
Todo por dinero
- Genre: Romance
- Author: sarahramos
- Chapters: 20
- Status: Ongoing
- Age Rating: 18+
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Annotation
Ametista es una mujer de belleza extrema e inteligencia afilada, como una joya rara en un mundo que la desprecia. Desde pequeña vive en una vida de pobreza, y sabe que este es un peso que no quiere cargar para siempre. Proveniente de una familia pobre de México, sabía que para escapar de esa pobreza interminable, solo dependía de ella misma. Ahora, Ametista comienza su jornada en la universidad más renombrada del país, donde los nombres más poderosos dominan los pasillos, pero eso no es suficiente para intimidarla. Su mente brillante, su enfoque implacable y su belleza por encima del estándar son suficientes para alcanzar sus sueños: el dinero. ¡Cueste lo que cueste! Es un enigma, con una mirada intensa y ardiente, al igual que su cabello naranja que parecía llamas encendidas. Sus ojos verdes brillaban como un faro bajo la luz solar, su cuerpo esculpido por dioses, y su presencia no pasaba desapercibida. Atraía miradas de pasión y deseo, pero también provocaba la curiosidad de aquellos que no la conocían. ¿Quién es ella, en realidad? Sin embargo, su ambición va mucho más allá de la universidad. Con un odio que no puede medirse por la pobreza, Ametista hará todo lo que sea necesario para escapar de ella, incluso si debe manipular a los demás, mentir y tomar decisiones difíciles. Para ella, el éxito es lo único que importa. Sus romances y amistades son solo escalones que la llevarán a la cima. Belleza, inteligencia, astucia y labia son algunas de las habilidades que usa a su favor. Pero la lucha por un lugar entre los más millonarios del país la llevará por caminos inesperados. Ametista tendrá que enfrentar dilemas que jamás imaginó. Entre desafíos académicos, romances intensos y una constante batalla interna entre el deseo de ser amada y la necesidad de ser reconocida, Ametista se verá ante decisiones que podrían cambiar su vida para siempre. Su objetivo es claro: conquistar todo, a cualquier precio. Pero el costo de su ambición podría ser más alto de lo que imagina. Todo por dinero: es una historia envolvente sobre la búsqueda incesante de poder, estatus y autoafirmación, donde cada paso dado es meticulosamente pensado y calculado, y la línea entre amor, manipulación, amistad y poder se vuelve cada vez más delgada. ¿Qué está dispuesta a perder Ametista para conquistar sus sueños? Es una historia intensa y provocativa, que profundiza en las profundidades del alma humana, donde el deseo de conquistar puede ser más destructivo que cualquier enemigo. ¿Qué está dispuesta a perder Ametista para alcanzar lo imposible? La respuesta, solo la descubrirás cuando llegue al límite de su propia redención… o de su caída.
Capítulo 01 - La élite
Era una mañana soleada de un lunes cuando me desperté. El sol se posaba sobre la ventana y brillaba como purpurina, lo vi como una señal de que este día sería perfecto. Al fin y al cabo, era mi primer día de clases en una de las universidades más prestigiosas de México, donde obtuve una beca gracias a mi alta inteligencia. Los nombres más millonarios estarán circulando por esos pasillos hoy, y yo, Ametista Martínez, tengo todo calculado, porque además de ser bella, inteligente y dedicada, seré una futura médica millonaria y formaré parte de la gran élite, que es mi lugar. Nací destinada al éxito y la riqueza, a pesar de no haber nacido en cuna de oro.Sé que cada paso que dé, cada palabra y amistad que haga hoy sea importante para el resto de mi carrera.
Si hay algo que detesto absolutamente, es la pobreza. Crecí en una pequeña y humilde villa en un barrio pobre de México. Vi a mis amados padres, Joanna y Emilio, trabajar día y noche para asegurarse de que hubiera algo que comer para mí y mis hermanos, Luiz Fernando y Estefannya. Y, para ser honesta, no siempre había algo que comer. Desde que mi padre sufrió un infarto mientras trabajaba y no pudo dejar de trabajar para que tuviéramos qué comer, hice un juramento. Ya sabía que había nacido destinada al éxito, pero después de eso, el juramento era que, cueste lo que cueste, seré rica.Creo que no siempre tuve esta sed incesante de dinero. Siempre lo quise, pero no como ahora. Estoy en el lugar y el momento correctos para hacer que mis objetivos y aspiraciones se hagan realidad, y lo lograré, cueste lo que cueste, porque aprendí de mi padre que la familia es lo más importante, y necesito darles esa paz y descanso que nunca tuvieron en toda su vida de pobreza extrema. Está en mis manos el poder de cambiar su realidad y la mía, incluso si cuesta mi carácter, porque mi inteligencia va más allá de los libros. Sé que para llegar adonde quiero, la inteligencia no es suficiente, y la belleza se convierte en aliada, porque vivimos en un mundo donde quien tiene más dinero obtiene las mejores cosas. No me quedaré en lo peor si tengo el potencial para llegar adonde quiero, incluso si mi familia no está de acuerdo. Lo hago por ellos y, en primer lugar, por mí.
