
La novia apostada del alfa
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Annotation
Sus padres casan a Gabriella con un alfa en contra de su voluntad. Se ve obligada a dejar atrás su antigua vida y mudarse con el alfa, conocido por su poder y control dentro de la manada. A pesar de su resistencia inicial, acaba aceptando su nueva vida junto al alfa Aiden. Sin embargo, pronto se da cuenta de que el alfa es un hombre cruel y abusivo que utiliza su posición para controlar todos sus movimientos. Aiden quería el título y para conseguirlo tuvo que tomar una esposa. Cuando Grabiela está a punto de entrar en su vida, Aiden decide divertirse y convertirlo en un juego, con ella como estanque principal, entre él y sus amigos. Cuando los malos tratos y las mentiras pesan demasiado, ella se da cuenta de que tiene que irse, pero ¿la dejará él marchar? ¿O apretará las tuercas y cerrará las puertas? —¿Supongo que la reunión no era para hablar de los preparativos de la comida para cuando te hagas cargo de la manada? —Han arreglado que me case con Gabriella Santos de la manada Trimoon. —¿Y qué? ¿Cuándo te has echado atrás ante un desafío? —¿Cómo es atar mi vida a otra en matrimonio, un desafío? —El desafío es hacer que ella se someta a ti. —Lo haremos más interesante... —- Apuesto a que no serás capaz de hacerlo antes de fin de año. —La tendré sometiéndose a mí a finales de mes- —No sólo someterla. Tienes que tenerla envuelta alrededor de tu dedo, perdidamente enamorada de ti para fin de año. —Diez de los grandes para quien gane. ***Abuso sexual explícito, violencia y otras escenas TW más adelante en el libro. Se advertirá en las Notas del Autor***
CAPITULO 1
~POV Desconocido
Mi madre acababa de darme la noticia. Yo estaba de pie en el comedor, y mi padre estaba sentado en una silla con el codo apoyado en la mesa. Mi madre tenía la mano sobre su hombro y ambos me estaban dando nada menos que un ultimátum.
—Cariño, el título es tuyo, liderarás tu manada pero primero debes tomar una esposa—, dijo mi madre y vi la súplica en sus ojos. Inclinó ligeramente la cabeza y me miró con una mezcla de tristeza y culpabilidad. Pero nada de eso la haría cambiar de opinión.
—Gabriella es de buena familia, su padre hablaba bien de ella y tienen cierto respeto por parte de otras manadas del país—. Dijo mi padre. Eso era todo lo que era, un buen negocio por su parte.
—Nosotros también, tenemos más respeto y más alias que cualquier otra manada. No voy a tomar una esposa—, me quejé.
—No es una discusión, hijo. El trato está hecho, ella llegará en dos días y la boda se celebrará enseguida.
—¡Es una z*rr* malcriada que no puede vivir sin el dinero de Dady!
—¡Lenguaje!— Reprendió mi madre y dio un paso al frente. Mi padre se levantó y lanzó un suspiro.
—Esto será bueno, para todos nosotros. Necesitan esto para mantener su manada fuerte y tú te convertirás en Alfa. Es un trato hecho.
Estaba en la guarida, jugando al billar y pensando en clavarme el taco en el pecho. Con suficiente fuerza, debería ser posible.
Coloqué el taco en su posición y entrecerré los ojos en la bola. La rabia que había acumulado en mi interior salía de mis brazos, bajaba por las yemas de los dedos y salía por la punta del taco.
La punta golpeó la bola y ésta voló hacia arriba, por encima de la mesa, y casi le da a Cole en la cara.
—¡Vaya!— Dijo y agarró la bola una pulgada delante de su cara. Lástima, me habría venido bien la risa.
—¿Supongo que la reunión no era para hablar de los preparativos de la comida para cuando te hagas cargo de la manada?—. Preguntó y dejó la pelota sobre la mesa.
—No. Era para hablar de los preparativos de mi matrimonio—. Sus ojos se abrieron una fracción y luego vino la risa.
