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Amor Robado

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Anotación

El día que celebró su graduación universitaria, Every Herrera creía tener la vida perfecta. Era la hija de una familia influyente, era la novia del hombre que amaba y tenía un futuro brillante por delante. Pero en una sola noche, todo se derrumbó. Tras despertar en la habitación de un desconocido sin recordar lo ocurrido, Every descubre que su madre ha sido acusada de graves delitos, su familia ha perdido el control de la empresa y su novio parece estar involucrado en la traición que destruyó todo aquello por lo que habían trabajado. Abandonada por quienes juraron protegerla y convertida en el centro de un escándalo, Every está decidida a recuperar lo que le arrebataron. Lo que no esperaba era volver a encontrarse con Ryan, el misterioso hombre de aquella noche. Frío, poderoso y acostumbrado a conseguir todo lo que desea, Ryan guarda secretos que podrían cambiar la vida de Every para siempre. Entre mentiras, traiciones y una peligrosa sed de venganza, Every deberá decidir si está dispuesta a confiar nuevamente en alguien... o si el amor será la última cosa que pueda permitirse.

Una noche con un desconocido

Hotel Marsella

 

La fiesta estaba a punto de terminar, había sido una noche larga. Every estaba un poco ebria y andaba bamboleándose de un lado al otro. Su cara estaba tan roja como un tomate, como si se hubiera colocado rubor en exceso.

El ascensor llego al décimo piso, Amber sostenía a Every del brazo con fuerza. Después de pensarlo un momento, decidió que no podría permitir que su querida amiga durmiera con Sergio, primero muerta, ella debía de hacer algo al respecto.

No era de las que se quedaba como simple espectadora, lo sentía por Every, pero ella debía de intervenir.

Tomo una decisión, llevo a Every a la parte más apartada del pasillo, no se detuvo hasta encontrar la última habitación, la puerta estaba entreabierta, al parecer el huésped había olvidado cerrarla por completo.

Tenía demasiada suerte, a través de la rendija de la puerta, Amber vio una sombra gigante, llevaba puesto un traje, dudo por un momento, pero sabía lo que debía de hacer, no había espacio para dudas en ese instante, una sonrisa maligna asomo en sus labios color carmesí, el hombre discutía por teléfono con alguien.

Debía de aprovechar la oportunidad o la perdería.

—Mientras sea un hombre, lo demás no me importa, no puedo permitir que termines en la cama de Sergio, suerte Every, —dijo Amber con malicia.

Sin pensarlo dos veces Amber empujó a Every con fuerza y cerró la puerta tras de sí con prisa, estaba hecho.

Levantó la mirada y observó a su alrededor, no había ningún testigo, ni cámaras. Afortunadamente la habitación se encontraba en un punto ciego, su suerte no podía ser mejor.

Acomodo su cabello con elegancia y luego se marchó, como si nada hubiera pasado, tan tranquila como siempre. No sentía ni el más mínimo remordimiento.

Every fue arrojada a una habitación. Bajo la penumbra, observo a un hombre que la estaba mirando con seriedad, mientras sostenía el celular en las manos.

Dio un respingo...

La mirada fría del joven prácticamente congeló en el sitio.

Estar borracha no la hacía pensar con claridad, se levantó con dificultad y se acercó al hombre. Every estaba consciente de que debía de volver a casa, de lo contrario su madre se enfadaría y eso no era bueno, pero ni siquiera recordaba la dirección, su mente estaba nublada por el alcohol

—Lárgate —dijo Ryan después de observar el rostro de la mujer por unos segundos.

Su cabello largo caía como cascadas sobre sus hombros, el vestido negro se ajustaba en los lugares correctos, hacia resaltar su preciosa piel pálida, cualquier hombre terminaría hechizado con solo mirarla, pero él no era cualquier hombre.

Un collar de diamantes decoraba su cuello, un hermoso par de piernas quedaba al descubierto, sus tacones blancos de 10 centímetros la hacían ver alta y sexi.

