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Alfa Aiden Y Su Compañera Humana

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Annotation

Lloro mientras me corro en su boca otra vez, lleva haciéndolo 20 minutos. Es el peor castigo que podría desear. Estoy dolorida por sus dedos y mi nódulo está tan sensible ahora mismo, pero él no se detiene, otro orgasmo me golpea con fuerza y sollozo. —Lo siento, Aiden, para, por favor—, le suplico con los ojos nublados. Estoy cubierta de sudor y lágrimas secas. Mi cuerpo está exhausto y no puedo soportarlo más. —Quiero que sepas que no comparto lo que es mío, y que Melanie, eres solo MÍA— gruñe contra mi núcleo provocando escalofríos por todo mi cuerpo. —Sí Aiden soy solo tuya, por favor lo siento— digo sin aliento esperando que pare. Melanie es una chica humana de 18 años que vive con su madre soltera en la ciudad. Además de estudiar, es modelo. Un día, sus amigos la invitan a su fiesta de cumpleaños y allí se entera de que no son humanos, sino hombres lobo. Aún confundido, su alfa se acerca a ella y la llama su Mate. Las cosas dan un giro para Melanie y empiezan a ocurrirle cosas extrañas que la llevan a grandes descubrimientos que nunca hubiera imaginado. Aiden es el alfa de la manada Red Blood Moon. Además de guapo, es un lobo alfa fuerte, feroz y despiadado. A sus 25 años, sigue sin estar emparejado y eso le ha hecho perder la esperanza. Entonces, ¿qué ocurre cuando dos miembros de su manada entran en ella con una chica humana que también resulta ser su tan esperada pareja? ¿Quién es la verdadera Melanie? ¿Cuál es su propósito? ¿Es realmente humana o algo más? Únete a mí para descubrirlo.

CAPÍTULO 1

Melanie

—¿Así que tu cumpleaños es el sábado?—. Pregunto feliz a mis dos mejores amigos, Liam y Lily. Son gemelos y somos amigos desde hace tres años.

—Sí—, responde Lily dubitativa. No sé por qué, pero desde que nos hicimos amigos, nunca he ido a su casa, la mayoría de las veces pasamos el rato en la mía. Tampoco me invitan nunca a sus cumpleaños. Si los dioses me favorecen, esta sería la primera.

A veces me siento sola en casa, ya que mamá siempre está viajando y trabajando, así que necesitar la compañía de mis dos mejores amigas no es mucho pedir, ¿verdad?

—¿Estoy invitada a esta?— pregunto, poniendo mi cara de puchero más vulnerable porque sé que no pueden resistirse.

—Por supuesto—, acepta Liam, lo que me hace chillar de felicidad.

Por fin.

—Sí— sonrío abrazándolo fuerte y él se ríe provocando que su hoyuelo aparezca. Tiene uno en la mejilla izquierda y siempre me parece bonito.

Mis dos amigos son guapísimos y a veces me parece surrealista que exista tanta belleza. Son completamente diferentes a todos los que he visto. Desde su estructura física hasta su forma de comportarse, no se parecen a nadie en la escuela.

Su belleza es extraordinaria.

Tienen tanta suerte de tenerse el uno al otro, que me pregunto cómo me sentiría si yo tuviera un hermano.Sin duda increíble.

—¿Puede venir Jake también?— Les miro con esperanza. Jake es mi novio de 6 meses.

Nos conocemos desde la infancia. Éramos grandes amigos hasta finales del año pasado, cuando me confesó que sentía algo por mí.

Siendo la persona de corazón blando que soy, no pude rechazarlo por miedo a perderlo a él y a nuestra larga amistad. Además, la soledad en casa me empujó a decir que sí a su proposición.

A veces me siento culpable porque es una buena persona y merece que le correspondan. Espero que en el futuro aprenda a hacerlo.

—No lo sé Mel, mi hermano dijo estrictamente familia, lo siento—, se disculpa Liam entre dientes y yo asiento con la cabeza en señal de comprensión.

Aunque espero no molestar.

—Tu hermano, ¿está bueno?— Muevo las cejas juguetonamente y ellos gimen al unísono. Probablemente les aburre mi pregunta porque se la hago todo el tiempo.

