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Esposa Instantánea

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Annotation

La hermosa Alessia Biachi está en graves problemas por la salud de su hermana, la desesperación la llevará a aceptar casarse con el magnate Logan Duncan, un antiguo enemigo que estará a punto de perderlo todo si no consigue contraer matrimonio con una mujer relativamente perfecta. El problema es que Alessia y Logan tienen un pasado perturbador, y Alessia echará a andar un plan para demostrarle al orgulloso millonario que con las personas no se juega, y que todo lo que se hace en esta vida, ¡Se paga! Pero tal vez las cosas cambien cuando Alessia se encuentre en una encrucijada en la que deba decidir si seguir adelante con su plan y su juego, o dejarse llevar por lo que siente hacia Logan. No te pierdas esta hermosa historia de amor en la que deben olvidarse las heridas del pasado para dar paso a una nueva oportunidad.

1 Reunión de familia

Tomas Sanders había pasado mucho tiempo pensando en esto antes de tomar una decisión, no era que le gustara imponerse en la vida privada de sus hijos como estaba a punto de hacerlo, pero ellos mismos se lo había buscado, lo habían llevado al límite dejándolo en plena orilla y era absolutamente necesario tomar medidas drásticas.

— ¡A grandes males, grandes soluciones! — Solía decir con frecuencia en el ambiente empresarial en el que se desenvolvía, de modo que no era la primera vez que se planteaba poner a la gente “en sus palitos” para que actuaran en consecuencia y según las necesidades, esto era exactamente lo mismo, aplicado claro estaba, al ámbito familiar, pero no dejaba de estar relacionado también con los negocios como todo en la vida del señor Sanders.

Informó a sus hijos que los necesitaba reunidos en A lugar, a la B hora y por las Crazones… claro, estas últimas solo se referían delicadamente como: “Razones de importancia familiar”, nada más. Por lo que cuando Scott Sanders llegó a la ostentosa mansión de la familia, no tenía ni la más remota idea de lo que en realidad se estaba fraguando por debajo. Era el hijo mayor de Tomas Sanders, de treinta y ocho años de edad muy bien conservado y excesivamente guapo, como lo había sido alguna vez su padre.

Entró vestido con ropa casual, pantalones blancos, camisa de lino en un tono celeste, calzado al estilo europeo, sin calcetines, con un perfume profundamente masculino y cerrado de marca de los pies a la cabeza, se sacó las gafas oscuras al entrar en la casa y fue directo al comedor donde se suponía que se realizaría la reunión familiar de emergencia.

— ¡Hola a todos! — Saludó levantando la mano y acomodándose en su lugar habitual, el de las cenas navideñas, los cumpleaños y lo que fuera que se celebrara en familia dentro de aquella casa impersonal y enorme en la que solo se reunían todos para una ocasión especial o importante.

Ninguno de los hijos de Tomas Sanders se hubiera imaginado allí sentados a la mesa lo que el viejo tenía que decirles.

El padre de la familia era un hombre con trayectoria luchadora, se había levantado como uno de los grandes en el mercado informático y le había tomado buena parte de su vida hacer su cuantiosa fortuna, una que no se compraba ahora con dos centavos, tenía negocios en todo el planeta y con todo el mundo, pero no era de balde, siempre fue un hombre trabajador e incansable, con fuertes bases en lo que respecta a proteger a la familia y legarles un negocio para su futuro, pero a sus setenta y tantos años el corazón de Tomas Sanders ya no caminaba como un reloj, y hacía escasamente un par de meses lo había demostrado con aquel susto mayúsculo en el que la familia lo creyó casi muerto.

El ataque al corazón sufrido recientemente hizo que sus hijos pensaran que él ya no debería estar al frente de tanta tensión, estrés y trabajo, ya debería retirarse y disfrutar de unos días de paz y tranquilidad, ¿Pero cómo carajos se obliga a una máquina de trabajar como ese viejo a quedarse en la casa? Difícilmente.

En opinión de Scott, su padre se había vuelto impredecible, ya no se podía confiar en su juicio.

