
Una Novia Rendida del CEO
- Genre: Billionaire/CEO
- Author: Carla Cadete
- Chapters: 84
- Status: Ongoing
- Age Rating: 18+
- 👁 4
- ⭐ 7.5
- 💬 0
Annotation
Natasha siempre tuvo un sueño: unirse a la familia Colt, una de las rancheras más reconocidas de su región natal. Desde joven, siempre había preferido hombres con más experiencia, como Jack Colt. Sin embargo, Jack se había casado, al igual que su hermano menor. Eso dejaba solo a Max Colt, el reservado y enigmático patriarca de la familia, a quien Natasha siempre había considerado inalcanzable, ya que rara vez aparecía por el pueblo debido a su residencia en el extranjero. El destino, sin embargo, tenía otros planes para Natasha. En un giro inesperado, se encuentra con Daniel Colt, el hijo de Max. Lo que parecía el comienzo de una relación normal pronto da un giro sorprendente cuando Natasha finalmente se encuentra cara a cara con el hombre que siempre había deseado conocer: Max Colt, quien ahora es su suegro.
Capítulo 1
Spin-off de Amarras do Destino: Un contrato con el vaquero
Prólogo
Estados Unidos — Texas — 1996
Max condujo hasta el pequeño pueblo que, por cierto, tenía de todo, y miró a su hijo, que estaba perdido en pensamientos, mirando por la ventana.
— ¿Quieres parar en la panadería y comprar algo para el viaje?
— Excelente idea, papá. ¿Vas a entrar? —preguntó Daniel cuando su padre estacionó en la plaza.
— No, conoces mis gustos. Tráeme algo y una bebida gaseosa. Te esperaré en la librería.
— Está bien.
Daniel entró en la enorme panadería, y Max fue a la librería. No solía tener mucho tiempo para leer, pero cuando algún libro llamaba su atención, no resistía quedarse horas leyendo.
Tomó un libro de tapa dura que le llamó la atención, con la imagen del universo y un astronauta perdido en el espacio. Entonces decidió leer la sinopsis para decidir si lo compraba o no.
Mientras tanto, una de las ayudantes de la costurera entró en la librería. La campanita sonó, avisando que otro cliente había llegado. A ella también le gustaba leer casi todos los géneros, especialmente los romances.
Desde que vio a la señora Colt vestida de novia, se volvió loca por tener un Colt en su vida, pero el único que conocía, Jack, ya estaba casado. El hermano de él, del que su compañera de trabajo había hablado, no lo conocía, pero daría cualquier cosa por conocerlo. Quería mucho entrar en esa familia, todos hablaban muy bien de los Colt.
Se enteró del hermano menor que apareció, un joven de unos veinte años, incluso se interesó, pero supo que comenzó a salir con alguien. Entonces, el único Colt que quedaba era un hombre casi imposible de conocer, pues rara vez aparecía en el pueblo.
Mientras miraba los libros en una de las estanterías, un hombre muy perfumado pasó junto a ella. Su perfume era tan agradable que lo miró, estaba de espaldas con un libro de tapa dura en la mano. Observó bien su mano, grande, con dedos gruesos, y él era muy alto, probablemente un metro noventa. Rara vez se veía un hombre tan alto en el pueblo, excepto los Colt.
Su cabello era ligeramente canoso y su cuerpo bien definido, perceptible incluso bajo el traje, ya que se ajustaba a sus curvas. Bajó la mirada hasta sus piernas largas y su trasero redondeado. Nunca había pasado tanto tiempo admirando a un hombre con edad para ser su padre, pero ese no era un hombre cualquiera; él era diferente.
Él giró el rostro de lado para mirar otro libro, y ella pudo admirar su perfil. Lo encontró muy guapo y atractivo. Sinceramente, hasta pensó en acercarse, pero siempre fue tímida, por eso nunca tuvo un novio. Mientras pensaba, un joven guapísimo, de su edad, abrió la puerta haciendo sonar la campanita y llamó al hombre perfumado.
— Papá, ¿vamos?
— Claro, sólo voy a pagar este libro.