Para este día especial, me di un baño caliente y usé productos de belleza buenos y caros. ¿Si los compré? No. Tengo una amistad increíble con Micaela. Al principio, confieso que era por puro interés de mi parte, pero después de un tiempo, realmente empecé a apreciarla por quien es. Pero, obviamente, seguí amando todo lo que me proporcionaba: joyas, ropa, zapatos, productos de belleza, viajes... Por más que a veces me sienta inferior porque ella es extremadamente rica y yo extremadamente pobre, Micaela me demuestra que eso no importa. A veces incluso dice que el dinero no lo es todo. Yo creo que es un pensamiento ingenuo. Si Micaela estuviera en mi lugar, jamás pensaría que el dinero no lo es todo, porque en mi situación, el dinero resolvería cualquiera de los problemas que tuviera.
Como parte de mi rutina matutina, me maquillé con tonos verdes y un labial nude. Me encantaba porque resaltaba mi cabello rojizo y mis ojos. Algunos decían que mi cabello era como llamas de fuego naranja, pero lo que realmente ardía eran mis ojos, porque eran portales hacia mi alma, y no necesito decir por qué late mi alma. Ya lo sabes.Para combinar con mi cuerpo escultural, me puse un vestido lila, lila como la piedra amatista, preciosa como yo, dado por mi abuela Guadalupe, diseñado y confeccionado especialmente para mí. Por eso, tan especial y raro, porque al igual que yo, solo había una copia en este mundo.
_Buenos días, mamá. - Le di un beso en su cabello, ya un poco canoso.
_Buenos días, Ametista. Estás tan linda. ¿Ansiosa por el día de hoy? - Dijo mientras tomaba un sorbo de café
._Sí, estoy lista, mamá. Esperé tanto por esto.
_Sé que estás lista, hija mía. ¿Me prometes algo?
_Claro que sí, ¿qué es?
_Que no cambiarás tu manera especial de ser por estar ahora en una universidad de personas ricas. - Miró a Ametista con esperanza.
_¿Ella no cambiar? Mamá, ya cambió cuando aún estudiaba en la escuela. - Interrumpió Luiz Fernando. - Lo único que la salva es su amiga Micaela.
_No digas eso de tu hermana, hijo mío.
_Tranquila, mamá. Solo quiero un futuro digno para nosotros. - Ametista la abrazó.
_¿Digno, Ametista? ¿Desde cuándo no vivimos de forma digna? Vivimos mejor que tus amigos ricos, porque no necesitamos pasar por encima de nadie. Lo que tenemos es poco, pero es conseguido con honor y carácter.
_¿Tenemos poco, Luiz Fernando? No tenemos nada. Ustedes trabajan mucho y aun así no tenemos nada. Papá incluso tuvo un infarto, pero tú no entiendes eso.
_Por favor, no peleen. - Pidió amablemente Joanna.
_Tú eres quien no entiende nuestro mundo, Ametista. Papá tuvo un infarto, sí, pero fue trabajando para pagar tu escuela. Porque la princesa de papá no podía asistir a una escuela pública como yo y Estefannya.
_Y valió la pena, vean. Estoy estudiando medicina, obtuve una beca en la mejor universidad de este país, y sacaré a nuestra familia de la miseria.
_Si crees que casi perder a papá por culpa de esa universidad idiota valió la pena, quien no entendió nada fuiste tú, hermanita. - Le besó la frente a Joanna y salió furioso.
_Disculpa por esto, mamá. Luiz Fernando se volvió loco.
_Tranquila, no fue tu culpa lo que le pasó a tu papá. No te culpes. - Joanna la abrazó entre lágrimas. - Ahora ve a tu universidad. Te lo mereces.