—Tranquila, Melanie, tienes novio, ¿recuerdas? Lily me golpea ligeramente el hombro y Liam sacude la cabeza divertido.

Me río entre dientes —¿Qué? solo preguntaba, ya sabes que odio las sorpresas— digo llevándome la ensalada a la boca.

Es la hora del almuerzo y estamos en la cafetería de la escuela. La comida del colegio suele ser asquerosa, por eso uno de mis guardias me la trae todos los días.

No me preguntes por qué tengo guardias porque, sinceramente, no lo sé. Cada vez que se lo pregunto a mi madre, me da largas y la conversación no se repite.

Mi madre y yo no tenemos ninguna relación, incluso *p*n*s está en casa. Al ser diseñadora de moda viaja mucho y cada vez que está cerca, controla mi vida más allá de lo imaginable y es una m**rd*.

La comida que como, la ropa que me pongo y todo lo demás debe cumplir sus normas. Me hizo empezar a trabajar como modelo cuando tenía 10 años. Empecé modelando sus diseños y, más tarde, recibí ofertas de diferentes empresas. Con su influencia, claro.

Además, mi madre me hizo ir a clases de etiqueta, ¿te lo puedes creer?

A veces es difícil compaginar estudios y trabajo, pero eso no es problema de mi madre.

Según ella, tengo que arreglármelas sola. Dice que nada es fácil y que hay que aprender a ser independiente antes. Creo que para ella todo gira siempre en torno al dinero, por eso me criaron mi niñera y mis guardianes.No tenía tiempo para criar a un bebé.

Dejó de apoyarme económicamente el día que me hizo empezar a trabajar. Pero le estoy agradecida, porque me hizo darme cuenta de lo mucho que puedo conseguir por mí misma.

Ni siquiera sé quién es mi padre, nunca le he conocido ni he oído hablar de él.

Me negaron la oportunidad de vivir una infancia adecuada, nunca hice lo que hacen los niños normales. En cambio, me obligaron a madurar a los 10 años.

Estoy planeando mudarme de su casa lo antes posible porque nunca me sentí como en casa, ni siquiera una vez.

Después de una larga y agotadora clase de literatura en la que no he conseguido absolutamente nada, por fin suena el timbre que indica el final de la lección y del día.

Dios sabe lo feliz que estoy porque hoy no tengo que trabajar. Necesito un buen descanso. De todos modos, *p*n*s duermo, sobre todo los días de clase y de trabajo.

A veces mi horario es tan apretado que no tengo suficiente tiempo para mí. Así que siempre que tengo tiempo es mi día de suerte, como hoy.

Nos dirigimos a las puertas del colegio con mis dos amigos, que parecen tener prisa. Supuestamente, tienen que estar en un sitio como cualquier otro día.

La mayoría de las veces actúan como si me ocultaran algo, pero yo siempre ignoro esa sensación. Tal vez sólo estoy siendo paranoico.

Junto a mi coche, Jake espera junto con Axel uno de mis guardias.

—Hola nena—, me dice en cuanto llego a él y me da un beso en la mejilla.

—Hola guapo— le doy un caluroso abrazo.

—Axel— le digo a mi guardia y me hace una leve inclinación de cabeza. El hecho de que no me guste la idea de tener guardias no me da motivos para ser grosera con ellos. Los respeto porque sé que sólo hacen su trabajo.

Ha sido así desde que los conozco y me alegro de que tengamos una relación estupenda y decente. Mejor que la que tengo con mi madre.

—¿Algún plan para hoy?— me pregunta Jake, apartándome los mechones sueltos de la cara.

Qué quieres que te diga, quiero darme una larga ducha y dormir hasta mañana. Me lo debo después de haber trabajado demasiado, menos mal que hoy no tengo deberes.

Si le digo que estoy libre, querrá llevarme a una cita porque lleva tiempo dándome la lata con eso.

Me gusta Jake pero no hay chispa por mi parte, y eso me mata cada vez que estoy cerca de él. Me hace sentir culpable por no corresponder a su amor. Ya es bastante malo que no podamos amar a alguien porque queramos, es cuestión de decisiones de nuestro corazón.