Tomas sabía perfectamente que sus hijos eran hombres ocupados, no los llamaría hasta ahí solo para hacerles perder el tiempo, Scott, por ejemplo, era el presidente de la compañía, la cual dirigía desde Seattle, no era que estuviera muy cerca de casa, había tenido que volar para llegar a la reunión, de modo que ya para él significaba una pérdida de tiempo si aquello no tenía una razón de ser.

Sin embargo, había mantenido la boca cerrada, no iba a quejarse delante de todos como si fuera un niño pequeño, y menos conociendo la condición de salud de su anciano padre, pero eso no significaba que no estuviera como perro con pulgas por saber las razones por las que había tenido que suspender reuniones importantes para viajar hasta ahí.

— ¿Alguno de ustedes tiene idea de por qué estamos reunidos aquí? — Haciendo un paneo general de sus otros tres hermanos sentados a la mesa — No recibí la llamada de papá personalmente, lo hizo mi secretaria y la verdad es que no dijo mucho…

— Me llamó también, pero no explicó nada — Dijo John llevándose el trago de whisky a los labios. Era un tipo inteligente, con treinta y seis años fungía como el responsable de la Fundación Sanders, el brazo filantrópico de la Compañía Sanders & Sanders.

Scott continuó con el interrogatorio al resto de sus hermanos.

— ¿Y tú Daniel? ¿Te dijo algo a ti? — Calvando su mirada azul sobre su segundo hermano.

— No, nada, creo que estoy igual que ustedes — Daniel contaba con treinta y cuatro años, y era el arquitecto encargado del negocio inmobiliario, viajaba mucho constantemente tenía varios proyectos abiertos en distintas partes del mundo en ese momento, no tenía tiempo para perder — Pero debe ser importante, porque estaba en India atendiendo la nueva construcción, y cuando le dije que estaba muy ocupado y que tendría que cruzar el charco para venir, dijo que lo hiciera, que no importaba lo que estaba haciendo, que lo dejara y me subiera al avión, así no más… — Girándose para ver a Martin, el menor de los cuatro — ¿Y qué hay de ti? ¿Qué te dijo?

— Estaba en la hacienda… — Resoplando con fuerza — Me pidió que no pusiera excusas, que me viniera y ya, no tengo la menor idea de qué carajos es lo que quiere… apurando un trago al que ya se le estaba derritiendo el hielo — Martin era el menor de los cuatro hermanos y tenía unos treinta años muy bien llevados.

— Entonces estamos todos igual… esto no me gusta… — Dijo Scott impacientándose y mirando a su reloj, una de las manías que tenía debido a los fuertes horarios que solía manejar.

Mientras ellos hablaban, se escuchó desde el pasillo los pasos del viejo y la puerta del comedor se abrió de par en par. La mirada escrutadora de Tomas Sanders se paseó sobre los rostros expectantes de sus cuatro hijos.

— ¡Han venido todos! ¡Eso está bien! — Exclamó dando un aplauso de un par de palmadas como si tuviera celebrando la ocasión, entonces comencemos porque tiempo es lo que van a necesitar después de que les informe sobre mis últimas decisiones.

Los cuatro hermanos cruzaron miradas cargadas de interrogación... ¿Y ahora qué nueva tontería se le habría ocurrido?

Tomas Sanders se sentó en el extremo de la larga mesa y pidió a sus hijos que se acercaran más para dar comienzo a la reunión, esperó a que todos estuvieran en los asientos de los lados e inspiró profundo antes de comenzar, sabía que lo que tenía que decir no sería fácil, y menos fácil de digerir para sus cuatro hijos, hombres hechos y derechos a los que no podía dar órdenes como si fueran unos críos, sin embargo dada la situación, se tomaría ciertas libertades y allá cada cual si lo tomaba o lo dejaba, les soltaría la bomba sobre la mesa y después que ellos tomaran cada uno su decisión.

Se les quedó mirando por encima de los cristales de sus anteojos y comenzó.

— El ataque al corazón que sufrí el mes pasado me ha hecho pensar y poner muchas cosas en perspectiva… —Comenzó con su parsimonia acostumbrada — Y siento que, como van las cosas con mi salud y mi edad, en cualquier momento he de partir de este mundo y no creo que haya dejado las cosas en orden en cuanto a la familia se refiere…

— Padre, pero si has construido un imperio de la nada ¿Cómo puedes decir eso? — Quien interrumpió fue Martín, el hijo más joven.

