
Ojos de gato.
- Genre: LGBTQ+
- Author: Black-Wings1777
- Chapters: 44
- Status: Completed
- Age Rating: 18+
- 👁 78
- ⭐ 7.5
- 💬 8
Annotation
Me considero una buena persona, en serio. Mi vida es relativamente tranquila y tengo un amor descomunal por mi gato. Amo a esa bola de pelo hasta el punto que es mi único amigo. Como dije, mi vida es tranquila hasta que mi hermana contrae matrimonio… El problema no es que mi hermana haga su vida como Dios manda, sino que a raíz de eso, ella invita a su cuñado a vivir temporalmente conmigo… sin siquiera advertirme de esto. Pero, de nuevo, ese no es el problema real. El gran problema es que ese chico tiene unos encantadores ojos dorados y a mí no se me ocurre mejor idea que compararlos con los ojos de un gato. Y lo que era tranquilidad, se convierte en un caos de muchas experiencias nuevas. Mi vida, de pronto, está patas arribas. *********** Obra registrada en Safe Creative. No se permite copia total o parcial. Ante cualquier tipo de plagio, se tomarán las medidas necesarias. ©Todos los derechos reservados.
Prefacio.
Y aquí estoy, rodeado de revistas y tratando de escoger un vestido de bodas... ¿Quién me manda a meterme en este tipo de líos? Por supuesto, solo ella, pero no pude negarme al ver su mirada llena de ilusión.
—Es una chantajista —musité, hojeando una de las revistas.
Soy Lukas, el apellido no importa, tengo 19 años. Terminé el secundario hace un mes, actualmente de vacaciones. Qué puedo decir de mi vida, no hay nada relevante. Un típico chico que lo único que quiere es descansar y, bueno, quizá pasar todo el día comiendo tarta de chocolate, ¿qué?, es mi favorita.
La casa —en la que vivo— está ubicada en uno de los mejores barrios privados. Fue una herencia que mis padres dejaron cuando fallecieron. Los perdí cuando aún era solo un niño y hay momentos en que los extraño mucho.
Pese a estar rodeado de lujos y no carecer de ningún tipo de necesidades, no soy el típico chico mimado, nada de eso. Muchas veces me juzgaron de ser esa clase de chico que por tener dinero andaría regodeándose de ello. No, no es así. Me considero buena persona.
Mi vida en sí es bastante tranquila. ¡Oh, cierto! Tengo una mascota, un gato. Me encantan los gatos, en serio. Él tiene el pelaje completamente negro y su nombre es Black. Lo sé, que original, ¿no?, pero Black no es solamente una mascota, es mi compañero y mejor amigo.
A pesar de toda la tranquilidad, ¿a quién se le ocurre pedirme ayuda sobre vestidos de novias? A ella, por supuesto.
El casamiento será dentro de una semana y con tanto alboroto por todo lados, no tuvo mejor idea que pedirme a mí tal cosa. Ella es la persona más importante que tengo en la vida. Naomi, mi hermana. Tiene 25 años y podrá ser joven, pero es dueña de un reconocido y elegante restaurante ubicado en el corazón de la ciudad.
Naomi tiene un carácter fuerte, es efusiva, caprichosa, altanera y tiende, esporádicamente, a comportarse como si fuera una pequeña niña malcriada. Sin embargo, la amo. Es mi hermana y mi única familia. Ella ha estado siempre para mí.
Después de perder a nuestros padres, Naomi se encargó de todo, de mi crianza, educación, buena conducta y disciplina, prácticamente se convirtió en mi segunda mamá. Ha estado en las buenas y malas. Ha estado en... todo. No me alcanzaría la vida para agradecerle todo lo que ha hecho —y sigue haciendo— por mí, pero ¿por qué tengo que ser yo quién escoja su vestido de novia? Hasta dónde sé, el vestido es muy importante para la novia y la realidad... no entiendo mucho sobre el tema.
