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Hasta que te encontré

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Annotation

Elle Harringhton es la CEO de una de las casas de diseño de joyas más importantes de New York, aquello era el legado de su padre tras su partida trágica 5 años atrás. Aquel caos que se generó en su vida no paro por un segundo, había sido traicionada por quien le había prometido amor, y aquella traición la llevaría a casi morir. Fue poco después que este hombre quien cambio su vida de manera tan brusca; desapareció y ella volvió a tener un poco de paz. No obstante, aquella paz silenciosa era abrumadoramente ruidosa, era como una bomba de tiempo en sus "últimos tic tacs", hasta que Tom apareció. Tom quien tiene la vida que muchos desean, una celebridad del mundo del cine, exitoso y en la cumbre de su éxito, se encuentra un día con Elle, aquella primera impresión que dejo en Tom jamás se borró y dejo una huella indeleble incluso más allá de la muerte. Elle y Tom estaban destinados a encontrarse, a ser un momento de paz y respiro a sus vidas, así como también Tom apareció para proteger a Elle justo en el momento en que la persona que la traicionó reaparezca.

Capitulo I New York Post

Estamos caminando sobre un alambre mi amor
No podríamos estar más alto
Caminando sobre un alambre, pero cuidado al mirar abajo
Imagen Dragons, Walking the Wire.

—¿Qué más tengo que hacer para te alejes de mi Tom? Lo he intentado todo, y aunque yo no es que tenga la mayor fuerza de voluntad, lo he intentado, pero tu nunca lo haces más fácil.

—Porque no quiero Elle —replicó Tom quien parecía algo frustrado— porque estoy como un idiota enamorándome de ti, porque no se si fue el día que me invitaste al McDonald’s o esa vez que entraste a mi camerino en el teatro con flores para mío si tu sonrisa, lo obstinada que eres todo el tiempo; y yo no quería nada, juro que no quería nada, pero…

—Tom…—intentó detener ella.

—No,no no… No me vas a detener. Porque yo no quería nada, hasta que te encontré y para colmo encontré en ti lo que jamás encontré en nadie más, y tu no haces exactamente, nada mas que existir y yo… Yo te admiro, simplemente me estoy enamorando de ti. Y no quiero que sigamos huyendo, no quiero sentir que un día si quieres y al otro no. Que te tengo y al despertar ya no, que no puedo decir lo que siento por ti porque te vas a ir… A pesar de que ya lo estoy haciendo.

—Por favor… —dijo ella y sentía aquel nudo en la garganta provocado por aquel revuelo de emociones que sentía, porque al igual que Tom, ella también estaba cansada de huir y de sentir que un día quería luchar por quedarse y al siguiente despertarse y ser presa del pánico ocasionado por su pasado.

—Ya basta Elle —y esta vez Tom acortó la distancia entre ellos. Tanto que estaban casi respirando el mismo aire.

Y contra todo pronóstico, contra aquello que Elle luchaba, y contra esa fuerza superior que hacía que guardara silencio ante lo que sentía, Elle entre lagrimas dijo aquel primer “Te amo”. Era un susurro, pero era muy alto a sus oídos, aquellas palabras salieron desde su pecho y aunque respirar había sido siempre difícil, al decir esas dos palabras, algo se calmó, algo se liberó… Algo se sintió en paz…

….

La vida de Elle había pasado de una predecible soledad por traumas del pasado, a una montaña rusa de emociones casi insostenible. Por una parte, ese mismo año, Elle por fin tendría lo que suponía que era un final al tortuoso pasado y los recuerdos de aquel momento, pero aquello era imposible, eso ni siquiera paso.

Entre el dolor y la frustración, al día siguiente tuvo que encontrarse con algo mas y era su trabajo y el legado de su padre, el cual pendía de un hilo, por las mismas causas, su pasado. Si a Elle le hubiesen dicho ese día en la biblioteca en la que conoció a Evans que él solito acabaría con todo, posiblemente jamás habría creído que aquella sonrisa pudiera hacer eso, pero tal vez hubiese tomado el consejo. Pero esas cosas no pasan, nadie te prepara para lo que será la peor decisión de tu vida.