Así que como siempre, cada vez que habla de que hagamos algo juntos, saco otro tema como el que estoy planeando hacer ahora mismo.

¡Dios! Siento que soy una persona terrible por mentirle.

Pensé que era lo mejor que podía hacer. No quería herir sus sentimientos pero ahora me arrepiento de mi decisión. Quizá debería haberle dicho que no o quizá debería aprender a quererle.

—Hoy salgo con mi madre— miento evitando su mirada. Nunca salgo con mi madre si no es por trabajo.

No ha estado en casa en las últimas dos semanas y estoy segura de que hoy tampoco estará.

—Pensé que estarías libre—, murmura con tristeza y decepción.

Ahora me siento fatal.

—Lo siento Jake, ¿y mañana?— Tengo que dedicarle tiempo. Así disminuirá la culpa que siento cada vez que lo rechazo.

A veces me gustaría que fuera un idiota, tal vez así podría tener una excusa para rechazarlo. Pero Jake es diferente en todos los sentidos.

—¿En serio? —se anima emocionado, su anterior cara triste se ilumina como si acabara de pulsar un botón de modo feliz.

Me río por su ternura. —Sí, de verdad.

—Gracias, nena, mañana tengo una cita contigo—, suelta con una sonrisa de dientes.

¡Ay, Dios! No quiero quitarle esa sonrisa.

Le devuelvo la sonrisa picoteándole los labios.

—¿Puedo irme ya? le pido ofreciéndole un abrazo que me devuelve con entusiasmo.

—Te echaré de menos, hasta mañana, ¿vale?—, me dice mirándome a los ojos como si fuera una joya especial.

—Nos vemos mañana—, le respondo sonriendo.

Jake abre la puerta y me acompaña con una sonrisa cada vez más amplia. ¿El amor hace tan feliz a la gente?

Si es así, no me lo merezco.

Jake se merece algo mejor y me siento fatal por haberle mentido. Vale, puede que no esté mintiendo. Nunca le he dicho que también le quiero ni le he engañado.

Así que no hay necesidad de sentirse culpable por ello.

Se inclina hacia delante, me besa la mejilla por última vez y se marcha. Gimo en silencio tirándome del pelo. Sé que me sentiré mal si alguien a quien quiero o amo no me corresponde. Me mata estar haciéndole precisamente eso a mi novio.

Lo siento, Jake.

El camino a casa es silencioso.

Ojalá pudiera hablar con mi madre de los problemas del chico. Ojalá estuviera ahí para mí cuando la necesito. Sigo soñando con ese milagro.

Miro por la ventana y veo que el tiempo está cambiando drásticamente.

El cielo azul brillante se está volviendo gris oscuro, un claro indicio del aguacero que se avecina. Espero que me encuentre en casa.

Apoyo la cabeza en el respaldo del asiento y recuerdo el sueño que tengo desde que cumplí 17 años.

Una loba plateada sigue apareciendo en mis sueños. Está enjaulada y cada vez que la miro a los ojos es como si me suplicara que la liberara.

El extraño sueño se repite una y otra vez, pero siempre lo alejo. Siempre he pensado que no es nada grave.

Si al menos lo supiera.

CAPÍTULO 2

Melanie Pov Hoy es la fiesta y se supone que Liam me recogerá en cualquier momento. Llevo unos vaqueros pitillo negros rotos, un crop top blanco, un abrigo blanco y sandalias de tacón negras. Me suelto el pelo largo plateado y me cae libremente por la cintura. Hoy me he decidido por un mínimo toque de maquillaje, de todas formas prefiero mi aspecto natural. Ser modelo me hace estar segura de mí misma en todos los sentidos. Unos minutos más tarde, suena el timbre y sé sin ninguna duda que Liam ya está aquí. Cojo mi bolso negro para ir a juego con mi vestimenta y finalmente me reúno con el sonriente cumpleañero en la puerta. —Hola, Liam—, sonrío, dándole un abrazo y un beso en la mejilla. Dios sabe lo feliz que me siento hoy. —Estás guapísima, Mel—, me felicita, observando cada centímetro de mí. —Gr

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