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La hermosa luna blanca.

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Annotation

"Dalia, una joven loba enfermiza, frágil y débil" así es como la tienen tachada la manada la Luna blanca, una mentira camuflada de debilidad y fragilidad. Para ella, su aspecto frágil y su reputación no resulta ser más que una ventaja, lastimando e hiriendo a todos aquellos que alguna vez lastimaron a alguien más. Un día, para su desgracia, descubrió que sus parejas destinadas no eran ni más ni menos que los cuatrillizos, quienes desde que cumplieron los dieciséis han ganado la popularidad de casanova. Ella y su fiel compañera, Maly, creen que para perdonarlos por su popularidad primero deben causarles dolor, de este modo su Karma empezara, y cuando el destino lo decida, su Karma terminará. Pero para ello, Maly y Dalia deben convertirse en pícaras, afrontando incontables dificultades y aventuras.

Prologo

Dalia

–¿Estás seguro de esto? – Preguntó con la voz temblorosa y nerviosa, sin embargo, tanto ella como yo deseábamos pisar el j*d*d* acelerador.

Claro que por mucho que me gustara no había manera de que las cosas fueran tan fáciles, seguramente para este punto todos se habían dado cuenta de nuestro magnífico plan y no estaban buscando.

Maly me miro con los ojos asustados, luego miro a nuestro invitado, supongo que no le apetecía que su queridísimo compañero la atrapara en plena huida. Y claro, menos, considerando el papel que este compañero tenía en la sociedad, o en su defecto, tenía miedo a que nuestro queridísimo compañero de vida saliera lastimado. No había duda de que las pocas veces en las que había j*d*d* a lo grande las cosas, podría decir que esta era la única en la que me permitía decir que lo jodí no a lo grande, mejor a lo gigante.

Y claro, supongo que era esa pequeña parte de mí que había sacado de tantos años con los humanos. Esa que me pedía a gritos pisar el j*d*d* acelerador y llevarme la verja por delante en busca del pueblo humano.

Esa que carecía de cualquier sentido común y esa que Maly conoció tan bien, y la apoyaba cuando se le ocurría aquellas magníficas bromas que tal vez nunca lograremos repetir. Y no por mí, no, por las incontables reprendías que nos darán si no pisó el j*d*d* acelerador y me largo de acá.

Realmente los nervios invaden cada parte de mí, el auto estaba consumido en un silencio incómodo y nervioso, de no ser por Noah que ladro a viva voz, tal vez yo ya estaría en un punto perdido en mi cabeza. 

—Más que segura —Le respondí, vi como sus ojos desprendieron una chispa de emoción, aquella pequeña parte humana que aún quedaba en su sangre y en su mente. Apreté el volante con todas mis fuerzas hasta el punto de que mis nudillos tomaron un color blanco. Incluso más pálida que mis mejillas, lo cual ya era decir considerando el miedo que recorría mis venas y las náuseas que se colaban por mi garganta.

Gire la llave, y el motor se encendió, tome aire, más del necesario, posiblemente más de lo que me hubiera gustado, pues sentí como mis pulmones estaban a nada de explotar por aquella bocanada de aire tan innecesaria.

Con más determinación de la que tal vez nunca he tenido, o tal vez con la misma motivación con la cual había plantado la divina idea de huir de este lugar tan agobiante, pise el acelerador y el aire choco directo en mi rostro y en la poca cordura que me quedaba.

Maly agarró a Noah y lo apretó con una de sus manos para evitar que saliera lastimado, al mismo tiempo ahogó un grito y se aferró al asiento del copiloto, sus uñas clavadas en la cilla y su rostro que no sabía que expresaba, si nervios o emoción.

Aunque claro, había una pequeña parte tanto de Maly cómo mía que nos pedía a gritos bajarnos del auto e ir con aquellos que se suponen, debemos serles fieles por lo que nos queda de vida,

Pero no, no solté el acelerador y el impacto de la verja contra el capó, pero no duró mucho, pues el carro arrasó con todo y me dirigió directo a las fronteras.

Y supe que me dolió más el hecho de que el carro estaba destruido o aquellos gruñidos de dolor que se asomaron por la ventana mientras miraban como sus compañeras escapaban a toda prisa de la casa de la manada en uno de sus autos.

No me sentí mal, bueno, no mentí si me siento mal, pero no por haber robado el auto, por qué no lo robe, Hail me dio las llaves.

Así que no se puede considerar un robo.

Me sentí mal, por qué aquella parte de mi tan pequeña e insignificante me rogaba que parara y me fuera corriendo a los brazos de mis compañeros.

Claro que no pare en ningún momento. Es más, subí la velocidad incapaz de frenar, podía ver las miradas aturdidas de las personas con las que me topaba y lograban visualizar que la persona que conducía aquel carro no era ni más ni menos que la futura luna de la manada.

—J*d*r, J*d*r, J*d*r —Maly chillo al notar como dos autos, tal vez tres nos estaban persiguiendo. Y me sentí como una novia huyendo de su boda. —¿Quieres acelerar? Cris me va a matar. —Pidió y Noah como todo un traidor ladró apoyándola.