Mas allá de eso, para colmo Peggy había decidido cancelar un compromiso que le correspondía a ella y que seria el comienzo de un año de extrema locura para Elle.

Un evento, Elle no asistía a eventos, y menos si 24 horas antes había sido condenada por ser cómplice de un homicidio, pero opciones no había.

Elle miro el reloj y solo habían pasado 10 minutos de haberse sentado y recibir su premio; y casi 30 desde que había llegado y enserio quería irse, y es que la verdad, desde que había decidido estar lo más bajo perfil posible sus habilidades sociales habían decaído un poco, por lo que estar en fiestas, galas y reuniones ya no era lo de ella. Así que tomando en cuenta lo que había dicho Peggy “después de recibir el premio puedes irte”, tomó su pequeño bolso, se levantó de la mesa y se dirigió a la salida.

En el camino quiso antes de salir ir al baño, tenía pensado irse, pero no directamente a casa, así que saco su teléfono celular y mientras caminaba hacia el baño, ojeaba las notificaciones que tenía. Sn darse cuenta a donde se dirigía choco estrepitosamente contra alguien, y enseguida sintió un líquido frio en sus brazos y veía como también estaba en su vestido.

— ¡Oh por dios! Lo lamento mucho, de verdad yo no te vi…—hablo el hombre con un marcado acento inglés.

—No te preocupes, está bien —dijo ella intentando sacudir sus brazos y su teléfono que también se había mojado—, yo tampoco te vi y venia concentrada en el teléfono. Y mira —señalo una puerta marrón que estaba a unos metros de ellos—, el baño, iba justo para allá.

Elle dejo al hombre con la copa y un pañuelo que pretendía darle a ella, en el pasillo y camino hasta el baño.

— ¡Oye! —Dijo el hombre y se fue detrás de ella—, déjame ayudarte ¿de acuerdo? Ten —le entrego el pañuelo—, es para ti.

—Oh, Gracias —respondió Elle tomando el pañuelo y dándole una sonrisa al hombre—, pero… ¿Por qué mejor no secas mi teléfono? Ten —le dio el equipo junto a su pequeño bolso y entro al baño.

—Ok ­—susurró el hombre sorprendido por la actitud un poco despreocupada de Elle.

Y es que cualquier otra mujer estaría furiosa, no solo le había derramado la copa en los brazos, sino que también estaba en su vestido el cual por la ocasión se presumía que era de diseñador. Sonrió al ver el teléfono y el bolso de ella y comenzó a secarlos tal y como se lo había pedido ella.

Elle aun no salía del baño por lo que una vez que termino de secar el teléfono y su pequeño bolso, el hombre se disponía a tocarle la puerta, pero en ese instante dos de las chicas, del grupo de jóvenes que había subido al escenario para la propuesta sobre educación se acercaron a él y le pidieron una foto, el dejo el bolso en una mesa que estaba cerca y por instinto se quedó con el teléfono en sus manos. Muy amablemente accedió y además firmo una foto de él que había llevado una de las chicas.

Mientras conversaba con ellas, Elle ya había salido del baño, enseguida lo busco con la mirada y vio que estaba ocupado, por lo que miro a la mesa que estaba cerca del sitio donde había dejado al hombre y vio su bolso, lo tomo, le dio una sonrisa en señal de agradecimiento y se encamino a la salida.

El hombre enseguida les pidió disculpas a las chicas, les agradeció por las fotos y se fue detrás de ella, corrió un poco pero antes de que Elle saliera por la puerta giratoria le grito: — ¡ey! ¡Aún tengo tu teléfono!

Ella volteó y vio que el hombre que hace unos minutos le había ayudado con el desastre, tenía su teléfono en manos, retrocedió y esta vez se encamino hasta el hombre el cual no había tenido tiempo de observar bien. Llevaba un traje negro con camisa blanca, zapatos de charol y un lazo negro típico, era alto, de contextura delgada pero definida, cabello claro y llevaba unos lentes que hacían ver sus ojos azules más un poco más grandes.