Con los ojos llorosos salí de la cocina y fui a la parada de autobús que estaba cerca de casa, pero estaba furiosa. Luiz Fernando no entendía nada, ni siquiera fue a la universidad. Quien no entiende es él. Pero cuando logre mi éxito y tenga dinero, verá que tengo razón. Al fin y al cabo, es difícil convencer a alguien cuando aún no hemos obtenido resultados, pero estoy cerca.
Al llegar al castillo encantado, también conocido como universidad, encontré a mi querida amiga Micaela. Ella, como de costumbre, me recibió con los brazos abiertos para un cálido abrazo. Tiene un aroma a flores del campo.
_Qué alegría verte, Ametista. - Dijo, saliendo del abrazo y mirándome con una sonrisa.
_Yo también estoy feliz de verte. Hueles increíble, ¿es un perfume nuevo?
_Sí, lo compré durante mis vacaciones en la costa, y me acordé de ti. ¡Está en mi casa el tuyo!
_Eres siempre tan gentil, no era necesario. - Ametista finge sentirse apenada.
_¡Te lo mereces!
_Prometo que lo compensaré en cuanto me gradúe y consiga un buen trabajo.
_Amiga, no es necesario. Lo hago porque te quiero a ti y a tu amistad. No espero nada a cambio.
_Aun así, quiero poder devolver todo este cariño algún día. - Dice Ametista con pura confianza.
Todavía en la entrada de la universidad, Ametista no pudo evitar notar las miradas curiosas sobre ella. Eso no la intimidaba; al contrario, la llenaba de confianza y ego. Su caminar estaba cuidadosamente calculado, deslizaba como si caminara sobre nubes. Su andar era gracioso, femenino y seguro. Era frágil, pero no como una porcelana que caería y se rompería, sino como una bomba a punto de explotar y devastar a todos con su poder. Hombres y mujeres la miraban Estupefacto, curiosos, llenos de deseo... había un sentimiento para cada persona presente allí. Ametista conocía su poder y sabía lo que podía lograr. Observaba cada mirada juvenil llena de preguntas, saludaba a otros, a los nombres más importantes. Y aunque era pobre, una simple mirada suya iluminaba el día de cualquier joven rico allí. Ellos, con sus corazones llenos de ego y riqueza, la trataban como si la mayor y más inalcanzable riqueza fuera ella: la más hermosa, la mejor, la más inteligente, la más deseada, la más astuta... Ella sabía dónde estaba pisando y lo que estaba haciendo.
Frente a su casillero, organizaba con sutileza algunos libros y materiales que podría necesitar para las primeras clases. Micaela hacía lo mismo, ya que ambas tendrían las mismas materias. Para su sorpresa, al cerrar la puerta del casillero, Martín estaba allí, mirándola. Observó rápidamente sus dos ojos verdes y luego detuvo su mirada en sus labios, levemente rosados.
_Te extrañé, mi querida más preciosa... - Dijo Martín, aún mirando sus labios.
_Yo también estoy feliz de verte. - Respondió Ametista con frialdad, haciendo que sus palabras contradijeran su emoción.
_Sabes... - Dijo Ametista mientras caminaba, y Martín la seguía - Pensé que no te vería aquí en la universidad, pensé que solo serías un bello recuerdo de la preparatoria.
_¿Pensaste que no me verías aquí porque no tenía los medios? - La pregunta hizo que Martín se pusiera más pálido de lo que ya era.
_No fue eso lo que quise decir...
_No me importa lo que quisiste decir. Necesito ir a clase.
En eso, Ametista camina más rápido y Martín se queda atrás, mirándola con una expresión sombría. Martín era un tonto enamorado que la seguía desde la secundaria. A pesar de ser extremadamente rico, no era el tipo de chico al que Ametista le daría una oportunidad. El ego de él y el de Ametista chocaban demasiado, y para ella, solo su voluntad podía prevalecer.
_Escuché que nuestro profesor de este semestre es guapísimo. - Dice Micaela rompiendo el hielo.
_¿Qué tan guapo? Me has dejado curiosa. - Una sonrisa maliciosa se dibuja en sus labios.
Al entrar al aula, Ametista se sienta en la silla del centro, al frente. Ese era su lugar, pero también lo prefería porque así absorbía todo el conocimiento que podía. Al sentarse, organiza sus libros sobre la mesa, cruza las piernas y acomoda su vestido para mayor comodidad.
Un hombre de extrema belleza y seducción entra al aula. Algo mayor, con cabello rubio y largo, ojos verdes como hojas secas, un cuerpo escultural; sus músculos se marcaban bajo su camisa social. Todo eso estaba alterando los pensamientos de Ametista. El deseo era evidente, y cuando sus miradas se cruzaron, la conexión fue instantánea. Ametista simplemente lo observa, seria y profesional, como alumna y profesor.