En ese momento, Every pisaba de forma grosera con los tacones de edición limitada. A unos pocos centímetros Ryan miro la cara rojiza de la joven...

—Me siento mal, ¿puedes darme un poco de agua fría? —Every pregunto mientras intentaba quitarse sus preciosos tacones. Por más que lo intentara no lo lograba y eso le hizo enojar. —Necesito volver a casa —murmuro.

Puso el brazo derecho sobre el cuello del hombre, moviendo lentamente su mano izquierda, finalmente logro sacarse el tacón y lo lanzo lejos de ella.

El perfume de la joven era de una marca reconocida, que no paraba de inundar la habitación con un aroma de vainilla agradable.

A simple vista se podía apreciar que era una señorita elegante, de una familia acomodada. —¿Es una joven que se equivocó de habitación? ¿Es eso posible o alguien intenta jugarme una broma? Ryan aparto el brazo de la Every, y la arrastro hacia la puerta, quería deshacerse de la mujer lo más rápido posible.

Sin embargo, las piernas de la joven comenzaron a tambalearse. Cayó al suelo, una mano todavía estaba agarrada por el hombre.

—¡No me lo creo, acaso juegas conmigo señorita! —Casi se le agotó la paciencia de Ryan.

Soltó la mano de la joven bruscamente, no estaba de humor y ella simplemente lo estaba distrayendo, era mejor llamar a la recepción del hotel para que la sacaran de su habitación. Mientras cogía el teléfono fijo para llamar a la recepción, la mujer se levantó y abrazó suavemente la cintura de Ryan, esta acción lo hizo quedarse sin palabras por un segundo.

—Ayúdame, por favor, no me siento bien, sé un buen hombre y ayúdame —Su voz temblorosa tenía un encanto especial en esa noche oscura, como si contuviera un hechizo especial que recorría centímetro de su piel.

Ryan soltó el teléfono lentamente, y se fijó en ella seriamente.

Ryan esperaba encontrarse con una espía, una periodista o algún enemigo de los negocios. En cambio, la mujer frente a él parecía completamente perdida, ni siquiera era capaz de quitarse los zapatos sin discutir con ellos. Aquello no encajaba con ninguna trampa que hubiera visto antes.

Y precisamente por eso le resultaba más desconcertante.

—¡Dime! ¿Quién te ha dicho que hoy llegaría a esta ciudad? ¿Quién te envió, es una trampa o una broma de mal gusto...? —Sin terminar las preguntas, Every se lanzó hacia Rayn con tanta fuerza que los dos cayeron en el sofá detrás del hombre.

—¡Eh, tú! Eh... Me encuentro mal ahora, no deberías ser tan grosero, yo... ¡Te ordeno, que me cuides y me lleves de regreso a casa! —las palabras salieron de esos labios tentadores color cereza.

—¿Ordenarme, cuidarte, llevarte a casa, acaso es broma verdad?! Ryan intentaba controlar su mal humor. Se río y aparto a la joven sin vacilar. Vale, tenía que reconocer que, la mujer era muy atractiva, pero había subestimado su capacidad de autocontrol. —¡Te lo digo por última vez, lárgate de aquí!

Every dio unos pasos hacia atrás para mantenerse en pie. *p*n*s entendía lo que estaba diciendo aquel hombre. En ese momento, Every sólo se fijaba en los labios de Ryan que no paraban de moverse de manera seductora y eso le hizo sentir cada vez más caliente, el alcohol la hacía cometer locuras en algunas ocasiones.

Abrió la cremallera de su vestido con lentitud, este cayó al suelo sin hacer ningún ruido. Al ver esto, Ryan se quedó mirándola fijamente. Parecía que esta vez el rival era muy fuerte y astuta, la mujer que habían enviado era bastante interesante debía de admitirlo.

Every estaba ebria, no pensaba con claridad, pero en el momento en que el hombre intentó arrojar fuera a la mujer, ella se lanzó y se aferró a él sin permitirle moverse demasiado...... Entonces, él ya no tenía por qué seguir controlándose, era hombre, no un m@ldito mueble sin deseos.