Natasha observó al hombre ir hasta la caja, todavía sin tener la oportunidad de ver su rostro de frente. La timidez no la dejaba dar ni un paso para hablar con él. Entonces él pagó el libro y salió, y ella perdió su gran oportunidad de hablar con el madurito guapo.
"Demonios. ¿Por qué soy así? Necesito perder esta timidez" —pensó mientras iba hacia la puerta y los veía subir a un coche lujoso—. "Es rico, seguro que no es del pueblo, vestido con un traje de tela tan cara. Sí… Perdí mi oportunidad… Como siempre..."
---
Capítulo 1
Brasil — São Paulo — 1998
Maximiliano Colt, más conocido como Max o Señor Colt, caminaba tranquilamente por el vestíbulo de la empresa. El ruido rítmico de sus pasos resonaba en las paredes de mármol, acompañando las incansables palabras del abogado a su lado.
Una vez más, Max se veía atascado en cuestiones legales, documentos que había firmado sin la debida atención, un precio alto que pagaba por confiar demasiado. Su semblante serio reflejaba la presión que enfrentaba a diario como CEO de FashionTech Colt, una de las mayores empresas de moda y tecnología del país.
De repente, como si algo hubiese captado sus sentidos, su mirada fue atraída hacia la entrada principal. Lo que vio allí lo dejó sin palabras.
Una mujer deslumbrante, con largos cabellos rojizos, estaba parada conversando con el portero. Vestida con un traje elegante con falda, exhalaba una presencia que era imposible de ignorar. Max quedó paralizado, sus ojos fijos en ella, mientras la descripción monótona del abogado se perdía en el fondo de su mente.
La mayor parte de su cuerpo estaba cubierta, pero la forma en que se movía, la confianza en su postura, exhalaba un encanto y una sensualidad que dejaban a cualquiera sin aliento.
"Modelo de la empresa", pensó él, pero algo en ella parecía diferente, especial.
Los ojos de Max, de un azul profundo, brillaban con una intensidad que no sentía hacía mucho tiempo. Júnior, el abogado, al percibir la distracción de su jefe, carraspeó intentando traerlo de vuelta al presente. Max desvió la mirada por un breve momento, pero su mente seguía cautiva de aquella visión. Volvió a mirar a la mujer, incapaz de contenerse.
El andar de ella era una obra de arte. El vaivén suave de sus caderas, las piernas torneadas que deslizaban con gracia. Cada detalle en ella parecía meticulosamente orquestado para hechizar e incendiar el deseo de un hombre.
Max sintió una ola de calor subir por su cuello, una sensación tan intensa que se vio forzado a aflojarse la corbata. Nunca antes se había permitido mirar a mujeres tan jóvenes con tal interés, pero algo en ella lo desarmaba, quebrando sus propias reglas y prejuicios.
El abogado, al percibir el cambio abrupto en la expresión de Max, dejó de hablar y siguió la mirada del jefe. Cuando sus ojos se encontraron con la mujer pelirroja deslumbrante, entendió de inmediato por qué Max había perdido el foco. La atmósfera en el vestíbulo cambió, cargada de una tensión silenciosa, casi palpable.
Max sintió su corazón dispararse, un músculo que siempre había dominado con frialdad y determinación, ahora latía descontrolado, traicionando su compostura. ¿Quién era aquella mujer? ¿Y por qué, de repente, su presencia lo afectaba tanto? Esas preguntas resonaban en su mente, pero antes de que pudiera reflexionar sobre cualquier respuesta, la mujer giró el rostro y sus ojos se encontraron.
Fue un choque. Como si una corriente eléctrica lo atravesara. Los ojos de ella, de un verde intenso, brillaban con una mezcla de misterio y desafío. Max sintió que su respiración fallaba por un segundo. Ella sonrió levemente, un gesto sutil que parecía guardar secretos que él, de repente, deseaba desesperadamente descubrir.
Todo a su alrededor desapareció. El abogado, los problemas, los compromisos del día… Nada más importaba. Max Colt, el hombre que siempre mantenía el control, estaba perdido en un instante que duró una eternidad.
La joven desvió la mirada y siguió caminando, el sonido de sus tacones resonando en el vestíbulo, mientras Max, aún aturdido, la observaba hasta que desapareció en el ascensor. Cuando la puerta se cerró, soltó un suspiro que ni siquiera había notado que estaba conteniendo.