_Soy el profesor Héctor. Estaré a cargo de la materia de anatomía. Espero que podamos llevarnos bien este semestre. - Él la mira, y ella sigue fija en su mirada. - Por favor, jóvenes, me gustaría conocerlos. Sé que puede sonar cliché, pero para mí es importante generar esta primera conexión con ustedes.
En eso, Anaíssa, una joven de belleza mediana y riqueza incalculable, levanta la mano para pedir permiso para hablar.
_Puede hablar, por favor.
_Me llamo Anaíssa. Estoy muy feliz de poder tomar esta clase con usted; siempre ha sido mi curso soñado... - ¿Estaba coqueteando con el profesor? - Soy de la familia Ferraz, creo que ya habrá oído hablar de nosotros. Somos grandes inversores aquí... Usted sabe, algunos contribuyen y otros solo chupan recursos... - Anaíssa mira con desdén a Ametista, intentando avergonzarla.
_Muy bien, mucho gusto, Anaíssa. - Ella sonríe victoriosa. - El siguiente... déjeme ver... ¡Usted! - Señaló a Ametista, quien estaba inmóvil. El profesor ignoró todas las manos levantadas y la eligió a ella.
_Me llamo Ametista. Soy becada, pero eso no significa que sea menos que otros. - Ametista lanza una mirada desafiante a Anaíssa. - Solo significa que entré aquí por mi inteligencia y competencia, porque mientras algunos pagan para entrar, yo lo hice de forma honorable gracias a mi esfuerzo.
El aula se divide: unos en silencio y otros abuchean a Anaíssa, lo que la hace hervir de ira.
_¡Cálmense, por favor! Fue un inmenso placer conocerla, Ametista. Y me alegra saber que este año tendremos alumnos realmente interesados en aprender. Estoy ansioso por trabajar con una alumna ejemplar como usted.
La clase transcurre, y Ametista se siente victoriosa frente a Anaíssa, quien, en otro intento de humillarla, fracasa horriblemente.
Durante la clase, Ametista se divide entre intentar aprender y mirar al profesor, quien, en todo lo que hacía, por más simple que fuera, la hacía imaginar cosas...La camisa social blanca marcaba sus músculos, y ella los veía moverse ligeramente con cada movimiento que él hacía. Al observarlo en su totalidad, se preguntaba: ¿a qué olerá? Ella sonríe pensando eso...
Pero rápidamente deja de lado sus deseos como mujer para concentrarse en la explicación. Sabía que su futuro dependía de eso, y sentirse atraída por el profesor no formaba parte de sus planes. Tenía los pies en la tierra y sabía que debía controlarse para que su aspiración de vida se concretara. Sin embargo, era evidente que, con cada segundo de la explicación, él la miraba disimuladamente.
El tiempo pasa y la clase termina. Ametista organiza con gentileza sus materiales y se levanta para salir. Antes de hacerlo, lanza una pequeña mirada a Héctor, quien también estaba organizando sus pertenencias, pero la mira como si hubiera sentido que Ametista lo observaba. Ella sonríe, asiente con la cabeza y se gira para salir del aula. Héctor también sonríe, pero ella no se queda lo suficiente para verlo. Micaela, sin embargo, sí lo nota.
_Ametista, ¿qué fue eso? - Dice Micaela corriendo hacia ella.
_¿Eso qué?
_Tú y el profesor Héctor sonriendo el uno al otro...
_Ah... eso... Fue amable conmigo y yo con él, nada más.
_Si te gusta, está bien, lo entiendo totalmente. Es guapísimo.
_Tienes razón, Micaela. Es realmente muy guapo, pero sigue siendo mi profesor. Y debo respetarlo, y él a mí.
Esas palabras desgarraron a Ametista por dentro, porque, de hecho, sí se había interesado en él.
_Está bien, tienes razón. Pero debes saber que tendrás competencia, porque Anaíssa está claramente interesada en él.
Ametista ríe, y Micaela la acompaña; ella sabía que las palabras de Ametista no habían sido sinceras, la conocía. Ambas amigas se sientan en una mesa del comedor al aire libre. El sol del mediodía estaba caliente, pero la sombrilla de la mesa las protegía. Ametista mira a su alrededor, observando cada rostro, y se da cuenta de que, incluso allí sentada esperando su jugo, las miradas no dejaban de encontrarse con las de ella. Era como si Ametista fuera enigmática, y lo era. Martín una vez más se acerca para conversar y se sienta en su mesa, aunque no haya sido invitado.