— Silencio Martin, por favor, déjame terminar… — Llevándose una mano al centro del pecho mientras inspiraba profundo — He hecho mucho dinero, lo sé… pero el dinero no garantiza la felicidad, el dinero no lo es todo en la vida, ¡Y tenía que llegar a padecer un infarto ya en mis días de vejez para darme cuenta! — Soltó molesto — Si alguien me lo hubiera explicado antes… si lo hubiera aprendido de otra manera me habría ahorrado muchos problemas y habría sido feliz en la vida, ahora no me estaría arrepintiendo de muchas cosas… como por ejemplo de que no pude vivir un largo matrimonio con ninguna de sus madres… cuatro veces me casé, y cuatro veces me divorcie, ¡Eso no es ser feliz, es ser un completo idiota!

Ninguno de los hijos de Tomas entendía ni la “O” por lo redonda de hacía donde quería llegar el anciano con su palabrería.

— Lo que ha llevado a planear como quiero dejar a mi familia antes de morir… no pienso dejar ciertas cosas inconclusas, así que el futuro de esta familia se planificará ahora.

Scott sintió una punzada en el estómago, ¿Acaso el médico le habría dado algún pronóstico reservado a su padre del cual no había sabido aún?

— Ver la muerte cara a cara hace que uno se dé cuenta de que es lo realmente importante, y no es la Compañía, no señor, es la familia, el legado, quien llevará tu nombre más allá de tu existencia y que tan felices sean mis hijos…

Martin abrió mucho los ojos y miró de soslayo a John que lo tenía en frente, éste le hizo un gesto de que no moviera ni las pestañas y que escuchara con atención.

Scott comenzó a jugar nerviosamente con sus manos bajo la tabla de roble de la mesa tratando de mantener la compostura, era el hijo mayor, sí, pero eso no significaba que no necesitara a su padre, el viejo era en muchas formas la columna de la familia, y escuchar de sus labios invocar a la muerte era aterrador.

Tomas se levantó de su asiento y apoyando los puños sobre la mesa paseó la mirada azul sobre los rostros preocupados de sus cuatro hijos.

— Todos son hombres exitosos en los negocios, son fuertes en el mundo empresarial y son dedicados al trabajo, casi podría decir que tanto como yo… pero le han dedicado todas sus fuerzas al negocio, y si los dejo ir así por la vida seguramente pasaran veinte años más y no habrán hecho nada más que hacer negocios y sacar cuentas, y vivir de avión en avión… ¡Ninguno de ustedes tiene las bolas para casarse y formar un hogar! — Soltó la última frase como si padecieran de alguna enfermedad asquerosa y contagiosa, y como si fueran unos completos inútiles en el tema… tal vez si era así, eso lo vería próximamente…

La expresión que usó su padre fue como una bofetada para sus hijos, Scott inspiró profundamente y comenzó a soltar el aire de a pocos para evitar decir alguna cosa de la que se pudiera arrepentir luego.

John se pasó la mano por el cabello y desvió la mirada, le tenía respeto al viejo y prefirió mirar hacia otro lado antes que cantarle la tabla, viejo desagradecido, se había dedicado al m*ld*t* negocio desde que se recibió en la universidad y ¡Ahora le salía con esto!

Daniel se dedicó a dibujar patrones geométricos sobre la superficie de la mesa con el dedo sin levantar la mirada, y Martin buscaba los ojos de todos sus hermanos sin tener éxito.

— ¡Me voy a morir y no voy a tener el placer de conocer a mis nietos! Y no solo eso, es que después de que me muera no habrá nadie que los meta en cintura a ninguno de ustedes, así que he tomado una decisión, y es inapelable, quiero que sepan antes de que les explique de que se trata, que he arreglado los detalles legales de esto antes de venir aquí a reunirme con ustedes, y de que estoy en pleno uso de mis facultades mentales para proceder como accionista mayoritario de Sanders & Sanders — El nerviosismo era palpable entre los hijos de Tomas que no acababan de enterarse de lo que su padre haría con ellos — Les daré un año, estimo que es tiempo suficiente para que todos contraigan matrimonio, y al final de este año cada uno esté esperando un hijo, ya se los dije, no pienso morirme sin ver a mi descendencia, ¡A la nueva generación de esta familia!