Max aún no lo sabía, pero aquella mujer acababa de abrir una puerta en su vida, una situación que jamás imaginó vivir. Una simple visión, un breve momento, y nada volvería a ser como antes.
Max seguía perdido en sus propios pensamientos cuando el sonido de una carraspera lo trajo de vuelta a la realidad. Júnior, el abogado, se aclaraba la garganta insistentemente, intentando recuperar la atención del jefe.
— Señor Colt —insistió Júnior, con urgencia en la voz—. ¿Sobre los documentos…?
Max parpadeó, sacudiendo levemente la cabeza, como si intentara alejar el impacto de aquella visión que acababa de tener. Miró a Júnior, pero su mente aún estaba en lo que acababa de ocurrir.
— Sí, los documentos —respondió Max, la voz más grave de lo que pretendía. Intentó concentrarse en el asunto en cuestión, pero era imposible ignorar el latido acelerado de su corazón.
Júnior continuó hablando, ahora más confiado por haber recuperado la atención del CEO.
— Necesitamos revisar los términos con urgencia, señor Colt. No podemos permitir que esta situación se agrave. Si no actuamos rápido, podríamos tener problemas legales serios...
Mientras Júnior hablaba, Max sentía crecer la irritación. No con el abogado, sino consigo mismo. ¿Qué pasaba con él? ¿Desde cuándo una simple mujer podía distraerlo a tal punto? Max siempre se había enorgullecido de su disciplina, de su capacidad de mantener el enfoque, pero ahora…
La sonrisa de aquella mujer aún estaba grabada en su mente. Ella lo desarmó con sólo una mirada, una fracción de segundo que lo hizo perder el control de sí mismo. Una parte de él quería dejar eso atrás, seguir adelante, pero otra parte, más profunda y visceral, sabía que no podría simplemente ignorarla.
— Júnior —interrumpió Max al abogado abruptamente, levantando la mano—. Envía los documentos a mi oficina. Los revisaré más tarde.
El abogado se mostró un tanto sorprendido con la respuesta, pero asintió.
— Claro, señor Colt. Me encargaré de eso de inmediato.
Max miró al abogado, dándose cuenta de lo impaciente que estaba siendo. Sabía que los documentos eran importantes, pero en ese momento, algo más lo consumía.
— Gracias, Júnior. Estás haciendo un buen trabajo —añadió, intentando suavizar la brusquedad anterior.
Júnior esbozó una leve sonrisa, agradeciendo la confianza, y se alejó rápidamente, dejando a Max solo en el vestíbulo.
Max permaneció allí unos segundos más, los ojos aún fijos en el ascensor que había llevado a la mujer pelirroja lejos de él. Sabía que ese no sería el último encuentro. Algo dentro de él decía que, de alguna forma, el destino los pondría cara a cara nuevamente.
Aún inmerso en sus pensamientos, Max enderezó la postura, ajustó la corbata y, con un suspiro profundo, se dirigió a su oficina. Tenía mucho trabajo por hacer, pero algo dentro de él había cambiado. Ese encuentro, por más breve que fuera, había dejado una marca indeleble.
Capítulo 2
Capítulo 2
Max entró en su despacho pisando fuerte, cada paso reflejando la irritación que lo consumía. El día *p*n*s había comenzado, y antes incluso de poner un pie en su oficina, Junior ya lo había abordado en el vestíbulo, atormentando su mente con problemas legales que debían resolverse. Sin embargo, por más importantes que fueran esos asuntos, la mayor parte de su irritación no se debía a ello. Era algo más profundo, algo que aún estaba tratando de procesar: lo que sintió al ver a aquella joven pelirroja.
Tenía que ser una de las modelos de FashionTech Colt, pensó. La empresa tenía una política estricta en cuanto a la selección de modelos, y todas eran extraordinariamente bellas. Muchas de ellas dejaban sin aliento a los empleados, que la mayoría de las veces intentaban disimular su interés. Pero algunos no resistían y acababan involucrándose, con resultados variados: algunos con éxito, otros completamente ignorados.
Max no quería ser uno











