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El amor que perdí

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Annotation

Soy Olivia García, una escritora y guionista reconocida a nivel mundial, mis libros de romance han tocado los corazones de muchas adolescentes y mujeres mayores también pero para haber llegado a ser tan grande fue gracias a mi primer libro donde se cuenta una historia romántica basada en mi vida. Kai Kiyosaki es un famoso actor de 35 años que interpretará al protagonista de mi primer libro, pero nadie sabe que él y yo tenemos una historia deplorable que contar.

Chapter 1 Hace 10 años.

Nueva York, Estados Unidos. Miércoles, 5, julio, 2028.

Abro mis ojos y me veo reflejada en el espejo mientras terminan de maquillarme para la entrevista en vivo, suspiro y estoy lista para levantarme tomando el papel con las supuestas preguntas que me harán en el programa, siempre estoy lista para lo que sea, no es mi primera entrevista, sé cómo se maneja esto. Un chico entra avisando que salimos al aire en 3, suspiro y salgo del camerino, me guían tras el programa y espero a que me nombre para entrar.

— Hoy tenemos una invitada, con ustedes, Olivia García — el público aplaude y me indican que salga, salgo y saludo siendo recibida por el presentador unos años mayor que yo, lo saluda de beso en mejilla, no es primera vez que vengo a su programa, ni es la primera persona que me entrevista, podría decir que mi primera vez en televisión estaba muy nerviosa.

Me siento y lo miro esperando que diga algo.

— ¿Cómo has estado, Olivia? — pregunta y sonrío con elegancia cruzándome de piernas.

— Bien, Richard, ¿Y tú? — se ríe moviendo unos papeles casi nervioso.

— Bien, muy bien ahora que estas aquí con nosotros después de 2 años — río un poco — A ver, cuéntanos sobre tu primera película sacada de tu primer éxito que te catapultó a la estrellazo y te convirtió en la persona que eres hoy — habla. Mi primer libro fue todo un éxito, no pensé que me volvería reconocida al año después de lanzarlo pero la suerte estuvo de mi lado y ha estado de mi lado desde entonces.

— Que te puedo decir, Richard, es un sueño saber que mi primer éxito por fin tenga su merecida película, mis lectores han estado esperando para que suceda este milagro y esperan que el director no arruine este gran libro — respondo directamente, se ríe.

— Me encanta tu manera de ser tan directa, entre tanto que he entrevistado, tú eres de mis favoritas — reímos — Supimos que ya están en rodaje de la película y que van casi a la mitad y que has conocido a los protagonistas — asiento — Bueno, hoy tenemos un invitado especial — trato de relajarme y no entrar en pánico, esto no estaba en el guión. — Con ustedes Kai Kiyosaki, nuestra estrella del momento — presenta, el moreno se aparece y me pongo un poco tensa.

Sus ojos verdes me miran haciendo que me paralice en mi asiento, le da la mano a Richard y se sienta a mi lado pero un poco alejado, claro que conozco a los actores que interpretara a mis personajes pero no hablo con ellos y rara vez que lo hago solo cuando hay reunión de ensayo de libreto o alguna escena que quiero ver pero desde que inició el rodaje vi las escenas en que aparece Kai.

— ¿Cómo estas, Kai? Es un gusto tenerte en mi programa — escucho su risa.

— Bien, bien, Richard, supongo que tú también estas bien — el castaño asiente — También es un gusto estar aquí con ustedes ¿Cómo estas, Olivia? — pregunta con una amabilidad que no pareciera que hubo una gran pelea entre nosotros hace 8 años.

— Muy bien, Kai — digo con mi mejor actuación.

— Bueno, un pajarito me contó que ambos se conocen antes de volverse personas exitosas — miro a Richard — ¿O esta foto miente? — Kai y yo nos volteamos a mirar la pantalla en donde nos vemos a nosotros junto en un medio abrazo y jóvenes, una foto de casi 10 años.

