
Una asesora curvy para el millonario
- Genre: Romance
- Author: Escritora Palacio
- Chapters: 67
- Status: Completed
- Age Rating: 18+
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- ⭐ 9.7
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Annotation
Massimo Parrow pertenece a una familia adinerada, sin embargo el chico guapo e inteligente tomo la decisión de formar su propia empresa y progresar. Para tener el apoyo de sus padres económicamente debía aceptar a un asesor para que adquiriera más aprendizaje en el área de los negocios. Lo que Massimo no esperaba era que un asesor resultaría ser una mujer con curvas, de esas que según a él, no le gustan. Por esa razón empezó a hacerle la vida imposible a la chica. Pero lo que él no esperaba, es que la Curvy; Selene Villarreal, fuera astuta y ocultara una belleza física impactante. Además, de que ella perteneciera a una de las familias más poderosas existentes. Dos clanes reconocidos en el mundo, juegan con fuego y aunque ella se enamoró a primera vista, y lo ame en silencio, Massimo no se va a rendir hasta que ella renuncié. Sin saber Massimo que sus malas decisiones lo estaban arrastrando a una vida de infierno. Lo peor de todo, es que al enterarse de que la Curvy es la hermana de su enemigo, el infierno se desata, pero aquel infierno se dificulta cuando el amor fluye de manera inesperada. Acompáñame en esta historia imperdible, para saber en qué terminará este infierno tentador.
Chapter 1
Massimo Parrow es un hombre apuesto e inteligente, pero prepotente. No siguió los pasos de su padre como tal en ser el jefe de la empresa familiar de vino; él empezó a formar su propia empresa, pero buscando clientes para su padre. En sí, Massimo Parrow se convirtió en un empresario comercializando objetos de valor y así ir incrementando su empresa, una que en realidad le pertenece a Anastasia Parker, su madre, ya que la mujer es millonaria y tiene sus empresas aparte de las de su esposo.
Pero algo le falta a Massimo, y es tener un asesor que sea grande para los números y los negocios, que lo guíe para concretar negocios jugosos. Massimo Parrow se encuentra en su oficina, la cual su madre mandó a decorar con una gran diseñadora para que fuera la oficina que su hijo se merece, pues ella lo trata como un rey. Él está concentrado leyendo unos libros de mentes maestras, ya que le gusta alimentarse de conocimiento, pero quiere mucho más que eso: ser un genio total.
Pero aquella concentración se desvaneció cuando escuchó los seguidos toques en la puerta. Muy irritado, dice: — ¡Adelante!
—Buenos días, señor Parrow —la voz de la dulce chica lo hizo alzar su mentón para encontrarse con su mirada y luego arquear una ceja mostrando su disgusto.
—Lo siento, pero ahorita no estamos haciendo caridad. Puedes regresar el día viernes, que es cuando damos las donaciones. Estoy ocupado.
—Señor, no vengo de parte de ningún orfanato yo…
—él la interrumpe. —Disculpe, pero estoy esperando a alguien importante. —Massimo se coloca de pie y ella siente su cuerpo estremecerse. Es guapo, no lo puede negar y menos dejar de mirarlo.
—Soy su asesora, señor Parrow. Me llamo Selene…
—¡Espera! ¿Tú me asesoras? Creo que se han equivocado.
—De hecho no, señor Parrow.
—¡Mi madre no pudo hacerme eso! Hablaré con ella. —Señor, antes de quejarse, debería probarme. Creo que usted tiene la edad suficiente para comportarse como tal.
—¿Qué? ¿Cómo carajos me estás hablando?
—Señor Parrow, creo que mi presencia física es lo que lo tiene desconcertado. Si hubiera sido una chica de cabello rubio, cintura pequeña, con unos enormes pechos a punto de salir de un vestido corto y ajustado, usted hubiera sido feliz; pero como soy una chica curvy que viste como hombre y sin estilo, entonces me desprecia.
—¡No he dicho eso!
—No lo dijo, señor, pero lo pensó. Y solo vengo a hacer mi trabajo, y lo siento, pero de aquí no me voy hasta demostrar mi capacidad como asesora. Puedo garantizar que soy la mejor; además manejo la tecnología a la perfección. Massimo frunce el ceño; no le gusta que ella sea más lista que él.
—Si vas a ser mi asesora, cambia tu forma de vestir. Soy Massimo Parrow, suelo ir a eventos importantes.
—Lo siento mucho por usted, señor Massimo Parrow, pero no pienso cambiar mi forma de vestir ni de ser por usted. Pienso que es usted el que debería cambiar esa mentalidad. —Ella mira el reloj en su mano derecha—. Hemos perdido 15 minutos con 43 segundos; lo mejor es trabajar. Me dijeron que el pago es bueno. Massimo tensa su mandíbula.
—Te recuerdo que soy el jefe.
—Lo será en cuanto firme el contrato; de lo contrario puedo referirme a usted como una persona normal. Además, quiero los días festivos libres; no me importa si es un día que usted tenga una reunión. Los días de descanso se deben respetan. Disculpe si soy tan directa.
—Dime tu apellido —ordena con arrogancia y ella presionó sus labios—. ¿Los ratones te comieron la lengua? —se cruza de brazos.
—Soy Selena Jhonson —miente. En realidad es Selene Villarreal, la hija adorada de Maksym Villarreal, el gran tecnólogo reconocido, solo que la chica es más oculta y mantiene su identidad en bajo perfil. Es una chica multimillonaria, pero al igual que su padre, quiere emprender por sí sola y está tan preparada que quiere demostrar su talento con los números y hacer jaque mate a los empresarios. Ella tiene una gran virtud de inteligencia, aunque su apariencia, en el sentido del vestuario, es camisas anchas, pantalones anchos; no le gusta mostrar su cuerpo y su cabello siempre amarrado, ya sea en cola o trenza.
