Alphanovel App

Best Romance Novels

Book cover
ExclusiveUpdated

Encontrada por ellos

  • Genre: Romance
  • Author: Alaska
  • Chapters: 16
  • Status: Ongoing
  • Age Rating: 18+
  • 👁 551
  • 7.5
  • 💬 81

Annotation

Evangeline Courtois queda completamente devastada cuando su padre muere a causa de un supuesto ataque cardiaco. Ella, heredera de una millonaria fortuna, se ve en peligro cuando quienes decían ser sus familiares, se ponen en su contra. Evangeline huye tras un intento de asesinato por parte de Robert Courtois, su tío. Cambiando constantemente de lugar, identidad y apariencia, se mantiene a salvo. No confiar en nadie, se volvió la clave de su supervivencia. Pero dos grandes y amistosos osos no entran en esa clasificación… ¿Verdad? Alan Goumas y Alexander Lindberg, dos poderosos cambia formas de osos pardos, llevan tiempo fuera de su hogar. Después de finalizar con la misión de rescate para la que fueron llamados, saben qué es momento de volver a casa. Lo que no se esperaban eran encontrarse con su compañera predestinada a un kilómetro de su cabaña, y definitivamente no esperaban que la misma compañera fuera de ambos osos. Cuando un cambia formas encuentra su compañero predestinado, su mundo gira en torno a su amado, la situación se complica un poco cuando el amor de su vida es de linaje humano. Presentar a su bestia interna siempre trae desconcierto y angustia. Con Evangeline es diferente, ella conoce primero a la bestia, confía más en la bestia que en el humano.

I

Punto de vista de Evangeline

«Evangeline Courtois, heredera millonaria del difunto Erick Courtois, continúa desaparecida después de siete meses de continua búsqueda, la familia Courtois ofrece diez mil dólares a quien tenga información de su paradero…»

Escucho las noticias que el viejo televisor está transmitiendo. Manteniendo la calma espero que la cajera termine de chequear los pocos productos que estoy comprando. No debo llamar la atención, no debo llamar la atención, me repito una y otra vez ante el impulso de salir corriendo. Aún tengo conmigo una porción considerable de los billetes que padre tenía en su caja fuerte, aún puedo seguir moviéndome sin preocuparme de eso.

«$9.57» La señora no eleva su mirada cuando le entrego los dos billetes de cinco dólares.

En un momento ya estoy fuera de la tienda, aun con la cabeza agachas y con el cabello falso cubriendo mi cara me alejo del lugar.

Al entrar visualicé una sola cámara, la cual al parecer era solo de placebo, la falta de luces en su interior me lo indicaba, a pesar de esto no me arriesgue, no podía darme el lujo de que me encontraran después de tanto sacrificio.

Ya había pasado mucho tiempo en este remoto pueblo, en la mitad de la nada en Nevada, debía seguir moviéndome. 

9 meses después

Había tratado de estirar todo el dinero que tenía conmigo, pero este momento era inevitable, con unas pocas monedas había logrado llegar a este lugar hace un par de meses, comprando una vieja y destrozada cabaña, me he estancado aquí más de lo que estoy acostumbrada a quedarme en un solo sitio, pero no puedo moverme, no quiero hacerlo. Después de tanto tiempo huyendo por fin tengo algo que es mío, aunque mi preocupación por el clima cada vez sea más fuerte, no me moveré. Los árboles y la vegetación me hacen sentir segura, a pesar de los animales que rondan por el bosque, no tengo la necesidad de huir como lo he hecho por tanto tiempo, tal vez es porque en esta zona no vive nadie, no hay personas que logren identificarme, no hay nada más que vegetación. Los animales son mi compañía. 

A algunos cientos de metros se encontraba una cabaña incrustada en el sauce de la montaña, al principio mi preocupación con que alguien que viviera en ese lugar descubriera mi ubicación me tenía paranoica. Pero después de notar un gran río separando el camino de ambas cabañas y vigilar por Google Maps los movimientos alrededor de la misma. Me percaté que estaba deshabitada, al menos, por primera vez me sentía tranquila. No esperaba que mi tranquilidad durara para siempre, pero aún menos pensé en el remolino de sentimientos que arrasarían con mi paz. 

No confiar en nadie, se ha convertido en mi promesa más valiosa este último año, gracias a ella me he mantenido a salvo, de pequeña le juré a mi padre nunca romper mis promesas, pero él ya no está, y esa promesa es lo que se interpone en mi camino a la felicidad.

Punto de vista de Alexander

“Qué jodido calor” refunfuño enojado. Por la diosa que este calor no es normal, en los 5 meses que llevamos aquí, nunca me había sentido tan sofocado por el endemoniado sol. Mi piel había tomado tres tonos más oscuros de lo que era, en realidad, podía decir lo mismo por Alan.
“Estamos en el Sahara, qué más querías. ¿Un poco de nieve?” El sarcasmo de Alan me hace resoplar.

Alejando las gotas de sudor de mi frente, rechino los dientes mientras espero que llegue nuestro transporte. 

