Alphanovel

Romanzi rosa

Book cover
EsclusivoAggiornato

Mi vecino es un vampiro

  • Genere: Paranormal
  • Autore: Kaname
  • Capitoli: 11
  • Stato: In corso
  • Classificazione per età: 18+
  • 👁 15
  • 5.0
  • 💬 0

Annotazione

Emma siempre ha soñado con publicar su novela. Tendrá que demostrarle a su madre que puede ganar dinero siendo escritora. Se muda a Seattle con la condición de que en un año deberá publicar su novela, ya que si no tiene éxito, se verá obligada a trabajar en el negocio familiar. Al mudarse se encuentra con la sorpresa de su irresistible vecino, quien es extremadamente atractivo. Despertando en ella deseos que jamás había experimentado. Su presencia se convierte en una distracción irresistible e intensa. Mientras trata de terminar su novela, Emma comienza a descubrir que la casa de su abuela contiene secretos. Hechizos, símbolos y libros sobre rituales, revelando que su abuela era una bruja. Entre la tentación, la escritura y un legado mágico, Emma deberá cumplir su objetivo.

Chapter 1

Era una mañana soleada en la ciudad de Seattle. Me encontraba sentada en la cama, con los ojos aún cerrados. La noche anterior me había desvelado, tratando de comenzar mi novela. No me sentía lista para levantarme pero quería aprovechar el día desde temprano. Me quedé mirando por unos segundos hacia la ventana, escuchando el canto de los pájaros, viendo cómo el sol se filtraba a través de las persianas. 

Mi cuerpo se sentía pesado, me quedé esperando a que algún tipo de energía entrara a mi cuerpo y ayudara a levantarme. La cama me absorbía y no quería soltarme. Me deslicé lentamente entre las almohadas pero después pensé que ya tenía que levantarme si no me quedaré dormida otro rato.

Así que me levanté rápidamente.

Me dirigí hacia el baño para lavarme la cara, sintiendo aún pesadez en mis ojos. Al mirarme al espejo, noté que mi coleta estaba casi deshecha y algunos cabellos estaban desaliñados. Mis ojos estaban hinchados por el cansancio y mi cachete llevaba la marca de mi almohada. Me eché agua en la cara para que me ayudara a despertar y luego me cepillé el cabello rehaciendo la coleta. 

Hace cuatro meses me mudé a la casa de mi abuela materna. Una casa que había sido parte de la familia por generaciones, y que, a pesar del paso del tiempo, aún conservaba su esencia. Cuando recorría la casa, podía todavía distinguir el suave aroma de su perfume, una fragancia dulce y fresca, que me hacía recordar su calidez. Me recordaba a las navidades que pasamos con ella, y las veces que nos preparaba chocolate caliente antes de sentarnos junto a la chimenea.

Me hubiera gustado poder compartir más años con ella.

Esa mañana, me preparé un espresso, que era lo único capaz de despertarme en estos momentos. Agarré un bagel y le hunte mermelada de piña. Mi propósito para este año era claro: terminar mi novela, publicarla y demostrarle a mi madre que podía vivir de esto. Quería demostrarle que la carrera como escritora no había sido un error. Esa fue la condición para mudarme aquí. 

Entré al “estudio”, como lo llamaba. Era una habitación en donde había un escritorio de roble antiguo que estaba pegado a la pared, el cual una parte se extendía hacia la ventana.  Al principio tuve que ordenar algunas cosas en cajas para despejar el espacio, después lo llené de hojas con mis notas e ideas acerca de mi novela. Al final coloqué mi laptop del lado del escritorio que daba hacia la pared. 

Este era mi pequeño santuario.

Me senté en la silla, colocando mi desayuno sobre la parte que daba hacia la ventana. Tomé un sorbo de café, mientras comía el bagel. Al ver a través de la ventana, observé a una ardilla que corría por el pasto. Me fascinaba ver los pequeños animales que pasaban cerca de casa, ya sea pájaros o ardillas. La ardilla movió la cola rápidamente, olfateando algo en el suelo y al saltar al marco de la ventana del vecino, fue entonces cuando vi que se abrió la persiana. Se levantó lentamente hasta que un hombre sin playera apareció. Su torso era delgado pero definido. Mis ojos se detuvieron en su torso desnudo por unos segundos, y fui deslizando la mirada de forma involuntaria. Mi piel se calentó, mis piernas se tensaron, y por un segundo olvidé cómo respirar. 