Ella piensa que es gorda y en realidad no lo es; de todas las descendencias en mujeres Villarreal, ella fue la que más cuerpo sacó y se juzga al pensar que es gorda. Por eso viste de esa manera. —¿Jhonson? Entonces firma el contrato y me demuestras de lo que eres capaz.
—Su madre me ha contratado para corregirlo, señor, y estoy dispuesta a ofrecerle mis servicios, pero también le pido respeto. Yo seré su sombra, solo no me falte al respeto.
—Si te refieres a que quiera tocarte, ¡jamás! Mis gustos son más definidos —ella arquea una ceja—. Lo que sí le dejo en claro, señorita Jhonson, es que no tolero que vayan a meterse en mi vida privada. Tengo muchas amiguitas que solicitan mi servicio, así que no intervengas.
—¡Soy una mujer con principios! Y sé perfectamente para qué he sido contratada. —Ella agarra el bolígrafo y luego el contrato que está encima del escritorio, se inclina para firmar y Massimo hace mala cara al verla más de cerca. Al terminar de firmar, retoma su computadora y extiende su mano. Él duda por un momento en estrechar su mano con ella, pero lo hace por educación. Cuando ambos estrechan sus manos, sienten una corriente eléctrica recorrer sus cuerpos, por lo que ambos se alejan y ella suspira. Es la primera vez que un chico le gusta tanto y sintió una sensación en su cuerpo, aquello que su madre le llama “hormonas alborotadas”. —Tome asiento, señorita Jhonson. —Ella lo hace y queda frente a él, el cual ya está sentado—. Ya que usted es mi asesora, dígame algo: ¿cómo me ve usted como empresario?
—Soy su asesora de trabajo, no de imagen, señor Parrow.
—¡Eres insoportable! Te ordeno que me lo digas —la mira desafiante.
—Usted aparenta ser un empresario exitoso, pero no lo es, y le diré por qué: la apariencia física sí importa.
—¿Lo dice la chica vestida como hombre? —bufó. —No. Le estoy hablando como la profesional que soy y le aconsejo que usted también lo sea.
Volviendo al tema, la apariencia física sí importa, pero usted debe mostrar actitud de hombre exitoso, no de un hombre que quiere pasar por encima de los demás, porque el que no es humilde no llega lejos, señor Parrow. La humildad y la educación hacen al maestro. Le sugiero cambiar su mentalidad y dejar de estar perdiendo el tiempo con mujeres, ya que usted, señor Parrow, sale con muchas; puede contraer una enfermedad.
—No hables más, estás cruzando la línea conmigo.
—Usted me pidió que lo hiciera y soy de las que empiezan algo lo terminan. Usted, señor Parrow, sale con muchas chicas diferentes, por lo que tengo tres puntos: el primero es que usted lo hace porque no ha llegado la mujer que sacie su apetito sexual; segundo, porque quiere aumentar su ego al decir “me follé a una y a otra”; y tercero, porque usted es un chico que necesita amor y atención.
Massimo se ríe a carcajadas. —¡Tienes una mala descripción de mí!
Tocan la puerta de la oficina, por lo que él entiende que su compañera de las cinco de la tarde ha llegado. Pero es Selene la que abre la puerta; ella quiere ser eficiente en su trabajo. Al ver a una chica hermosa y s*xy hace una mueca de disgusto. —¿Dónde está Massimo? —preguntó con molestia. —El señor está ocupado —responde sarcástica. Massimo, al escuchar la voz de Tatiana, se acerca de inmediato.
—Tatiana, disculpa a mi… secretaria. Por favor, Selene, déjame a solas con ella.
—Una secretaria tan fea —se burla—. Tráeme un jugo de fresa sin azúcar, porque si como dulce quedaré gorda como tú —la señala con burla. Selene mira a Massimo, el cual no es capaz de hacerla respetar, por lo que ella lo mira con desdén.
—Hasta nunca, señor Parrow. —Se marcha cerrando la puerta de un portazo. Su corazón duele; siempre ha sido la burla de todos por su apariencia.
Chapter 2
—¡Selene! —menciona su nombre, pero la chica no regresó. Se ha marchado. —¡Deja que se vaya! No la necesitas —se acerca para besarlo, pero Massimo se hace a un lado. —No debiste burlarte de esa manera, Tatiana. Ella hace un gesto de disgusto. —¡Ay, no empieces! Personas como ellas son unas perdedoras. Por cierto, no te pierdas mi desfile de modelaje, estará para morirse. Serás la envidia de todos los hombres. ¿Me acompañarás, cierto? —¿Tengo opción? Tatiana sonríe. —No seas amargado, mi amor. Más bien, aprovechemos que estamos solitos y vamos a tener s*x* salvaje —le guiña el ojo, por lo que Massimo cae en sus encantos. … Selene sale de la empresa muy enojada. Al subir a su auto, conduce hacia su apartamento, uno normal, nada costoso. Pero, para su sorpresa, su hermano Israel la estaba esperando. —¿Qué haces aquí? —¡Cuidado con cómo me hablas, soy tu hermano mayor! —Somos gemelos, idiota. Si vienes a fastidiar, mejor vete —se sienta en el sillón—. ¿Cómo carajos entraste a mi apartam