—¡Qué difícil, quién se atreve a hacerme tal maldad...! —Ryan se quedó en silencio durante unos segundos, no podía negar que la joven era demasiado sensual, esto le hizo bajar la guardia.

A lo mejor ella era demasiado atractiva, sus encantos hechizaron a Ryan de inmediato, él le hizo el amor en muchos sitios, en el cuarto, en la alfombra y en el balcón. Hasta que casi saliera el sol, la pareja cayó en un sueño profundo.

Every se despertó por el calor insoportable de la mañana, además de los rayos del sol que se filtraban por las cortinas. Ella abrió los ojos, quería colocar el aire acondicionado y seguir durmiendo. Buscó por todas partes el control remoto, resultaba que estaba en el suelo a unos metros de ella.

—Espera... Algo está mal ¿Por qué le dolía tanto todo el cuerpo? ¿Por qué estaba en un hotel? —Se levantó bruscamente, su cabeza palpito de manera dolorosa.

En esta habitación de lujo solo se quedaba ella, su ropa estaba tirada por el suelo y también había un... ¿traje? Sorprendida, observó las huellas de su cuerpo. Siendo una mujer adulta, Every supo muy bien lo que le pasó anoche.

Pero ¿cómo es posible eso? Anoche... Amber la ayudó a subir para descansar un poco, y... ¿después? ¿Quién era aquel hombre? ¡M**rd*! Ella no lo recordaba ¿después, podía ser? Every se quedó atontada en la cama durante un rato, sin ganas de hacer nada.

Bajó de la cama lentamente, sentía las piernas débiles. Se acercó con dificultad hacia la ventana y abrió la cortina. El esplendor del sol era cegador. Parecía que era bastante tarde.

Pensar una y otra vez no ayudaba, Every todavía no consiguió entender lo ocurrido, ni por qué le pasó esto. Mirando los paisajes de afuera, supo que todavía estaba en el hotel Marsella.

El paisaje que se veía por la ventana era muy bonito. Tanto la brisa suave como el olor agradable de las flores, y la cortina rosa, todos estos elementos formaban una imagen única, pero en ese instante, ella no tenía ánimo de disfrutarlo.

Estaba preocupada y triste, lo hecho ya estaba hecho, no se podía hacer nada para cambiarlo. Al lado de la cama había 2 paquetes de regalo.

Every abrió el paquete, era un vestido celeste y el otro un pequeño broche en forma de flor. Every se preparaba para ducharse y decidió que era mejor marcharse de este sitio inmediatamente. Entró al baño con dificultad. Dentro del baño había unos artículos de baño masculinos, que debían de ser de aquel hombre misterioso.

Ella sacudió la cabeza. Llenó la bañera entera con agua y se metió en ella lentamente.

—¿Quién podría ser el hombre de anoche? —se preguntaba Every, ella fue demasiado descuidada.

Puñalada por la espalda

Every intentó eliminar las marcas rojas de su cuerpo, pero no lo logro, estaba furiosa, porque para ella, su virginidad era algo muy importante y preciado, la había guardado para Sergio, su prometido, y ahora la había perdido sin darse cuenta, en un momento de debilidad, había sido tan irresponsable que no sabía si aquel hombre utilizo protección.

—Every, tienes ya 21 años, no 5 años, cálmate, respira, no eres una niña, ¡mira lo que has hecho! , estoy loca y perdida, ahora ¿cómo se lo explico a Sergio? ¿Cómo se lo explico a mi madre de que ayer no volví a casa? ¡No tengo ni teléfono, no puedo contactar con nadie! Es mejor limpiarme rápido e irme de aquí.

Después de ducharse, Every se sintió mejor, se puso la toalla y abrió la puerta del baño, secó rápidamente el pelo, se puso la ropa que aquel desconocido le había preparado, se marchó del hotel sin pensarlo.

Minutos después de que Every se marchara, el hombre l

Heroes

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