Después alcé la mirada hacia su cara y nuestros ojos se encontraron. Sonrió de manera juguetona. Casi como si se hubiera divertido con mi reacción. Me paralice, mi corazón latía con fuerza y sentí mi rostro arder. Escupí el café y la taza se deslizó de mis manos, cayendo sobre el escritorio. Me giré rápidamente, intentando ocultar mi rostro y me aparté de la ventana. 

Pero … tenía entendido que en esa casa no habitaba nadie 

Me salí del cuarto para tratar de despejar mi mente, pero seguía pensando en su cuerpo, su mirada. Sentía una mezcla entre excitación y vergüenza.

Me di una palmada en la mejilla, como si eso pudiera quitar la sensación que se había apoderado de mí. No podía permitir distracciones, mucho menos involucrarme con alguien. Mi novela era lo único en lo cual debía enfocarme. Lentamente me fui acercando a la ventana, con mi corazón aún latiendo un poco fuerte en mi pecho. 

Cerré la persiana rápidamente. 

Como quiera no creo que un chico tan guapo como él se fije en mí

Yo solo era una chica común, con cabello castaño oscuro y ojos de un color nada especial.

Levanté la taza, y por suerte, no se habían manchado mis notas. Al limpiar con la servilleta, me quedé unos segundos observando el escritorio. Hace unos meses salí de una relación de cuatro años, en donde sentí que entregaba mucho de mi sin recibir nada a cambio de él. De momento no me interesaba meterme en otra relación, aunque no estaría mal si fuera solamente carnal. Sacudí la cabeza, no debería de pensar en eso. Debería cerrar todas las persianas de la casa para no verlo y evitar contacto. Tengo un objetivo que cumplir, y un sueño que alcanzar. 

Pero es que a veces el cuerpo tiene sus necesidades.

 

Me senté de nuevo, mirando hacia mi laptop. Estos últimos días me había costado mucho concentrarme en mi novela. Lo único que tenía eran ideas sueltas, personajes vagos, situaciones inconclusas. Necesitaba poder concentrarme, y adentrarme en la historia.

Comencé a leer mis notas, en busca de inspiración. Pasaron varias horas, modifiqué ideas que ya tenía apuntadas, pero aún no lograba encender esa chispa creativa. Finalmente, abrí la hoja de Word y escribí “Capítulo 1”. Me quedé mirando la pantalla, pensando cómo empezar. ¿En qué tipo de perspectiva escribiría? ¿Sería en primera, o en tercera persona? Las dudas empezaron a invadir mi mente, abrumandome. ¿Realmente puedo escribir una novela? ¿Podré sostener una historia de más de 100 páginas?

Anteriormente había finalizado mi primera novela corta, sin aún publicarla. Sin embargo, me quise ir a lo grande y escribir un libro de 400 páginas. 

Cerré los ojos, respiré profundo y traté de calmarme. Intenté no pensar en nada. Me enfoqué en los cantos de los pájaros de afuera, el sonido de mi laptop encendida, el clima central. Pensé en mi personaje para empezar a visualizarla, a adentrarme en su mundo, sus sentimientos.

El timbre sonó.

Al principio lo ignoré, ya que no suele haber visitas importantes, no quería que algún vendedor ambulante me cortara la inspiración. 

Volvió a timbrar repetidas veces.

Con un suspiro de frustración, abrí los ojos. Sea quien sea la persona detrás, se notaba desesperada.

 “¡Ya voy!” grité molesta apresurándome.

Abrí la puerta de golpe

“¿Diga?” 

En cuánto vi a la persona quedé paralizada. 

Era él

El chico que había visto hace unas horas por la ventana. Su sonrisa hizo que mi corazón se detuviera por un momento. De cerca era aún más atractivo. Su cabello corto brillaba con tonos dorados a la luz del sol, sus ojos verdes claros brillaban de una manera intensa, y su piel era pálida y etérea. Se veía tan perfecto que parecía como si no perteneciera a este mundo. Llevaba una camisa de botones azul pastel y un traje azul oscuro.

-Hola- dijo con voz suave, sonriendo.

Dios, no puedo pensar

Mi corazón empezó a acelerarse. Su presencia era tan intensa que me costó encontrar las palabras.

-Me llamo Lucien, tu nuevo vecino- estrechó su mano.

La tomé automáticamente. En cuanto nuestras manos se tocaron, sentí un escalofrío recorrer mi piel. Su piel era fría, demasiado fría. Sentí un pequeño estremecimiento cuando apretó suavemente.