—Volveré a tirar la bola y esta vez no podrás cogerla—. Dije y tiré el taco sobre la mesa. Rebotó y las bolas salieron rodando.
—Lo siento, pero ¿qué demonios quieres decir con —matrimonio—? preguntó.
—Han arreglado que me case con Gabriella Santos, de la manada Trimoon—, Cole ni siquiera intentó ocultar su risa y yo esperaba que se atragantara con ella.
—Tío, ¿esa princesa mimada y malcriada?
—Uhu.
—Maldita sea, he oído que está buena.
—¿Crees que me importa? Ella no hará más que causar problemas y en caso de que lo hayas olvidado, ya tengo novia—. Dije y apoyé las palmas de las manos en la mesa.
Cole hizo una mueca de dolor, y con razón, cuando Samantha se enterara de este arreglo, todo el infierno se desataría y yo sería la que estaría en el centro de las llamas. No sólo yo, también Gabriella, probablemente más.
—¿Y qué? ¿Cuándo te has echado atrás ante un desafío?
—¿Cómo es atar mi vida a otra en matrimonio, un desafío?
—Todos hemos oído las historias. La princesa mimada que es el orgullo y la alegría de su padre, siempre consigue lo que quiere y nunca acepta un no por respuesta. El reto consiste en agarrarla por los pies y volver a tirarla al suelo. Rómpela, córtale las alas para que no vuele por las nubes, tú serás su alfa, haz que se someta a ti—. Eché la cabeza hacia atrás, eché los hombros hacia atrás y escuché lo que decía. La luz de la lámpara parpadeaba, me molestaba mucho y cogí el taco y lo levanté.
—Lo haremos más interesante-— dijo y sonrió.
—- Apuesto a que no podrás terminarla antes de fin de año.
—La tendré sometiéndose a mí a finales de mes—, dije y apreté con más fuerza el taco de billar.
—No, no, no sólo someterla. Tienes que tenerla enrollada alrededor de tu dedo, desesperada y completamente enamorada de ti para finales de año—, apreté la mandíbula y Cole me miró fijamente, se inclinó hacia delante, el tío era un g*l*p*ll*s de cojones, pero me estaba retando.
—¿Cuánto?
—Diez mil al que gane.
—Si consigo que se enamore de mí, ¿me das diez de los grandes?—. Dije y alcé una ceja.
—O fracasas, que lo harás, y me deberás los diez mil—. Me incliné hacia delante, él extendió la mano y yo la agarré, apretando un poco más fuerte de lo necesario y sonriendo mientras él gemía por el aplastamiento de sus huesos bajo mi agarre. Es importante que la gente sepa cuál es su lugar, sobre todo cuando su ego está tan inflado como lo estaba él.
La lámpara siguió parpadeando y, mientras me inclinaba hacia atrás, levanté el taco y rompí la bombilla. Los fragmentos de cristal cayeron sobre la mesa y Cole y yo sonreímos mientras ambos pensábamos en nuestro nuevo juego, que llegaría en dos días.
CAPÍTULO 2
—Gabby, por favor, mírame—, observaba a mis tres hermanos afuera, Edmund saltaba en el nuevo Benz que papá le compró para su primer auto. Nick le daba el brazo a su novia y se fueron caminando y Noah se fue con sus amigos. ¿Yo? Me estaban diciendo que tenía que casarme con un hombre que nunca había conocido, uno que no era mi pareja, porque mi padre y el Alfa de la manada de la luna roja decidieron que era una buena idea.
—Cariño, te prometo que es lo mejor, para todos—, excepto para mí.
Suspiró y se marchó. La puerta se cerró y por fin pude dejar caer las lágrimas. Se deslizaron por mi mejilla y parpadeé varias veces, ayudándolas a correr más rápido.
¿Cuándo los matrimonios concertados en aras del poder habían hecho feliz a la pareja? Ninguna que yo supiera. Mi padre encontró a su pareja, y así lo hicieron todos en nuestra familia. Mis hermanos tendrían el mismo privilegio. Podrían jugar, tener citas y esperar a encontrar a su media naranja antes de sentar la cab