La mandíbula de Scott ya iba llegando al suelo, se le desencajó la cara a tal punto que cuando volvió a mover la boca le dolían las mejillas. El tamborileo de los dedos de Daniel se detuvo sobre la madera de la mesa, y John casi se arranca un mechón de su cabello, pero el pobre Martin seguía buscando las reacciones de sus hermanos sin recibir la mirada de ninguno.

— No es una opción, tómenlo como su boleto para mantener su puesto en Sanders & Sanders, cada cual puede hacer lo que mejor le parezca, pero quien no cumpla se irá de la Compañía, y punto.

Hubo un largo e incómodo silencio, hasta que Scott, el mayor, se atrevió a romperlo.

— Papá… ¿Estás hablando en serio? — El hombre no daba crédito a lo que escuchaban sus oídos, ¿Es verdad iba a aplicarles esa?

Scott era el CEO de la compañía, manejaba un altísimo porcentaje de acciones que estaban a su nombre, de hecho todos los hijos de Tomas eran propietarios de una parte, pero el viejo era el accionista mayoritario y aunque los cuatro hijos se levantaran en contra de su padre, la voz cantante siempre sería la de él.

— Es en serio, no estoy jugando, y saben que cuando digo que haré algo es porque voy a hacerlo, no soy persona de medias tintas — Eso era precisamente lo que comenzaba a preocuparle a Scott, y también a los otros, que su padre no era hombre de doble ánimo, para él las cosas o eran blancas, o eran negras, no había cabida para la escala de grises.

— Con todo respeto papá… no es que seamos indispensables, sabemos que la Compañía es tu hija, que tú la levantaste, pero de eso hace ya mucho tiempo, somos nosotros quienes la conocemos y manejamos los actuales proyectos de los que tú hoy no sabes nada… ¿Cómo se supone que la vas a dirigir ahora sin nosotros?

Aunque los demás no lo hubieran dicho, lo estaban pensando, todos se preguntaban exactamente lo mismo.

— No conozco los detalles de lo que Scott esté manejando, pero ahora en este momento tengo tres proyectos grandes fuera del país que requieren de mi atención directa, y no pueden atrasarse porque representarían pérdidas de millones de dólares a contratistas y proveedores… si pusieras a otra persona que no conozca cada cosa todo se retrasaría al menos seis meses si no es que más… ¿Estarías dispuesto a correr ese riesgo y a poder esas sumas estrafalarias solo por un capricho tuyo? — Abriendo las manos hacia los lados con frustración.

— Estoy dispuesto, y en realidad no me importa, simplemente pondré en venta la Compañía, ya verán que más me tardo en anunciar la venta que en aparecer personas haciendo fila para ofrecer un trato.

— ¡No es cierto! — Bufó, Daniel.

— ¡Sí que lo es!

Ahora, si se le había zafado un cable al viejo, ¿Cómo podía poner en riesgo el patrimonio familiar en nombre del bienestar de la misma familia? ¡No tenía sentido!

Seguramente los medicamentos que le habían recetado para el corazón tenían algún efecto secundario sobre el sistema neurológico ¡Porque no había otra manera de entender que coños le estaba pasando!

2 Preocupación

— No me tienten que ya esto está más que pensado, no es una loca ocurrencia de un día para otro, tengo tiempo pensando en ello y ya está todo planificado, si no cumplen con lo que les he dicho pues ¡Al cuerno con los estúpidos proyectos en tierras extranjeras! Venderé la isla — Dijo mirando a Daniel con furia — Venderé la finca — Girando hacia Martin — Acabaré con la fundación — Luego hacia John y finalmente clavando sus pupilas azules sobre el mayor de sus hijos: — Y tú tendrás eternas vacaciones porque no tendrás nada sobre que coños gerenciar Scott, no se necesitará un presidente porque no habrá Empresa.

Scott pensó que ahora, si se había vuelto loco el viejo, habría que tomar cartas en el asunto, el problema era que respetaba mucho a su padre como para contrariarlo, grave problema.

— ¡Esto es una locura! — John no quería armar problema, pero era más fuerte que él — ¿Qué es lo que buscas con todo esto papá?

— Lo que busco es que se casen, que echen raíces, que s

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