— Vaya, que buenos recuerdos — responde primero el moreno como si nada — Esa foto fue tomada en un festival que se hacía en la ciudad que nací — dice con tanta naturalidad.

— Increíble, ¿Acaso ambos salían? — pregunta y me río.

— Claro que no, éramos buenos amigos, nuestros padres se conocían desde niños, así que prácticamente nos criaron como hermanos — respondo sin mentir, obviando la parte que éramos más que buenos amigos.

Porque Kai y yo tenemos una historia deplorable que no hemos contado a nadie.

— ¿Eran? — pregunta de chismoso el castaño. — ¿Pero qué sucedió? — esta entrevista está tomando el rumbo que no debía tomar.

— Ya sabes a veces el trabajo era demasiado y eso nos alejó, nada del otro mundo — se explica Kai — Tomamos caminos diferentes pero si nos volvemos a juntar, creo que nada habrá cambiado — dice mirando con una sonrisa.

Una sonrisa tan hipócrita, claro las cosas cambiaron, cambiaron demasiado como para decir que seguimos igual a hace 10 años cuando volví a Hawái, si no me hubiera metido en problema en España, yo no habría vuelto a ver a Kai nunca en mi vida.

Narra Olivia.

Koloa, Hawái, Estado Unidos. Jueves, 5, julio, 2018.

Miro a mi madre y luego a la carretera junto al mar, no llevo ni una hora que he pisado Hawái y ya me ando arrepintiendo de haber ido a esa fiesta en Valencia, vuelvo a mirar a la castaña con el ceño fruncido, prácticamente mostrándome que está muy enojada.

— Mami… — no me responde, suspiro y vuelvo a intentar — No era necesario que me trajeras al otro lado del mundo… te juro que…

— Nada, ya estamos aquí, te quedaras aquí a pensar en lo que hiciste en Valencia, tu padre y yo estamos muy molestos — habla enojada sin dejar de mirar a la carretera.

— Bien, sé que me porte mal, debí hacerle caso y no haberme escapado al punto de parar en la estación de policía — admito derrotada, ella asiente — ¿Pero por qué me traes a Hawái? — pregunto curiosa.

— Papá es de aquí, tu padre tuvo una gran idea y que mejor que te quedes con los Kiyosaki — frunzo el ceño, se estaciona delante de una casa que reconozco un poco, bajo del carro viendo el lugar, un hombre grande sale de la casa de dos pisos.

— ¡Aloha, Helena! — grita sorprendiéndome, tras de él sale una mujer de la edad de mi madre, me parecían familiares.

— ¡Kanoa! — grita mi madre para abrazarlo — ¡Nalu, Aloha! — grita otra vez ahora abrazando a la mujer morena, no recordaba que mi padre era de aquí. — Ven, Olivia, saluda a los padres de Kai, ¿No te acuerdas? Cada verano veníamos — hago memoria de lo que mi madre me dice para no quedar como tonta.

— Pero que hermosa ha crecido Olivia, eres idéntica a tu madre, solo que tienes los ojos de tu padre — dice Nalu tomándome del rostro — *p*n*s tenía 10 años cuando dejó de venir, Helena — le dice a mi madre quien sonríe orgullosa — Pero pasen, pasen — me suelta para tomar a mi madre y llevársela a la casa, miro a Kanoa que me suena a canoa.

— Ven te ayudo a llevar las maletas — dice cuando estoy abriendo la maletera, asiento y toma dos maletas, tomo mi bolso y suspiro bajando la tapa cuando de pronto escucho una moto llegar delante del carro alquilado. Me quedo mirando a la persona, se quita el casco mostrándome a un moreno de hermosos ojos verdes, su cabello si medio largo y atado a una cola, se ve ejercitado.

Parpadeo y me muevo antes de que se dé cuenta que lo estaba mirando de más, cuando estaba por subir las escaleras para entrar a la casa me volteo a mirarlo y me está mirando con el ceño fruncido.