_Lo que quise decir antes...
_No necesitas explicarlo...
_Si no te hubiera visto aquí hoy, iría donde fuera necesario para traerte. - Toma sus manos. Ametista mira sus manos y luego observa profundamente los ojos azules de Martín.
_¿Y si no viniera contigo?
_Entonces nada tendría sentido. Dejaría la universidad... Por ti, todo por ti...
_No te creo, Martín, pero gracias por tus palabras. - Ella suelta sus manos de las de él.
_¿Por qué siempre eres tan dura?
_Porque lo que nos define son solo las peleas por el ego.
_No sé si quiero esto aún. Siento algo más...
_Pero yo no, no puedo.
_¿Por qué no? No hay nada malo conmigo. Mírame, soy una gran pérdida.
_Lo sé, Martín, pero no olvides que yo soy más que eso. Ahora, si me disculpas, necesito tiempo con Micaela.
Martín la mira con amor y odio, se levanta y la observa con aún más odio. Ametista sonríe y él se va enfurecido, toma una de las sillas de la mesa cercana y la lanza a la piscina. Una vez más, Ametista sale victoriosa.
_Amiga, siento pena por él... Parece que le gustas mucho.
_Lo sé, pero en nuestra "relación" esa es la única diversión. Martín es muy mimado, egoísta y tiene un ego demasiado grande. Romper eso y verlo arrastrarse de nuevo es increíble.
_Eso es cruel.
_Y me encanta.
El jugo de color y sabor a naranja llega. Ametista toma un sorbo, pero el sabor de la fruta no destaca; solo el sabor de la victoria, de un día perfecto. Sabía lo que estaba haciendo, y mientras los demás movían sus caballos y torres, ella ya había dado jaque mate.
_¿Puedo pedirle a mi chófer que te lleve?
_Ya te pedí que no te preocuparas por mí.
_Pero vives tan lejos. Por favor, déjame hacer esto por ti.
_¿Podría ser mañana? Hoy pasaré la tarde en el centro resolviendo unas cosas.
_Siempre consigues lo que quieres, ¿verdad? - Micaela ríe. - Está bien, ganaste. Mañana no te escapas.
_Lo prometo.
_Ya me voy. Mi padre quiere que llegue temprano a casa hoy.
_Hasta mañana. - Su sonrisa es amplia y sincera.
Ametista observa desde lejos la silueta de Micaela desaparecer, toma su bolso y se dirige directamente a la parada de autobús, y allí espera. Mientras espera, contempla la naturaleza, el sol intenso reflejándose en el asfalto caliente, el viento fuerte que hacía ondear las plantas y su cabello, que bailaba al ritmo que el viento permitía. Observaba a otros jóvenes marcharse en sus coches convertibles de alto lujo camino a casa, y pensaba que pronto sería su turno. Sonrió ante la perspectiva de un futuro digno, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por un coche, una SW4 blanca con asientos de cuero de color beige. En ella había cuatro jóvenes, pero solo uno tenía un rostro conocido: Dario. Ojos color miel, cabello castaño oscuro, novio de Anaíssa. Ah... él era hermoso.
Capítulo 02 - Mi salvador
_Ametista querida. ¿Estás esperando el autobús? - Dice Dario quitándose sus gafas de sol Dior.
_Sí, estoy.
_¡Podemos llevarte, todavía queda un lugar libre!
_Prometemos ser caballeros con una dama tan hermosa como tú - Dice otro chico desconocido, y su comentario provoca risas entre los demás.
_No recuerdo haber pedido algo de ti, Dario, además, creo que tu novia Anaíssa... - Hizo una pausa crítica, mientras Dario abría los ojos sorprendido - Bueno, a ella no le gustaría...
_¿Y quién se preocupa por lo que esa loca piense? - Él ríe, y los demás idiotas también - Vamos, no seas tímida ni orgullosa, acepta.
_No quiero, y ustedes me están molestando.
En eso, una de las puertas se abre, y uno de los chicos baja del coche.
_Relájate, princesa, es solo un gesto de amabilidad, no tienes que tener miedo. - Extiende su mano hacia ti.
_Dario, vete de aquí y lleva a tus amigos contigo. No me molestes más.
El mismo chico se acerca con