La miré con los ojos en blanco, estaba dando todo de mí para que el j*d*d* carro llegará a las fronteras y ambas saliéramos del territorio de la manada, dando inicio a nuestra jodida y aventurada vida de pícaras. Pero el carro no estaba cooperando y tampoco las personas que veían como un carro se acercaba a toda velocidad y lo primero que pasaba por sus mentes era cruzar la vía.

—Noah se está asustando —Me advirtió Maly, mire a Noah quien tenía las orejas caídas en signo de miedo.

Y no tuve ningún sentimiento peor que el ver como dos motos se hacían al lado mío y al lado de Maly en un intento desesperado de detener nuestra fantástica huida, porque será honesta, de toda la m**rd* que eh echo en mi vida, esta ha sido la más épica.

Mire a la persona de la moto, Evans me estaba mirando con ojos enojados, probablemente porque estaba haciendo que sus queridos amigos pasaran el dolor más grande de su jodida existencia, aun así con toda la descares del mundo le dedique una hermosa sonrisa y le guiñé el ojo antes de dar una vuelta muy peligrosa en la esquina perdiéndolo de vista.

Grande fue mi sorpresa al ver como había mínimo unas veinte personas impidiendo nuestro paso, y que de una u otra forma lo único que me quedaba era frenar y aceptar el hecho de que mi plan de escape había fracasado.

Y pensé por un momento en hacerlo, ya había soltado el volante cuando el pie de Maly me piso y logró que acelerará con más ganas, la miré confusa y ella tenía una sonrisa de lado a lado.

—A la m**rd* todo esto, yo no voy a ser sermoneada ni por Cris ni por la jodida Luna de la manada.

Exclamó y Noah Ladro, apoyándola.

Solo me bastaron dos segundos para comprender que Maly era la persona menos indicada para este tipo de situaciones, y que si las personas de adelante no se quitaban, el carro arrasaría con ellos como si estuviéramos jugando bolos.

—¡Dalia Marriuty, pisa el freno ahora! — Me gritó mi madre desde la ventanilla de uno de los autos que nos estaba siguiendo. Pero para este punto todo me valía casi lo mismo que mis ganas de aprender inglés.

Nulas.

Asomé mi cabeza por la ventanilla y la mire a los ojos con una sonrisa juguetona. Tal vez esta no había sido mi mejor idea, pero quería despedirme.

—¡Te amo! Has sido una buena madre, pero dentro de unos minutos enfrentaré mi jodida vida de pícara. Besos — Hice un gesto con los labios que le indicaba que le mandaba un beso amoroso, le guiñe el ojo y vi que mi padre era el lunático que tenía el acelerador a toda madre dispuesto a atraparme.

—J*d*r, J*d*r, J*d*r — Escuche a Maly y metí la cabeza tan rápido como me fue posible cuando me di cuenta la razón por la cual estaba maldiciendo, pues los dé al frente no parecían ceder y estábamos a segundos de dar un buen show de bolos.

En el último minuto, se apartaron y tanto yo como Maly nos llevamos la verja de las fronteras dando inicio a nuestra emocionante vida de pícara.

Volví a sacar la cabeza y con todas las descares del mundo mire a mis compañeros que estaban destruidos y enojados y les mande un beso.

Saque la que todo humano aplica cuando quiere terminar con su pareja.

—No son ustedes, soy yo. No estoy lista para una relación, mejor como amigos.

Escuché la risa de Maly quién también asomó la cabeza y le dedicó una sonrisa a Cris.

—Lo que dijo Dalia, hay que quedar como amigos en buenos términos. — Sonrío — Tipo, estoy escapando, pero lo estoy haciendo con amor. Tómalo como tu lección de vida por haberme faltado al respeto acostándome con varias lobas antes de encontrarme.

Le mando un beso y ambos metimos la cabeza afrontando la nueva vida de pícara, mira el lado bueno, Noah estaba con nosotras como mínimo.

¿Cómo había llegado a este punto?

Capitulo 1

Dalia

Me dolía la cabeza, más de lo necesario, tenía la piel sudada, y estaba que me moría de frío. No había dudas, tenía fiebre alta, odiaba cuando me daba fiebre alta y no porque me sintiera enferma o más, lo odiaba porque me recordaba que era posiblemente la cachorra más débil de toda la manada.

Solo tenía seis años cuando todo el asunto de las enfermedades me empezó a agobiar. No era muy común, pero supongo que esto era gracias a que mi padre antes había sido sin duda alguna un humano, y claro que mejor que pasarle tus genes humanos a tu hija, si bien yo no era una humana, estaba claro que me enfermaba como una y eso era de las peores cosas que me podían pasar.

Mi padre me tenía en sus brazos desesperado porque la fiebre bajara una vez más, pero esta vez era diferente, esta vez no estábamos yendo al hospital, estábamos en la casa de la manada.

No me esforcé en preguntarle el porqué, solo me quedé callada escuchando la conversación

Heroes

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