— O wai 'oe? (¿Quién eres?) — pregunta en hawaiano pero no lo entiendo porque mi padre una vez intentó enseñarme pero no le prestaba demasiada atención, *p*n*s cumpliré 23 y me comporto como una adolescente rebelde a esta edad.

— Ehmmm — trato de hablar pero tampoco sé mucho inglés como para defenderme, veo que sube las escaleras acercándose a mí.

— Kai, llegaste — escucho decir a Nalu desde la puerta, la miro y luego miro al chico a tres escalones de mí — ¿Te acuerdas de Olivia? — pregunta y lo veo cambiar de cara para verme sorprendido.

— Mahina — pronuncia, hacía años que no lo escuchaba, ese apodo en español significa “Luna”, nunca supe porque de ese nombre, y pensar que estuve enamorada de este chico.

— Kai — digo su nombre. Kai sube de manera rápida los 3 escalones y me abraza sorprendiéndome, siento mi cara arder y su fragancia a menta con lavanda me inundan por completo, claro que recuerdo mis vacaciones de verano aquí, deseaba mil vece pasar por aquí que estar en España.

Nos separamos, me sonríe para luego desordenarme el cabello.

— Haz crecido, enana — ruedo los ojos entrando a la casa con el moreno tras de mí. Al entrar los veos sentado en la sala riéndose de algo, noto que mi mamá está haciendo una videollamada con papá, supongo que aquí hay wifi — Han pasado 12 años desde la última vez que viniste — dice a mi lado, lo miro, realmente ni lo reconocí.

Ya somos adultos y no niños que corrían por toda la casa o que jugaban a atraparse ¿Por qué lo olvide? Antes lo tenía tan dentro de mi corazón, sí que estaba locamente enamorada de él hasta un poco obsesionada. Pero era una niña que no sabía muchas cosas pero él era mi primer amor.

— Dinos, Olivia, ¿Estas estudiando? — pregunta Nalu llamando mi atención, dejo de mirar a su hijo y la miro un tanto nerviosa.

— Hace 5 años que se graduó de bachillerato, duro un año en la facultad de medicina y lo dejó, hasta hace unos meses que se graduó en Lengua y literatura, fue rápida a pesar de que duraba 5 años la carrera — explica mi madre sin dejarme hablar — Y ahora no hace nada, por eso la traje después de ir contra la ley — sigue hablando y hablando con los padres de Kai, el moreno me hace una seña de que lo siga y eso hago.

Subimos a la otra planta y veo mis maletas en la entrada de un cuarto que reconozco enseguida, corro rápido a abrir la puerta y todo se ve igual a hace 12 años.

— Oh, no ha cambiado nada — me digo a mí misma, meto mis maletas y dejo el bolso en la cama en donde me siento.

— Tú no has cambiado mucho, la verdad — escucho, lo miro recostarse en el lumbral con los brazos cruzados haciendo que se vean grandes, Kai está bien ejercitado la verdad.

(…)

Me despido de mi madre con la mano mientras se va dejándome aquí abandonada como castigo. Al menos estoy cerca del mar, es como estar en Valencia, todo me parece igual, excepto por Kai, porque viviré bajo su techo y sus padres.

— Kai, muéstrale el lugar a Olivia, debe haber olvidado nuestro pueblo — dice Kanoa, Kai asiente y se monta en su moto como si yo fuera a subirme en eso. Sus padres entran a la casa dejándonos a ambos afuera.

— Vamos, no hay mucho que ver pero por si te pierdes — expresa lanzándome un casco — Sube, no tengo todo el día — respiro hondo poniéndome el casco y me subo tras de él, me abrazo a su torso porque aun soy muy joven para morir, siento que se ríe pero no dice nada y comienza a manejar.