Mi oso está enojado por el insoportable calor que está soportando. Por permanecer tanto tiempo clausurado sin salir. Alan no parece tan cohibido como yo, al parecer es porque su oso es de linaje “puro” además, ¡El condenado vivió la mayor parte de su vida en Florida!

Por mi parte, he vivido toda mi vida en Canadá y mi oso, aunque tenga muchas más características de oso pardo, posee un poco de ADN de oso polar, gracias al abuelo. 

“Creo que después de esto me jubilaré” resoplo bebiendo del agua embotellada que me entregaron al llegar a la base. 
“Suerte con eso” su risa fastidiosa me aturde, mis sentidos están enloquecidos. “No creo que aguantes mucho tiempo sin acción” manifiesta colocándose sus lentes de sol.
“Yo tampoco lo creo” suspiro ante el sentimiento ardiente en mi interior. “Al menos sabemos que no está por acá” divago levantando mi bolso. El transporte ha llegado.
“Al menos no tendremos que separarnos” responde ingresando a la camioneta.

Hace ya 14 años que nos conocíamos, el intercambio cultural de mi escuela había traído y enviado estudiantes a diferentes partes del mundo, yo no quise participar, no me sentía cómodo abandonando mi hogar. Alan llegó obligado al intercambio, sus padres lo había enviado sin considerar su opinión acerca de la situación, fue la única manera de castigo que pudieron pensar ante su rebeldía. 

Nos hicimos mejores amigos desde el instante en el que nos presentaron, él era muy diferente a mí, tal vez esa había sido la razón primordial de que congeniamos lo suficiente como para conocernos. 

Un punto en común, ambos éramos cambia formas de Osos. 

Nos habíamos divertido y forjado una duradera amistad durante los 6 meses de intercambio, luego nos tuvimos que separar. Aunque esa distancia no duró mucho tiempo, ambos habíamos sido aceptados en la misma Universidad, por obra de la diosa, compartimos habitación en el campus, lo que hizo afianzar aún más nuestro lazo. A este punto llegaba a sentirlo irrompible. 

Nosotros habíamos hablado acerca de lo que ocurrirá cuando logremos encontrar a nuestras parejas, era desconcertante saber que nos separaríamos cuando llegase el momento. Pero nos habíamos prometido no perder contacto, así estuviéramos en la otra punta del mundo. 

A decir verdad no podía esperar a encontrar a mi pareja, a mis 27 años sentía que el tiempo se me acababa, aunque estuviera en pleno auge de juventud por nuestro linaje animal. 

El mayor temor de ambos era encontrar a nuestra pareja sin que el otro no tuviera exactamente la misma suerte, tener que alejarnos dejando al otro sin compañía. No sabíamos cómo nos afectaría la forma en la que ver al otro con su pareja, sin alguno tener a la suya. Aguardaba que nuestra hermandad no se fragmente por los celos y la soledad.

Nuestro trabajo no era fácil, diablos que no, pero juntos funcionamos bien. Somos el equipo perfecto, nuestra sincronía con nuestros osos, y nuestra similitud en metas nos lo hacía saber. 

Sabíamos que el momento de encontrar a nuestra pareja llegaría, pero cada año que pasaba se sentía más lejano. No puedo hablar por Alan, pero creo firmemente que sus pensamientos eran similares a los míos. 

Hace tiempo habíamos planificado una ruta en carretera por toda Canadá, en busca de ellas. No logramos mucho, volvimos a casa con los brazos vacíos, cuando planificamos otro viaje, esta vez por Estados Unidos nos habían llamado solicitando nuestros servicios, habíamos dejado nuestros planes para cumplir con lo solicitado. Ahora, con la misión completada con éxito, era momento de volver a la base, nuestra casa en la Columbia francesa. No sabía cuánto tiempo permaneceríamos en casa antes de emprender nuestro viaje por las carreteras estadounidenses, pero lo que sí sabía ahora, es que necesitaba con urgencia el clima frío de Canadá, y mi oso, corretear libre por las montañas empinadas de nuestro hogar. A decir verdad, no podíamos esperar a llegar a casa.  

Punto de vista de Alan

Volver a casa, no era algo que hubiera pensado mucho en nuestra misión. Estuvo más complicada que de costumbre, pero el final había sido el mismo que el de siempre. 

Ahora era momento de volver a casa, volver a la realidad que enfrentamos como cambia formas, nuestro destino ya estaba trazado, el problema era no haberlas encontrado. Tal vez, solo tal vez debía de darle la razón a Alex, este calor sí es infernal. 

El camino de vuelta a casa fue tardado, no planeábamos hacer turismo por estas partes del mundo, pero como pasó con la misión, no todo sale como lo planeado. Alex es un romántico emprendido, chapado a la antigua, por mi parte se podría decir que soy más liberal. Al menos yo no ando buscando obsequios a una pareja que ni he conocido. 