Al mirar hacia su mano me percaté que llevaba un anillo con una piedra roja, el cual no solo reflejaba la luz del Sol, sino que resplandecía con una luminosidad inusual.

-Mu-mucho gusto. Emily- tartamudee un poco, sin apartar la mirada del anillo.

-Perdona si te interrumpí en algo importante- dijo con voz dulce

-No, no pasa nada- respondí nerviosa.

Mi corazón palpitaba. ¿Por qué me afectaba mucho su presencia? 

Nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos y volvió a sonreír ligeramente. 

Mi cuerpo reaccionaba de una manera que no entendía. Mis pensamientos estaban revueltos, deseaba verlo sin playera de nuevo.

-Vine para preguntarte si estabas bien- al momento que dijo esto me dio mucha vergüenza, sentí mis orejas calientes. Al parecer me puse roja de la cara ya que Lucien me estaba viendo de manera juguetona como hace rato. 

¿Qué le respondo? 

Si todo está bien, me encantó verte sin playera, ¿Podrías quitártela de nuevo?.

Claro que estoy bien, estoy más que bien, ¿Quisieras venir a mi cuarto?.

Sin pensarlo, intenté darme una palmada en la mejilla pero Lucien agarró mi mano. 

“Cuidado, no vayas a lesionar tu hermosa cara” dijo antes de que mi visión se tornara borrosa.

Cuando abrí los ojos, vi su cara muy cerca de la mía. Mi corazón empezó a palpitar muy rápido, mi cara se sentía caliente.

-¿Qué pasó?- dije asustada y con un poco de vergüenza-Te desmayaste, pero tranquila- sonriendo - Te agarré en el aire- 

Cuando volteé a ver a mi alrededor, nos encontrábamos todavía en la entrada de la casa. 

-¿Cuánto tiempo pasó?- parecía haber pasado solo unos segundos pero .. 

-Una hora- dijo muy tranquilo, como si hubiesen sido solo unos minutos.

-¿QUÉ?!- grité - Perdón es que fue demasiado tiempo, me hubieras dejado dentro de la casa, no tenías porque esperarme- 

-Shh- me interrumpió, pero no fue como ese sonido molesto para callar, si no lo hizo suave. Acercando sus dedos en mis labios. Sentí como si el mundo se detuviera por un instante, ahí es cuando me percaté bien de la situación. Me encontraba envuelta entre sus brazos, su cara estaba tan cerca que podía ver algunos lunares claros alrededor de su nariz. Su mirada era penetrante y adictiva, no quería dejar de ver sus ojos verdes, claros como el jade con pequeños tonos oscuros alrededor de la pupila. Sus labios carnosos, listos para recibir un dulce beso.

En eso sentí que lentamente empezó a acercar su cara contra la mía. No sabía qué hacer ¿Me besará? ¿Preparo mis labios o solo me quedo inmovil para ver qué hace?

Los nervios comenzaban a consumirme, sentía un poco de revoloteo en mi estómago. No sabía si ver sus ojos o sus labios, comencé a sentir el aire más cálido. Podía oler su aroma suave, dulce y un poco penetrante. 

De repente sentí que se acercó a mi oído 

-Por cierto, te ves bonita en ese pijama- dijo de manera dulce, susurrando. Me dieron escalofríos. Mi cuerpo se estremeció. Quería más de él. Cerré los ojos pero él solamente me cargó para ya levantarme. 

-Bueno, fue un gusto conocerte- dijo sonriendo de manera traviesa. Le gustaba provocarme. 

- Cualquier cosa que necesites, recuerda que solo estoy a unos pasos- dijo alejándose poco a poco de mi. Mi cuerpo no se quería despegar de él, pero era obvio que el encuentro estaba por terminar. Inconscientemente me empecé a acercar a él, para poder sentirlo una última vez pero se dio la vuelta y se dirigió a su casa.

Mi cara ardió, no pude evitar sonrojarme. Me quedé unos segundos, mirándolo. 

Lucien era un hombre muy guapo pero aún así me sorprendió haberme sentido de esa manera.

Nunca me había pasado esta sensación con alguien más. Se sentía como una atracción fuerte, tan solo verlo me hacía desearlo con todas mis fuerzas. Al verlo quería estar con él, no lo quería soltar, lo quería solo para mi. Meterlo a mi casa, abrazarlo, tenerlo. 