Miro el pueblo no ha cambiado mucho pero si unas que otras cosas como imagine, dudo que me pueda perder si salgo a comprar algo, veo muchos turistas, al parecer es un pueblo muy concurrido por ellos, después de un rato en moto regresamos a la casa, me bajo quitándome el casco y respirando con más tranquila, se ríe negando.

— Bueno, eso es todo por hoy — se despide y se va dejando ahí, Kai debe rondar por sus 25 años, es joven y ya todo un hombre, pero solo eso, no es como si me fuera a volver a gustar. Entro a la casa y siento que no hay nadie y claro que no hay nadie cuando noto una nota donde dicen que salieron a un festival en otro pueblo y que regresan el lunes.

O sea que estoy sola por 3 días, vaya idea tuvieron mis padres cuando pensaron que en Hawái iba a ser bien vigilada. Subo a mi cuarto y me acuesto, está atardeciendo y yo me siento demasiado cansada como para hacer algo, es jueves y estoy sola.

02:19 a.m.

Escucho la moto de Kai llegar, abro mis ojos poco a poco y me siento en la cama, sí que me quede dormida, me acerco a la ventana y veo a Kai tabalearse, no puedo creer que haya manejado borracho. Abro la puerta del cuarto y bajo al primer piso en donde veo a Kai caerse en medio de la sala, las luces están apagadas y estando en ese estado, claro que se caería.

Busco el interruptor para encenderlas y lo logro, lo escucho quejarse y me acerco, lo muevo con mi pie a ver si sigue vivo y claramente lo escucho roncar, lo ignoro y me voy a mi cuarto, no pienso convivir con un borracho, no cuando sigo cansada, cierro la puerta con seguro y me acuesto a dormir otra vez sin antes cambiarme para no sentirme incomoda.

(…)

Lo miro quejarse con una bolsa de hielo en su cabeza mientras come de su cereal, puede que tenga un poco de aire estadounidense pero físicamente es hawaiano con ascendencia japonesa, lo sé por su apellido pero por otro lado, me alegro que sea de esos borrachos que se quedan dormidos *p*n*s llegan a la casa, ni tuve que hablar con él, ni nada.

— ¿Qué tanto me miras? — pregunta.

— No mucho, ¿Cómo es que sigues vivo? — mi pregunta hace que me mire confundido — Llegaste borracho esta madrugada y en moto — explico y él comprende lo que le digo, se ríe un poco.

— Es un don, la verdad no me acuerdo muy bien como llegue anoche a casa — asiento a su explicación — Como sea, vamos a surfear — se levanta, se va y regresa con dos tablas, una más grande que la otra.

— No gracias…

No sé si fue que me hizo ojitos o que pero termine en medio del mar en busca de una ola para mi primera vez, claro que tuve que mentir para no parecer fracasada, solo espero no morir en el intento.

Chapter 2 Amigos.

Narra Olivia.

— Olivia, despierta… Oli…

Siento que alguien me sacude y empiezo a toser sintiendo mi boca salada, abro mis ojos viendo la arena, respiro con dificultad, sigo vivo, gracias a Dios sigo viva.

— Dios, Olivia, ¿Por qué no me dijiste que no sabes surfear? — escucho a mi lado, alzo mi mirada mientras me siento bien y veo la cara de preocupación de Kai — Por poco te mueres ahogada — río un poco y parece molestarse aún más — No es gracioso — dejo de reírme y me abraza.

— Estoy bien… — siento mis mejillas calentarse, se separa y me mira a la cara.

— Tienes que decirme todo, si no sabes manejar, si te da miedo las alturas, si eres alérgica a algo, todo, Olivia, entre en pánico cuando te caíste de la tabla y no saliste a la superficie al minuto — asiento a lo que dice suspira levantándose y ayudándome a levantar — ¿Puedes caminar? — asiento sin decir nada, entramos a la casa y cada quien se va a su cuarto, me baño.

Duro un bue

Heroes

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