Rodando los ojos observo con Alex se detiene ante el comercio ambulante de unos artesanos, al pedir mi ayuda nuevamente con el idioma, sé que he llegado a mi límite. Las manos del comerciante sostienen cuatro dijes de Oso, en diferentes posiciones y con diferentes tallados y piedras incrustadas. La conversación es corta, pero eficaz, yo solo le debo de indicar el precio a pagar y si este no fuera justo, hacer un poco de regateo. 

“Aguarda ¿Por qué dos iguales?” Indago al ver tomar dos de los cuatro dijes y envolverlos para Alex. 
“No son iguales” responde irritado “Sí vez bien, este acá tiene zircón mientras que esté” no le permitió terminar su explicación de piedras preciosas y la diferencia que tienen.
“Sí, como sea.” Indico “¿Por qué dos?” Vuelvo a preguntar 
“Uno para la mía y uno para la tuya” Indica con una sonrisa mientras hace el pago de las artesanías.
“Yo no necesito nada” respondo aún más indignado. ¿En qué momento se ha atrevido a pensar que a la pareja que no tengo le gustaría algo así?
“Tú no” responde agradeciendo al artesano “Pero sí me lo agradecerás en su momento” sonríe para sí mismo. Yo simplemente me dedico a pasarlo de largo para poder llegar al vehículo que nos está esperando para llevarnos al aeropuerto. 
“No todo se trata de sexo, Alan” responde haciéndome bufar.
“Cuando no hagas feliz a tu amada en la cama puedes llamarme” respondí soltando espinas mientras me quitaba la andrajosa tela que protegía mi rostro de la arena. Un gruñido interno de parte de él apareció, mis labios se curvan en una sonrisa, mi oso estaría brincando y corriendo feliz por hacer enojar al suyo. Ese era su pasatiempo preferido de adolescentes y a decir verdad no ha perdido la costumbre.

Éramos machos dominantes por naturaleza, pero a mí siempre me ha gustado molestarlo y tal vez sacarlo un poco de sus casillas. Sabía que el tema de la pareja era delicado, aún más delicado que caminar sobre hojas de obleas con los pies mojados. Pero hace rato no lo molestaba, la misión había sido complicada, había drenado toda mi energía en cumplir con el objetivo.  Tampoco pensaba que bromearía así con él hasta que saliéramos del territorio, pero sus paradas inesperadas fueron el mejor tema para tomar. 

El silencio que predominó durante todo nuestro viaje fue cómodo, estábamos cansados; sin embargo, no tanto para hacernos sucumbir ante él, eso era gracias a nuestra parte animal. Nos hacía fuertes pero un poco obstinados. 

Ahora, después de nuestra misión, nuestros destinos eran diferentes. Alex, como siempre, iría directo a casa, él era más un oso de su cueva, más hogareño que nada. Yo, en cambio, visitaré a mis hermanos en Las Vegas, pensar en salir de un desierto para entrar en otro no era tan agradable, pero saber que estaríamos en plena ciudad, llena de hoteles y casinos con sistemas de aire acondicionado, me hacía replantearme la idea del viaje. Iba a ser divertido, mi hermano menor se casaba y esta iba a ser su despedida de soltero. Un poco de envidia punzaba en mi pecho, 23 años y ya enamorado. 

Trataba de verle el lado bueno a este asunto de soltería permanente que me perseguía. No haber conseguido a mi pareja me hacía seguir disfrutando de la misma vida que llevaba desde hace años. Aunque no podía ignorar el anhelo de por fin sentar cabeza y dedicarme a una sola persona. 

No haber encontrado a mi pareja todavía no me había afectado tanto como ahora que el menor de la casa se casaba. Celos. Definitivamente, estaba celoso de su suerte y mi oso también, pero éramos buenos ocultando estas cosas, no era que quisiera hacerle daño a mi hermano, pero definitivamente algo en mi ser me hacía anhelar lo mismo que él había conseguido. Incluso aunque yo no estuviera completamente listo para ello. 

II

Punto de vista de Evangeline

Tomando ambas cubetas repletas de agua, voy caminando de regreso a casa, una pequeña cabaña en medio de la nada en la Columbia Francesa, lejos de mi verdadera casa, lejos de quién planea hacerme daño.

Desde mi llegada descubrí la falta de agua que secaron las tuberías, no era nada moderno, de hecho compre una cabaña rústica y antigua. Había gastado gran parte de los ahorros que tenía en comprar cosas para arreglarla. 

A pesar de haber nacido en cuna de oro, mi padre siempre quiso que yo aprendiera a valerme por mi cuenta, desde aprender a cocinar hasta saber arreglar mi propio automóvil y muchas cosas más, todas estas habilidades fueron útiles ante mi llegada esté lugar. No es que hubiera mucho que pudiera recomponer sin la fuerza necesaria de una persona más grande que yo, pero me las había arreglado.  

No necesitaba a ningún hombre, pero eso no quitaba el vacío de haber perdido al hombre de mi vida

Heroes

Use AlphaNovel to read novels online anytime and anywhere

Enter a world where you can read the stories and find the best romantic novel and alpha werewolf romance books worthy of your attention.

QR codeScan the qr-code, and go to the download app