Aquel azul

—Gracias de verdad —dijo ella sonriendo—, no sé cómo puedo olvidar un objeto como este.

—Suele pasar —respondió el hombre quien también por primera vez divisaba a Elle y por alguna razón, era la primera vez que alguien le parecía tan atractiva a la primera—, ¿todo bien? ¿Pudiste hacer algo por tu vestido?

—Sí, la verdad no hay problema, es negro. No creo que vaya a dañarse, o al menos eso espero. Gracias por la ayuda de nuevo.

—No te preocupes, no es nada ¿ya te vas? Porque la ceremonia es por allá —y señala una gran puerta de vidrio que era por donde entraban las celebridades que posaban en la alfombra roja.

—Sí, créeme me diste la mejor razón y excusa para irme.

—Oh vaya… Pues, de nada —dijo el hombre y Elle soltó una pequeña carcajada— ¿te aburriste?

— La verdad si, un poco. Además, tengo hambre y la comida aquí no es algo que quiera.

— ¿Ah sí? ¿Y a donde piensas ir?

—Al McDonald’s que queda a unas cuadras de aquí —contesto Elle muy natural haciendo que el hombre de ojos azules soltara una carcajada—, ¿Por qué? ¿Quieres venir?

—Suena tentador, pero ¿no crees que vamos a llamar mucho la atención vestidos así? Es decir, vamos a McDonald’s

—Esto es New York, señor inglés, a nadie le importa lo que vistas o no —responde Elle—, así que tienes dos segundos para elegir si vienes o no. Yo invito, después de todo te debo una por ayudarme con mi vestido y lo demás ¿no?

Aquella propuesta era por demás atrevida, y hasta un poco inusual. Pero para él, sonaba como una gran aventura —Tomando en cuenta quien era, hasta un reto también parecía—; no sabía si era la hermosa sonrisa de confianza que le daba o esa actitud un tanto osada que demostraba Elle que su yo interno quería decirle “si” con todas sus fuerzas, pero al mismo tiempo estaba algo dudoso.

—Bien… tomaré tu silencio como un “no”. Entonces me despido cero, cero siete —dijo Elle haciendo de nuevo reír al tipo de traje que estaba frente a ella y que no había parado de mirarla un solo segundo—, gracias de nuevo.

—Ok, está bien. Suena divertido para ser honesto, pero antes. Estamos como a 18 grados, te vas a congelar, ten —dijo quitándose su chaleco y poniéndolo sobre los hombros de Elle.

Ella lo acepto y junto aquel hombre el cual por lo momentos era solo “señor inglés” o “cero, cero, siete”, se dispusieron ir hasta la salida y de ahí tomar el camino más próximo al McDonald’s que estaba cerca del Rockefeller Center, el cual no estaba muy lejos de donde se encontraban.

—Señorita ¿A dónde se dirige? —dijo Fred quien apareció de la nada, para Elle. Fred ya los había visto salir puesto que estaba esperando por Elle, así que los comenzó a seguir enseguida.

— ¡Fred! —Respondía Elle muy animada— Pues… tengo hambre así que iremos al McDonald, me muero por una hamburguesa de queso.

—Pero puedo llevarlos hasta ahí señorita.

—Está bien Fred, iremos caminando. Estaremos en el McDonald que está a unas cuadras del Rockefeller ¿te veo ahí, si?

—De acuerdo señorita —asintió Fred y Elle vio como retrocedía y se iba hasta el auto.

— ¿Es tu asistente o algo así?

—Con el tiempo que tengo conociéndolo, ya es mi familia —dijo Elle y comenzó a caminar de nuevo.

