclamó el rubio mientras aprovechaba que el de ojos azules estaba en el suelo para darle una fuerte patada en el abdomen que le hizo jadear pesadamente.

— B-Basta, por favor — murmuró tosiendo algo de sangre.

— ¿Disculpa? ¡¿has tenido suficiente, m*ld*t* mari— estuvo a punto de terminar de hablar, hasta que escuchar un fuerte estruendo le hizo quedarse helado de repente.

Todos voltearon hacía el pasillo por el que llegaron, lugar donde estaba parado un sujeto encapuchado y con semblante de pocos amigos, todos fruncieron incrédulamente el ceño al verle.

— ¡¿Tú qué, bicho raro?! — clamó el rubio — ¡¿Vienes a que te golpeemos también?! 

— Deberían meterse con alguien de su tamaño, no con un pobre debilucho como él — murmuró con voz ronca, logrando que la piel de Haze se erizara considerablemente.

Se quedó helado al ver cómo el misterioso chico se quitaba la capucha y dejaba ver su rostro por completo finalmente, tenía un semblante muy apagado y serio, algunos moretones en la cara, un labio partido, una vendita en la nariz, pero lo que dejó embobado al chico de ojos azules, fue detallar de mejor forma esa mirada color jade que tanto lograba abrumarle, y que combinaba muy bien con su largo cabello de color cobrizo.

— Ay miren, el patán quiere pelear para defender a nuestra perrita — dijo el rubio burlonamente — ¡Bien, imbécil, adelante! defiende a esta z*rr*, tal vez en agradecimiento te ofrezca hacerle s*x* oral — empezó a reír ácidamente ante su propio comentario, hasta que un duro golpe en su rostro de parte del pelirrojo le hizo gruñir de forma brusca — ¡Agh! ¡¿qué c*r*j* te crees?! 

— ¿Asustado? — preguntó incrédulamente mientras caminaba hacía él, causando que el rubio diera varios pasos hacía atrás mientras jadeaba con frustración.

— ¡Dale en la cara, Edward! — clamó uno de los sujetos que estaban allí haciéndole compañía.

— ¡Cállate idiota! — clamó volteando a verle con odio absoluto, el pelirrojo arqueó una ceja mientras se preparaba para darle otro golpe al sujeto rubio, pero se detuvo al ver cómo este se agachaba para tomar del brazo al pelinegro y ayudarlo a levantarse para arrojarlo bruscamente hacía el sujeto de ojos verdes.

Ambos jadearon en cuanto sus cuerpos chocaron, Haze se quedó helado al estar tan cerca de ese chico que tanto temor le causaba, y luego de ver su rostro lleno de marcas y golpes, su miedo solo se multiplicó, al mismo tiempo que un raro sentimiento se intensificaba en su pecho.

— ¡Vámonos! — clamaron los sujetos que golpeaban a Haze, quienes aprovecharon el descuido de ambos para irse corriendo de aquel lugar, dejando al pelirrojo y al pelinegro totalmente solos.

— P-Perdón — murmuró Haze mientras se apartaba un poco de él con la mirada agachada.

— ¿Estás bien? — preguntó inclinando la cabeza y tratando de tomarle del hombro, pero el de ojos azules rápidamente dio un paso atrás para evitar ser tocado por su contrario, no por miedo, era ese raro sentimiento en su pecho lo que le hacía sentirse muy dudoso y extrañado.

— L-Lo lamento — murmuró mientras buscaba con la mirada algo que se le había perdido en medio de toda esa conmoción, algo que en verdad necesitaba para calmar la presión que comenzaba a sentir en su pecho.

— ¿Buscas algo? — preguntó observándole con detenimiento.

— N-No, d-digo sí... e-es un— trató de explicar, aunque se quedó helado al ver cómo el pelirrojo le extendía la mano, y mostraba un inhalador para el asma muy maltratado y viejo.

— ¿Buscas esto? — preguntó inclinando un poco la cabeza, el chico de ojos azules le miró totalmente asombrado ante esto.

— ¿C-Cómo lo— trató de hablar, pero de nuevo le interrumpieron.

— Lo dejaste olvidado en el salón — explicó tranquilamente mientras entregaba dicho aparato a su contrario — Imaginé que era importante, así que quise devolvértelo.

— T-Te lo agradezco mucho — murmuró tomando dicho aparato y agitándolo un poco para colocarlo entre sus labios y utilizarlo para calmar la presión en su pecho.

— En verdad te golpearon mucho — dijo tratando de tocar la mejilla ajena, aunque el chico de ojos azules se apartó rápidamente dando un paso hacía atrás, dicho gesto hizo que el pelirrojo agachara la mirada con algo de seriedad — Disculpa, lo mejor será que me vaya.

— Y-Yo — murmuró pensando qué decir, mientras veía cómo el contrario volvía a colocarse la capucha y se daba media vuelta para caminar hacía el pasillo por donde se fueron los demás, Haze se sintió muy apenado al notar que su gesto incomodó a su contrario, él no quiso hacerlo por ser grosero, solo tenía algo de miedo por lo que ese chico pudiera hacerle, vaya que las malas experiencias en su vida empezaban a afectar demasiado su manera de tratar con las personas, sobre todo con personas que parecían realmente dispuestas a ayudarlo. 

02 - "Otro Día"

06:30 marcaba el reloj, todos salían de aquella institución rápidamente, él caminaba con dificultad a causa del tremendo dolor físico que tenía, era la parte que más odiaba de ser el "bulleado" del salón.

"Ojalá que no esté" pensaba mientras caminaba sujetando sus libros entre sus brazos, recordando con molestia ese odioso momento que tuvo que pasar de camino a la escuela en la mañana, mientras un dolor se acentuaba en su pecho considerablemente al recordar ese momento, las asquerosas palabras que le dijo aquel hombre, y la forma tan desagradable en que trataba de tocar su cuerpo.

Entre pensamientos y recuerdos de lo que fue su día, un gran rubor inundó su rostro al recordar el momento en que el misterioso chico pelirrojo descubrió su rostro frente a él, y acto seguido, golpeó a los sujetos que lo estaban molestando, nunca nadie se había atrevido a defenderle de esa forma, mucho menos frente a un grupo de tipos como lo eran Edward y sus

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