Alphanovel App

Best Romance Novels

Book cover
Updated

La Niñera de la Hija Renegada del CEO

  • 👁 31
  • 5.0
  • 💬 0

Annotation

Después de perder su empleo y enfrentar dificultades financieras, Amanda, una joven dedicada y optimista, acepta el puesto de niñera de la hija de un poderoso y reservado CEO, Victor Castellani. Conocido por su frialdad y perfeccionismo, Victor dedica su vida a los negocios y tiene dificultades para conectarse con su hija, Sofía, quien fue criada a la distancia tras un doloroso divorcio. Amanda rápidamente se gana el corazón de la pequeña Sofía con su paciencia y cariño, ayudando a la niña a superar los traumas del abandono emocional. Mientras tanto, Victor se siente intrigado por la niñera que parece ver más allá de su fachada rígida. Con el tiempo, surge una atracción entre ellos, pero ambos cargan heridas del pasado que amenazan con impedir cualquier posibilidad de felicidad. ¿Podrá Amanda sanar los corazones de esta familia y encontrar el amor donde menos lo esperaba?

Capítulo 1

Amanda miró la cama improvisada en el sofá donde doña Marlene descansaba; su piel pálida y los rasgos abatidos delataban su fragilidad. A pesar de todo, había ternura en su mirada, incluso mientras dormía. Amanda acomodó la cobija con cuidado, intentando al menos ofrecerle algo de confort donde no podía brindar soluciones.

El reloj en la pared del pequeño apartamento marcaba las 7:15 de la mañana, pero Amanda ya llevaba horas despierta. Las preocupaciones pesaban como un ancla, atrapándola en un torbellino de ansiedad. En la mesa de la sala, una pila de cuentas se acumulaba como una montaña intransitable: alquiler atrasado, facturas de agua y luz olvidadas en el tiempo y los costos exorbitantes del tratamiento médico de su madre, quien había sido diagnosticada recientemente con una enfermedad crónica.

—Todo va a salir bien, mamá. Te lo prometo —murmuró, más para sí misma que para la mujer dormida.

Amanda suspiró después de arreglar las cobijas sobre su madre. Acarició su rostro con el corazón pesado, la tristeza apoderándose de su cuerpo.Amanda contuvo las lágrimas.—Todo está bien. Yo puedo con esto.

Amanda trabajaba como mesera en una cafetería del centro de la ciudad, un empleo sencillo, pero que ponía comida en la mesa. Aun así, el sueldo *p*n*s alcanzaba para cubrir los gastos básicos. Sabía que algo tenía que cambiar, pero no esperaba que el universo fuera tan cruel al acelerar ese cambio.

Esa fatídica mañana, mientras atendía a los primeros clientes del día, el gerente, el señor João, la llamó con un semblante grave.—Amanda, necesito hablar contigo en la oficina.

Un escalofrío recorrió su espalda. Intentando no pensar lo peor, lo siguió hasta la pequeña sala en el fondo del restaurante. Se sentó frente a él, con el corazón acelerado, mientras él cerraba la puerta.—Mira, Amanda... lo siento mucho —comenzó, con la mirada baja, incapaz de mirarla directamente—. Estamos reduciendo costos. La cafetería no está yendo bien, y... bueno, entiendes, ¿verdad?

Sus palabras la golpearon como un mazazo. Amanda abrió la boca para protestar, pero pronto se dio cuenta de que sería inútil.—Yo... realmente necesito este trabajo, señor João. Mi mamá está enferma y...—Lo sé, Amanda, lo sé. Pero no es algo personal, ¿entiendes? Es solo... el momento.

Cuando salió de la oficina, sintió los ojos llenarse de lágrimas, pero se negó a llorar ahí. Atravesó el restaurante con la cabeza en alto, recogió sus cosas y salió por la puerta sin mirar atrás."¿Y ahora? ¿Qué hago?", pensó Amanda, sin saber adónde ir.

De vuelta en el apartamento, Amanda se sentó a la mesa de la cocina, mirando las cuentas como si fueran enemigos imposibles de derrotar.—No puedo darme el lujo de rendirme.

En los días siguientes, Amanda se lanzó de lleno en la búsqueda de un nuevo trabajo. Distribuyó currículos en tiendas, restaurantes, gasolineras, cualquier lugar que pudiera ofrecerle una vacante. Cada "no" que recibía parecía una pista para rendirse, pero no podía permitírselo.

Por las noches, cuando regresaba a casa agotada, siempre encontraba a su madre tratando de disimular la preocupación.—¿Cómo te fue hoy, hija? —preguntaba doña Marlene, aunque ya sabía la respuesta.—Todavía nada, pero mañana será diferente.

Aunque no lo creía del todo, Amanda insistía. Después de todo, no tenía otra opción.

Cierta mañana, mientras caminaba por el centro de la ciudad, algo inesperado llamó su atención. En el tablero de anuncios de una panadería, un pequeño papel escrito a mano parecía brillar entre los otros carteles desgastados:"Se busca niñera. Trabajo de lunes a sábado. Buen salario. Enviar curríc*l* al correo electrónico abajo."