Tal y como le había dicho Elle el McDonald no estaba tan lejos así, que en menos de 15 minutos ya estaban el sitio, y ciertamente como lo había dicho aquel hombre, si llamaron la atención un poco debido a sus atuendos, no vas en vestido de noche, el cual había notado que le quedaba increíble, y es que le parecía insólito que un vestido tan sencillo, la hiciera lucir tan encantadora o tal vez era la actitud segura al caminar por la calles de New York, o la su sonrisa, o tal vez esos preciosos ojos verdes “¿tu estas siquiera oyéndote?” le dijo su voz interior recriminando el hecho de que hace menos de una hora la había conocido, y ya estaba teniendo esa clase de pensamientos. Al mismo tiempo su voz interior parecía tomar forma física y darle una cachetada interna, pues Elle tenía pocos minutos de acercársele a preguntarle ¿Qué quería?

—Lo lamento, estaba distraído —se excusó volviendo en sí, y pensando en que tal vez se debía haber visto como un idiota solo mirándola, mientras hablaba y él ni siquiera estaba oyéndola.

—No te preocupes, entonces ¿Qué quieres?

—Mmm, pues intentare conocerte un poco, pídeme lo mismo que tú, o sabes que —dijo acercándose al mostrador donde se hacían los pedidos—, yo lo hare por ti, es de mala educación dejar que una chica vaya, pida y de paso pague por la comida.

—Dame un segundo —respondió Elle sacando su teléfono—. Siri ¿en qué siglo estamos?

Según información de Wikipedia, nos encontramos en el siglo veintiuno de la era común, es el siglo actual y primero del tercer milenio en el calendario gregoriano—respondió la inteligencia artificial del teléfono.

— ¿Si escuchaste no? —Dijo Elle y de nuevo él estaba riendo por aquella forma tan particular de Elle de dejar en claro algunas cosas—, ahora iré allá, haré el pedido y tú puedes ir a buscarlo señor modales ingleses, así tu alma no sentirá tan mal.

—Me parece un buen trato —Dijo y se dispuso a buscar una mesa para ambos.

Afortunadamente el lugar no estaba tan lleno de personas así que encontró un sitio un tanto apartado de donde podía sentarse la mayoría de las personas, ya sea por la comodidad de estar cerca del área de entregas de pedidos o porque estaba cerca del Christal que daba vista a la calle; así que estando ahí podía evitar ser reconocido y que un paparazzi arruinara el momento o un fans lo cual suelen ser muy inoportunos en ocasiones.

Unos minutos después Elle le hizo seña desde el mostrador para que fuera por el pedido, con una bandeja bastante grande donde parecía que rebosaría la comida, se fue con Elle hasta la mesa que había elegido para ambos, pero antes que nada; el dejo la bandeja y como todo un caballero fue y abrió una de las pequeñas sillas que no están pegadas al suelo para que Elle tomara asiento.

—Sabes antes de comenzar seria genial que nos presentáramos, llevamos como una hora hablando y estando juntos y aun no se tu nombre.

— ¿De verdad? —dijo Elle riendo, no se había percatado de ello. Por lo que noto que enserio la estaba pasando bien con aquel desconocido de traje costoso, ojos azules brillantes y modales ingleses—, lo lamento. Mi nombre es Gabrielle Allery.

Y extendiendo su mano y con mucha seguridad mintió sobre su nombre, dando el apellido de su madre, o bueno… Una de ellas; y es que si algo había pensado era que ciertamente aquel hombre era un completo desconocido y a pesar de la conexión que sentía con él, no podía ir por ahí revelando su identidad a cuanto extraño con acento británico se le apareciera.

—Encantado de conocerle Gabrielle, mi nombre es Tom Hastings —dijo este estrechando su mano.

—Un placer —dijo Elle dejando sorprendido a Tom.

Creía que al decirle su nombre le reconocería, pero no fue así, y aquello le dio un aire diferente a la velada, pues Tom estaba frente a alguien que no sabía quién era, y que al menos no le conocía por su fama o por los tabloides, así que esa sería una oportunidad única para dejar atrás las apariencias y disfrutar de la compañía de alguien que parecía ser muy autentico.