Posterior a despotricar unas cuantas palabrotas, exhalé un suspiro y miré la montaña de revistas sobre el escritorio, de mi habitación, y a Black durmiendo una siesta. Seguí hojeando la revista, preguntándome, otra vez, cómo se supone qué escogeré el indicado. En lo personal, todos resultaban —a simple vista— bonitos y me es casi imposible elegir uno. Al final, dejé señalada una foto, en una de las tantas revistas. Nada de extravagancias, uno sencillo, elegante y muy bonito.
Mi trabajo estaba finalizado así que decidí dormir una siesta.
(…)
Los constantes golpes en la puerta acabaron por despertarme. No sé por cuánto tiempo habré dormido; me restregué las manos contra los ojos, alejando el sueño o tratando de hacerlo.
—Lukas, ¿puedo pasar?
Oh, por supuesto que no puede pasar… Un momento, ¿cuánto dormí? Mi estado aletargado terminó por esfumarse al darme cuenta que mi hermana se encontraba al otro lado de la puerta... Olvidé por completo que había salido a saber dónde.
Saltado de golpe de la cama, manoteé las revistas sobre el escritorio. Otros golpes en la puerta.
—Puedes pasar —enuncié.
—Hey, ¿qué tal todo? —preguntó-saludó, ingresando al cuarto—. Y, hermanito, ¿has visto algo que te llame lo suficientemente la atención?
—Sí, ahora hay que ver si te gusta —proferí, pasándole la revista que seleccioné—. Aquí tienes, lo dejé señalo.
Una sonrisa se extendió en su rostro. Comenzó a hojear rápidamente mientras, por mi parte, analizaba cada una de sus facciones. Se la notaba cansada; seguramente anduvo de andar de un lado al otro y...
—¡Wow, esto es precioso! —De acuerdo… repentinamente todo tipo de cansancio que noté... se esfumó por arte de magia—. Lu, en serio, esto es... ¡Wow! Hermanito, tienes un buen gusto. Muchas gracias, me encanta.
Como dije, mi hermana es efusiva.
—De nada, pero créeme, no fue tan fácil. —Rió por lo bajo, negando con la cabeza—. Se supone que estas cosas son muy importantes para la novia y como que no estoy muy familiarizado con el tema. Ya sabes, moda, vestidos y esas cosas.
—¿Por qué crees que te lo pedí? —Eso no me lo esperaba. Arqueé ambas cejas—. Valió completamente la pena. Me encantó. —De la nada, su rostro se contrajo en una mueca escéptica—. Por cierto, Lukas, llegué a casa con una persona. Vamos.
¿Una persona? ¿Quién podrá ser? Solo le ofrecí una mirada insípida y asentí con la cabeza.
Las escaleras me parecieron interminables o quizás era el sueño aun pululando a mí alrededor. Al llegar al living, divisé a un chico sentado cómodamente en el sofá. Dicho chico, al notar nuestra presencia, se puso de pie y quedó frente a nosotros. Ahogué una exclamación de... no sé qué al notar sus ojos. Fanales de un llamativo color dorado.
—Iguales a los de Black. —Tarde. Fue tarde darme cuenta que aquello, aquel pensamiento, lo dije en voz alta.
¿Qué podría salir mal?
Perfecto. Primer error: haber dejado escapar mi pensamiento en voz alta, ¿habrá escuchado? ¿Importa? Bueno, es un desconocido, ¿no?
El chico nos miraba fijamente y, por un instante, sentí su mirada únicamente sobre mi persona. No fue un impedimento para devolverle la mirada. Realmente sus ojos se parecen a los de un gato. Sí, sin dudas a los de Black.
—¿Dijiste algo, Lu? —preguntó mi hermana, colocándose frente a mí.
No sabía si salir corriendo o permanecer estático en el lugar. Opté por lo segundo.
—No, nada —repliqué, encogiéndome de hombros.
—Bien, quiero presentarte a Sebastián —espetó, haciéndose a un lado y señalando al chico delante de nosotros—. Es el hermano menor de Ian.
—Lukas —enuncié, presentándome.
—Sebastián Davis. —Se acercó hacia mí y tendió una mano, acepté—. Mucho gusto, Lukas.
—Igual. —Solté su mano. Sus ojos, en serio, eran...
—Bueno, ya que las presentaciones formales se hicieron —acotó Naomi. Fruncí