Cuando volví en sí, me encontraba sola en el marco de la puerta, viendo hacia el jardín frontal. Cerré la puerta y fui al baño, vi mi cara roja aún. Miré mi pijama de gatitos y mi cara se puso aún más roja. Necesitaba distraerme, quitarme a Lucien de la mente, me eché agua fría en la cara.

Me serví té de menta y regresé al escritorio, tenía que volver a incitar mi inspiración, esta vez opté por ver videos en Youtube acerca de “Consejos de cómo comenzar tu novela”. Después de un par de horas comencé a agarrar el ritmo. Abrí el documento, y mis manos empezaron a tomar vida propia mientras mi mente se imaginaba las escenas. Cada vez me sumergía más en el personaje, parecía que podía sentir lo mismo que Caroline, sus frustraciones, sus conflictos pero de repente, después de tres páginas escritas me detuve. La magia se había ido y en gran parte era porque me empezó a dar hambre, quise ser práctica y recalentar las sobras del picadillo de ayer. Después de comer y ponerme a ver televisión en la sala un rato para relajarme, regresé a mi zona de trabajo. Quería leer lo que había escrito para ver si había algo que me disgustara o quisiera modificar, el problema era que al ser perfeccionista, me ponía a modificar redacción, gramática y al final quedaba fastidiada o me daba un poco de ansiedad.

Me quedé el resto del día modificando las páginas que había escrito. Hice otros dos borradores cambiando la perspectiva, luego modifiqué el estilo de escritura. Pasaron las horas sin darme cuenta, hasta que comencé a notar cómo el cuarto se oscurecía lentamente. La luz del Sol se desvanecía y mis ojos comenzaron a arder un poco por el esfuerzo. No quería desaprovechar la oportunidad así que continué escribiendo una hora más, hasta que finalmente recargué la cabeza sobre mis brazos cerrando los ojos para descansar un momento, sintiendo el cansancio y la pesadez.

Después de unos minutos sentí una mano en mi hombro derecho, salté del susto y me giré hacia atrás. Al principio solo vi una silueta difusa pero al enfocar la vista, me di cuenta que era mi abuela. Traía una vestimenta que era su favorita, un vestido de manga larga violeta de botones enfrente, su cabello caía suelto hasta los hombros, sus ojos delineados y sus labios pintados de un rosa claro. Al verla, una sensación entre nostalgia e incertidumbre me invadió, no sabía qué es lo que estaba pasando. Su imagen era tan vívida que sentí un nudo en la garganta.

¿Será en verdad Tita? ¿Estaré dormida?

-Emma …- su voz sonaba distante, como un susurro.  

-¿Tita?- dije con voz quebrada. Me ganó el sentimiento y la interrumpí sin querer.

-Hija, tienes que tener cuidado- sus palabras se desvanecieron en el aire

-¿Qué pasa?¡Habla un poco más fuerte por favor!- la situación me daba escalofríos, el miedo comenzó a invadirme mientras las lágrimas comenzaban a brotar.

-Póntelo … el collar…- dijo con una voz *p*n*s audible. Su imagen comenzó a desvanecerse antes de que pudiera decir algo más, al final solo logré captar una última palabra “ático”.

-¡Tita!- grité pero ya no había desaparecido.

Chapter 2

Pasaron un par de días desde el incidente con mi abuela. Me había impactado tanto lo que había pasado, que olvidé la vergüenza que pasé con mi vecino. Esos días estuve sobrepensando, tratando de sacar explicaciones de lo que había pasado. No me había atrevido a subir al ático, convencida de que todo había sido un sueño. Lo sentí muy irreal.

Por fin hoy, sábado, decidí ir a investigar. Estaba lista para ver qué es lo que había allí arriba. 

El ático estaba en el pasillo que conducía hacia la lavandería y el baño de visitas. Me acerqué al cordón para jalarlo y abrir la puerta, las escaleras comenzaron a desplegarse. Al subir lo primero que percibí fue el perfume de mi abuela, pero esta vez más fuerte como si estuviera en el ático esperándome. Su olor me hizo sentir segura y cómoda.

El espacio del ático no era muy grande pero lo suficiente para que hubiera un librero amoldado en la pared con tres hileras de libros. En la última hilera había algunos artefactos junto co

Heroes

Usa AlphaNovel per leggere romanzi online quando vuoi e dove vuoi

Entra in un mondo dove potrai leggere tante storie e trovare i migliori romanzi d’amore e libri romantici con lupi mannari alfa che meritano la tua attenzione.

QR codeScansiona il codice QR e vai all'app per il download