Ojalá Elle pudiera saber que eso era lo que pensaba Tom.

—Bien, supongo que todo esto es para mí —dijo Tom mirando todo lo que había frente a él, ya que Elle había tomado su pedido y lo había puesto en otra bandeja.

—Pues, yo tenía hambre, y tú dijiste “pídeme lo mismo” así que voila —respondió ella y Tom no pudo evitar sonreír.

—Ok, ok… tienes razón. Y bien Gabrielle ¿A qué te dedicas y porque terminaste atropellándome en la gala anual de UNICEF? —pregunto Tom mordiendo una de las papas fritas.

—Lamento eso —contesto Elle antes de darle un pequeño mordisco a su hamburguesa.

Mientras masticaba pensaba en si serle honesta o seguir mezclando la verdad y la mentira, tal vez seguía siendo un desconocido pero hacía mucho que no tenía esa especie de conexión que sentía con Tom, era extraño porque hacía mucho que se había cerrado a la simple idea de siquiera conocer a alguien; pensaba que aquello conllevaba dejarlo casi entrar en parte de su vida, y lo último que quería era compartir algo de eso con nadie. Para ella era suficiente compartir su vida con Peggy y Chris mientras estaba en Manhattan, y fuera de ella con el único familiar que le quedaba, su abuela Helen, pero la respuesta era sencilla, todo eso era totalmente furtivo, y lo que fácil viene, fácil se va; por lo que mentir y un poco de verdad, era lo correcto, al final, verse de nuevo, era algo que muy probablemente no sucediera de nuevo.

—Soy abogado y vine en representación de Elle, a recoger su premio trabajamos juntas en la misma firma, pero fue espantoso tratar de aprenderme su discurso —Y es que ciertamente fue una real tortura hablar frente a esas personas, el discurso no fue tan difícil, realmente salió de su corazón, pero en ese instante también pensaba que no volvería hacerlo nunca más— ¿Y tú a que te dedicas y como terminaste en medio de mi camino derramando tu copa en mi vestido?

—Soy actor —respondió Tom sonriendo ante la pregunta de Elle, le parecía realmente sagaz—, y soy embajador de buena voluntad, cada año nos invitan a la gala anual.

—Imagino que estas en New York por Brodway ¿no?

Por un momento la palabra “actor” la hizo poner en alerta, pero luego pensó en que si era uno de esos actores de Hollywood no habría aceptado ir con ella sin un sequito de guardaespaldas. Tal vez era una apreciación sencilla y hasta un tanto infantil, pero durante el recorrido y estando en el establecimiento nadie lo había reconocido, así que su teoría no estaba del todo mal.

—No precisamente, pero me gustaría estar ahí un día. —y aquella frase, posiblemente le dio más seguridad a Elle, es decir si fuera importante, Brodway no sería un sueño para él.

—Hace años que no voy al teatro ­—comenta Elle—, a mamá solía gustarle mucho, solíamos ir a ver el Gran Gatsby, a mí me divertía.

—Está en la lista de las que me gustan, pero mis favoritas son las de Shakespeare.

—Me quedo con el Rey Lear. Romeo y Julieta siempre me pareció estúpid —y Tom de nuevo se carcajeo ante el comentario lleno de sinceridad de Elle.

—Difiero de ti, Romeo y Julieta es una gran obra, llena de los pensamientos más puros sobre el amor.

—Oh vamos… —Interrumpe Elle tomando un sorbo de su refresco.

— ¿Qué habría sido de Julieta sin Romeo? ¿Qué habría sido del mundo sin la inspiración de este amor? —dice Tom en un tono irónicamente poético.

—Respondiendo a tus preguntas; Julieta estaría viva, y el mundo sería más realista y no creería que un amor que obviamente no está destinado a ser, será ¿no sé si me hago entender? Lo que mal comienza, mal termina.

— ¿Así que crees en el destino?