Amanda dudó. Nunca había trabajado como niñera antes, pero recordó los días en que cuidaba a sus primos más pequeños mientras sus tíos trabajaban.—No tengo nada que perder.

Esa misma tarde, envió el curríc*l*. No esperaba una respuesta rápida, pero para su sorpresa, al día siguiente recibió una llamada.—Hola, ¿es Amanda? —dijo una voz femenina educada—. Soy Teresa, el ama de llaves de la casa del señor Victor Castellani. Nos gustaría programar una entrevista mañana a las 10.

Amanda confirmó, aún incrédula. El nombre Castellani le resultaba familiar, como si lo hubiera escuchado en algún lugar, tal vez en las noticias o en revistas de negocios.

Al día siguiente, Amanda se encontraba frente a un portón imponente en un barrio en el que jamás pensó poner un pie. El lugar parecía sacado de una película: mansiones alineadas con jardines impecables y fachadas lujosas.

Cuando el guardia abrió el portón tras verificar su nombre, Amanda tragó saliva. Teresa, una mujer alta y elegante, la recibió con una sonrisa contenida.—El señor Castellani la está esperando en la sala de estar. Por favor, sígame.

Entró en la mansión, sintiéndose pequeña ante la grandiosidad que la rodeaba. El suelo de mármol brillaba, y las piezas de arte distribuidas por las paredes parecían valer más de lo que ganaría en años.

Victor Castellani estaba sentado en un sofá de cuero negro, vestido impecablemente con un traje azul real hecho a medida. Sus ojos evaluadores se posaron sobre Amanda en cuanto entró.—Señor Castellani, esta es Amanda —anunció Teresa antes de salir de la sala, dejándolos solos.

Amanda sintió las manos sudar, pero extendió la mano con firmeza.—Es un placer conocerlo, señor Castellani.

Él hizo un leve movimiento con la cabeza, indicándole que se sentara.—Quiero escuchar sobre su experiencia.

Amanda retiró la mano tímidamente y se sentó en el lugar indicado.Respiró hondo.—Bueno, nunca he trabajado como niñera antes, pero siempre he cuidado a mis primos más pequeños. Soy paciente, organizada y...

Victor la interrumpió con un gesto.—Sofía no es una niña común. Ha pasado por mucho y no es fácil de tratar. Necesito a alguien que sea firme, pero comprensivo. ¿Cree que puede con eso?

Amanda dudó por un segundo, pero antes de que pudiera responder, una risa infantil resonó por el pasillo. Una niña de unos siete años entró en la sala como un torbellino, con el cabello rubio atado en una coleta desordenada y los ojos brillando de curiosidad.—Papá, prometiste que... —Se detuvo al notar a Amanda, y su mirada desconfiada dejó claro que ya había pasado por situaciones como esa antes.—Sofía, esta es Amanda. Ella está postulándose para ser tu nueva niñera.

La niña cruzó los brazos y levantó el mentón.—¿Otra más?

Amanda percibió el desafío en la mirada de Sofía y, sin pensarlo demasiado, sonrió.—Hola, Sofía. Soy Amanda. Me encanta jugar a las escondidas. ¿Y a ti?Sofía arqueó una ceja.—¿Sabes jugar de verdad?—Sí, pero solo con los que son buenos escondiéndose. ¿Será que tú lo eres?

Por un momento, la desconfianza dio paso a una chispa de curiosidad.—Tal vez.

Victor observaba la interacción en silencio, sin mostrar una expresión ni favorable ni desfavorable ante la actitud de Amanda hacia su hija Sofía.—Teresa le mostrará el resto de la casa y le explicará sus responsabilidades. Decidiré más tarde si es adecuada para el trabajo —dijo él, dando por terminada la conversación. Se levantó y salió rumbo a sus obligaciones del día.

Capítulo 2

Amanda sabía que ese trabajo era más que una oportunidad financiera; era una chance de traer estabilidad a su vida y ayudar a su madre. Sin embargo, también sentía el peso de una responsabilidad que iba más allá de sus expectativas iniciales.

En cuanto entró en la sala de estar, la imponente presencia de Víctor Castellani la recibió. Estaba vestido de manera más casual que el día anterior, con una camisa azul desabotonada en el cuello y un pantalón social, pero aún mantenía esa postura rígida y autoritaria que le había impresionado en la entrevista.

—Buenos días, Amanda —dijo él, indicando con un gesto que se sentara en el sillón de cuero frente a él—. Antes de que empecemos oficialmente, necesito que entiendas algunas cosas sobre Sofía.

Amanda sintió la gravedad de la situación y asintió en silencio, ajustándose en el sillón. Víctor no parecía del tipo que daba rodeos, y su expresión seria lo confirmaba.

—Sofía es… complicada —empezó él, pronunciando las pal

Heroes

Use AlphaNovel to read novels online anytime and anywhere

Enter a world where you can read the stories and find the best romantic novel and alpha werewolf romance books worthy of your attention.

QR codeScan the qr-code, and go to the download app