—Creo en los hechos ante mí, y si algo se perfila mal, pues es obvio que hay que darle salida. “con los pies en la tierra” le llaman —Y Elle le giño un ojo para dar por terminado su argumento.

—Eres más interesante de lo que pareces Elle —y en respuesta Elle le aventó una papa frita, y ambos no pudieron sino reírse.

Era obvio que Tom encajaba perfectamente en la pieza controversial que es Elle; y Elle parecía ser ese elemento que te deja pensando, esa frase de un libro, ese gesto en el actor de la obra de teatro, ese argumento de las noticias; y aquello sin duda había abierto aún más la curiosidad de Tom hacia ella. Parecía haber encontrado esa pieza de interés en su vida, la cual parecía perdida desde hace mucho, por lo que intentar conservarla, para un futuro cercano, empezaba a ser primordial.

—Soy muy interesante para tu información, muy…

Y después de ahí, no hubo quien detuviera su conversación, en la mesa aún quedaban restos de hamburguesa, algunas papas de Tom y el hielo del refresco ya se hacía agua, pero nada podía detener aquella manera en que ambos empezaron conociéndose y luego terminaron hablando de todo y de nada al mismo tiempo.

Unas horas después, Elle vio su reloj y ya eran casi las dos de la mañana, por lo que ambos estuvieron de acuerdo en dejar su charla posiblemente para después, posiblemente al aire. Al salir Elle busco a Fred, que seguro estaba esperándola, desde hacía muchísimo tiempo, pero no estaba en esa calle sino dos más arriba por lo que junto a Tom se fue hasta donde se encontraba Fred.

—Bien, supongo que esto es tuyo —dijo Elle entregándole la chaqueta que cargaba desde que habían salido del hotel donde se llevaba a cabo la gala—, Gracias.

—Por nada, creo que esta es la despedida ¿no? —Y vio como ella se estremecía ante el frio luego de haberse quitado su chaqueta.

—Estas en lo cierto, fue realmente agradable y hasta divertido todo esto.

—Me encantaría poder repetirlo —dijo entre risas, y Elle tampoco pudo evitar reír.

La cuestión estaba en que ahora que lo pensaba mejor, no había sido buena idea; tal vez no pensaba en que él se sentiría de la misma manera que ella, pero tampoco pensó que el ya estuviera pensando en repetir aquel encuentro fortuito.

— ¿Y si se lo dejamos al destino? —propuso ella con una sonrisa, sabía lo que el diría.

— ¿Qué no eres la chica “con los pies en la tierra”? —contesto el tal y como lo había pensado Elle.

—Lo soy —respondió ella entre risas—, pero dejémoslo al destino. Tal vez nos volvamos a encontrar, tal vez no.

Y así, dejando aquellas palabras al aire Elle entro al auto, el cual ya tenía la puerta abierta pues Tom la había abierto en medio de la conversación; por lo que a Tom no le quedo de otra que forzosamente creer en el destino.

Pero ¿Cómo soportaría el tiempo que se tomaría “el destino”, si Elle solo se había ido hace unos segundos y ya quería volver a verla?

Chapter II O tal vez McDonals

6 meses antes...

5 años, 3 meses y 23 días con sus noches. No podía creer que había pasado tanto tiempo, miraba a su alrededor y al menos no era como la primera vez que habían cámaras por doquier, y afuera le esperaban un centenar más, incluso los medios internacionales querían cubrir aquella noticia, como si en sus países la política no fuese habitualmente de esa manera; tal vez era frio y desalmado pensar así, pero vamos, el mundo tiene un muy pero muy amplio historial violento como para prestarle tanta atención a ella.

En fin, se suponía que este era el final, que después de aquí, ya no habría más tormento y que por fin podría quitarse aquel peso que le había quitado el color a su vida desde hacía 5 años, tal vez nada fuese como antes, pero si todo salía favorable hoy, al menos podría reiniciar su vida, o por lo menos darle continuidad a la que ya llevaba haciendo.

Todo a su alrededor estaba tranquilo, mientras ella meditaba y pensaba,

Heroes

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